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La oposición alemana y el SAP deben unificarse[1]

 

 

18 de agosto de 1933

 

 

Querido camarada Schwab:

 

No necesito decirle que fue un inmenso placer pasar tres días con usted y por una vez poder discutir a fondo y personalmente todos los problemas a resolver. Espero que la discusión haya sido fructífera para ambas par­tes. A mí, por lo menos, me aclaró muchos hechos e ideas importantes y me resultó muy alentadora. En es­ta carta me gustaría resumir -muy brevemente- los resultados de nuestras discusiones, tal como yo los veo.

Indudablemente, el trabajo de la minoría de la KPO[2] dentro del SAP tuvo éxito. Pero hay que seguir avanzando, o este éxito se diluirá. También la Oposi­ción de Izquierda debe saltar un peldaño más arriba. La fusión de ambas organizaciones será la apertura de un nuevo e importante capitulo en su desarrollo.

¿Qué pasa con las diferencias? Por cierto no preten­do negar que existen -lo que se explica fácilmente por la historia respectiva de nuestras organizaciones- en cuanto a la manera cómo encaramos los problemas. Pe­ro estas diferencias no me parecen fundamentales. Más aun, con buena voluntad por ambas partes se pueden complementar muy ventajosamente y resultar fructí­feras.

Naturalmente, la unificación tendría que efectuarse en base a un documento programático. Por supuesto, el documento tendría que referirse únicamente al futuro, no al pasado, extrayendo de éste sólo las lecciones ne­cesarias para encarar las nuevas tareas. Las fuerzas unificadas de ambas organizaciones producirían el documento, y dado que expondría la plataforma de la unificación podría servir de manifiesto para nuclear fuerzas a fin de construir el nuevo partido y la nueva internacional. Realmente hay que golpear mientras el hierro está caliente. No sólo la situación internacional y la del proletariado mundial -por supuesto, esto es lo decisivo- exigen ahora la intervención rápida y enérgi­ca de la vanguardia que cuente con la iniciativa necesa­ria; también la situación interna de nuestras organizaciones empuja en la misma dirección. Si dejamos pasar unas semanas, la mecánica de la vida política -especialmente en el exilio- deteriorará la relación entre nuestras organizaciones. Los conflictos se multiplica­rán, y justamente porque carecerán de toda base principista podrán llegar a ser muy ponzoñosos. Estos fenómenos repercutirán inevitablemente a nivel inter­nacional. En Inglaterra, en Holanda, en todas partes donde hay emigrados alemanes ambos grupos tratarán de ganar la furiosa competencia, así como dentro de las organizaciones "domésticas".

En función de actuar rápidamente no debemos dete­nemos en formalidades. Los organismos dirigentes que están en Alemania se encuentran en una situación muy difícil y cuentan con información demasiado escasa so­bre lo que sucede en el extranjero como para tomar la iniciativa. Les corresponde hacerlo a los exiliados. Los alemanes entraron en una etapa en la que la emigración constituye el punto de concentración determinante. Debemos sacar un buen periódico común que, de ser posible, en un futuro inmediato tendría que comenzar a aparecer semanalmente. La unificación inevitablemente despertará nuevas esperanzas y perspectivas, despertará nuevas simpatías y, lo que no carece de im­portancia, proporcionará nuevas fuentes de recursos. Necesitamos un buen semanario y uniendo nuestras fuerzas podemos lograrlo. El periódico tendrá que fun­cionar fundamentalmente como organizador. Sin un semanario político, y tal vez una revista teórica men­sual, nuestros amigos de Alemania desaparecerán gradualmente en las cárceles y en los campos de con­centración sin que los reemplacen nuevas fuerzas.

Obviamente, son las propias organizaciones las que deben decidir. Pero me sentiría extraordinariamente contento si nuestra discusión hubiera facilitado la decisión.

 

Con saludos comunistas,

 

L.T.



[1] La Oposición alemana y el SAP deben unificarse. Boletín Interno, sección alemana de la ICL, N° 1, enero de 1934. Traducido [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por Russell Block. Entre los que visi­taron a Trotsky en Saint-Palais durante los primeros meses de su estadía en Francia estaban Jakob Walcher (J. Schwab), Paul Froelich, dirigentes del Partido de los Trabajadores Socialistas de Alemania (SAP) uno de los promotores de la conferencia internacional que se iba a reunir a fines de agosto de 1933. Schwab se quedo tres días, en el transcurso de los cuales Trotsky le propuso la fusión del SAP con la sección alemana de la Oposición de Izquierda. La carta a Schwab resume las conclusiones que sacó Trotsky de la discusión. La propuesta de unificación nunca se concretó debido a la oposición de la dirección del SAP.

[2] La KPO (Oposición Comunista de Derecha) era el grupo encabezado por Heinrich Brandler (ver nota correspondiente). Cuando habla de la minoría de la KPO se refiere al grupo encabezado por Walcher y Froelich que rompió con la KPO en 1932 para unirse con el SAP, en el que pronto llegó a ser la tendencia predominante.



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