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Sobre Field Y Weisbord[1]

 

 

20 de octubre de 1932

 

 

 

Al Comité Nacional, Liga Comunista de Norteamérica

 

Estimados camaradas:

 

Respondo con ésta a su carta del 7 de octubre refe­rente al problema de Field.

1. Parece que ustedes, en cierta manera, relacionan el problema de Field con el de Weisbord. Por lo tanto, comenzaré refiriéndome a este aspecto de la cuestión.

El grupo de Weisbord se dirigió formalmente al Secretariado Internacional pidiendo su intervención. Weisbord vino a verme por iniciativa propia. El Secre­tariado Internacional me pidió opinión sobre este problema y no tuve posibilidades formales de negarme ni vi motivos políticos para hacerlo. Naturalmente, consi­deré que en este caso especialmente delicado era mi obligación hacer todo lo posible por fortalecer la posi­ción y la autoridad de la Liga contra el grupo de Weisbord. Desde entonces no encuentro razones para lamentar nada de lo que hice en Prinkipo. El grupo de Weisbord tuvo que reconocer lo erróneo de su posición contra la Liga en las cuestiones más importantes. Esta es una considerable ventaja política. Ade­más, la respuesta que dieron a la declaración de Weisbord no puede menos que reforzar la posición y la autoridad de ustedes. Ya lo percibí, por ejemplo, con el camarada Field, quien reconoció que la respuesta era táctica y correcta. ¿De qué se pueden que­jar entonces?

2. El caso de Field es totalmente diferente, más simple y a la vez más complicado. Más simple porque se trata de un solo camarada; más complicado porque parece que no estamos completamente de acuerdo en los objetivos prácticos.

Después de conversar con el camarada Glotzer, de leer los artículos sobre el tema publicados en The Militant, de hablar personalmente con el camarada Field, mi impresión es la siguiente: lo que dificulta o imposibi­lita la colaboración del camarada Field en la Liga no es que ustedes lo consideren una persona política o moral­mente indeseable o con características ajenas a las nuestras, sino el hecho de que Field, que todavía no de­sarrolló la capacidad de dirigir una organización revolu­cionaria, se ve no obstante impulsado a ello debido a sus cualidades intelectuales. Esta contradicción, que en general no se da muy a menudo, se puede superar en una organización grande. Pero dado que la Liga es todavía una pequeña organización pionera, se siente obligada a adoptar severas medidas para proteger su propia existencia. Así es como veo yo la situación.

Por otra parte, me parece que el camarada Field puede prestar considerables servicios a toda la Oposición de Izquierda debido a su experiencia en el manejo de los datos económicos y estadísticos. Necesitamos alguien que estudie día a día los acontecimientos de la economía mundial y que pueda sacar conclusiones de estos hechos y exponerlas a los demás. Ya hace tiempo que busco en la Oposición de Izquierda un experto en economía. Pero sin resultados. Creo que es muy difícil que podamos encontrar otro con las condiciones de Field.

Por supuesto, tuve en cuenta la importancia del hecho de que el camarada Field haya sido expulsado de la organización de Nueva York. Pero no sólo hay que juzgar formalmente sino también políticamente una medida tan formal como la expulsión. Se puede expul­sar a alguien porque es un espía, o porque está totalmente corrompido, o porque por sus principios repre­senta a una tendencia enemiga. Pero también se puede expulsar a una persona honesta y totalmente digna porque en las condiciones existentes perturba la unidad de la organización y amenaza su capacidad de acción. En este ultimo caso (que es el de Field) tal vez hubiera sido mejor pedir ayuda desde el comienzo a la organización internacional para neutralizar al compañero en lo que concierne a la organización nacional, pero sin perderlo. Esto más que una crítica es una propuesta para el futuro.

Estas son las consideraciones generales de las que partí. El caso de Landau, Gorkin, etcétera, que ustedes citan y utilizan con gran habilidad polémica (que perso­nalmente me resultó agradable) no es comparable a éste. Landau no fue expulsado; él intentó expulsar a la mayor parte de su organización. Cuando se le plantearon objeciones constituyó su propia fracción. Dos "Oposiciones de Izquierda" rivales se peleaban los afiliados. En este caso, aceptar a Landau significaría traicionar a nuestra organización alemana.

Gorkin dejó la Oposición de Izquierda para dedicar­se a una agresiva colaboración con las organizaciones políticas más sospechosas, incluso con la Oposición de Derecha. Según los camaradas españoles, también se metió en negocios personales sucios (de dinero).

Al grupo de Weisbord en determinado sentido se lo puede considerar una organización rival. El camarada Field no es, en absoluto, un rival. Tampoco se ligó con los seguidores de Muste [2] o los lovestonistas en contra de la Liga. Esta es realmente una gran diferencia. Desde un punto de vista organizativo no es correcto que haya pasado por encima de la dirección de la Liga. Que se haya ido a Europa buscando una vía de acceso a la Liga no habla en contra sino a favor de él. Esto demostró que sus intenciones eran serias.

Todo esto me indujo, después de considerarlo minu­ciosamente, a enviar las consideraciones de Field sobre Norteamérica como material de estudio para las seccio­nes. Sus trabajos contienen ideas y propuestas impor­tantes y merecen ser leídos y discutidos. Y aún si llega­mos a aprobar una resolución internacional respecto a Field, estas contribuciones serían un importante mate­rial informativo para las secciones.

Realmente no fue correcto que el artículo del camarada Field se publicara en la prensa de la Oposición sin un acuerdo previo con ustedes. Asumo la responsabilidad fundamental en lo que a esto se refiere y estoy dispuesto, si ustedes lo consideran útil, a enviar la correspondiente rectificación a todas las secciones.

No obstante sostengo que hay que resolver individualmente el problema de Field, no sólo desde el punto de vista del conflicto organizativo en Nueva York sino también desde el de la organización internacional.

Estaré muy agradecido si traducen esta carta al inglés y se la hacen conocer a todos los miembros de su dirección.

Con mis mejores y más fraternales saludos y de­seos, suyo,

 

L. Trotsky

 

 

[Extracto de una carta al Comité Nacional, Liga Comu­nista de Norteamérica, 22 de octubre de 1932]

 

Parece que no se le envió una copia de mi respuesta al camarada Weisbord [13 de octubre]. Escribí esa respuesta antes de tener oportunidad de conocer la ex­haustiva respuesta de ustedes al grupo de Weisbord. Sin embargo, se habrán dado cuenta de que nuestras cartas paralelas se complementan una a la otra. Estoy seguro de que también podremos encontrar una buena base de acuerdo en el caso de Field.



[1] Sobre Field y Weisbord. Boletín Interno, Liga Comunista de Norteamérica, N° 4, 1932. Esta carta es una respuesta a otra, publicada en el mismo Boletín, que le envió Trotsky al Comité Nacional de la Liga criticando su manera de proceder respecto a Weisbord y Field. Después de recibir la réplica, el Comité Nacional se declaró satisfecho y no se ocupó mas del asunto. Muchos años después, James P. Cannon, entonces secretario nacional del Socialist Workers Party [SWP, Partido Socialista de los Trabajadores], recordaba todavía "el día feliz en que recibimos esa carta", porque le demostró que en la Oposición de Izquierda las relaciones entre las secciones nacionales y la dirección internacional no se asemejaban a las que se desarrollaron en la Comintern después de Lenin (Internationalism and the SWP [El internacionalismo y el SWP], 18 de mayo de 1953, en su libro Speeches to the Party [Discursos al Partido], Pathfinder Press, 1973).

[2] A.J. Muste (1885-1967): ministro protestante y pacifista que se ligó al movimiento obrero durante la Primera Guerra Mundial. Fundó en 1929 la Conference for Progresive Labor Action (CPLA) [Conferencia por la Acción Obrera Progresiva] para promover dentro de la Federación Norteamericana del Trabajo (AFL) la militancia, la democracia sindical y la organización por industrias. En 1933 la CPLA organizó el American Workers Party [AWP, Partido Norteamericano de los Trabajadores], grupo centrista que se inclinaba hacia la izquierda. A fines de 1934 el AWP se unificó con la CLA para formar el Workers Party of the United States [WPUS, Partido de los Trabajadores de Estados Unidos], con Muste de secretario. En 1936, después que el WPUS votó entrar al Partido Socialista, Muste rompió con el marxismo y volvió al pacifismo y a la Iglesia. En la década del 50 fue uno de los pocos que defendió a las víctimas de la cacería de brujas y colaboró en la formación del Foro Norteamericano por la Educación Socialista, que impulsaba el intercambio sistemático de opiniones entre los grupos radicales. En la década del 60 jugó un papel destacado en la formación del movimiento contra la guerra.



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