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¿Qué objetivo inmediato persigue el exilio de Trotsky?[1]

 

 

4 de marzo de 1929

 

 

 

En la resolución del Consejo Especial de la GPU que ordena el exilio de Trotsky, se lo acusa de organizar un “partido contrarrevolucionario”, cuya actividad, “últi­mamente", estaba encaminada a “preparar la lucha armada contra el poder soviético”. Con la palabra “últimamente” se quiere indicar un cambio radical en la línea de la Oposición y a la vez justificar una repre­sión política más radical.

Hace mucho que Stalin viene tratando de introducir la “insurrección armada” en este asunto. La posición principista de la Oposición en favor de la reforma radi­cal del partido y la revolución constituía un obstáculo importante para la política de Stalin. En su lucha contra el régimen Stalinista, la Oposición predijo más de una vez que los usurpadores burocráticos se verían obligados a autojustificarse apelando al peligro de una insu­rrección armada de la Oposición.

Fue Stalin quien reveló esta perspectiva de la mane­ra más clara y más cínica, en el plenario de agosto de 1927 del Comité Central, cuando le dijo a la Oposición: “¿Realmente no comprenden que sólo una guerra civil quitará de en medio a estos cuadros?” Este mismo aparato (los “cuadros”) se elevó abiertamente por encima del Partido y declaró que toda lucha por un cambio en la Política o en la composición del aparato equivalía a una guerra civil. La Posición Política de Stalin se reduce esencialmente a lo mismo; la GPU la traduce al len­guaje de la represión.

El objetivo inmediato que persigue el exilio de Trotsky y el posible exilio de los oposicionistas más co­nocidos es no sólo aislar políticamente a los dirigentes de las masas de obreros oposicionistas sino también preparar el terreno para nuevas y más feroces represalias contra las bases cada vez más numerosas de la Oposición. En el Decimoquinto Congreso los Stalinistas proclamaron que la “liquidación” total de la Oposición era un hecho consumado y prometieron también imponer en el partido el más absoluto “monolitismo”. Pero en el año que pasó la Oposición creció mucho y se convirtió en un importante factor político en la vida de las masas trabajadoras Como era inevitable, en el transcurso de 1928 los stalinistas debieron intensificar las medidas re­presivas, pero con ello demostraron día a día su banca­rrota ante una línea política justa. No basta con calificar Públicamente a la Oposición de “Partido contrarrevolucionario”; nadie lo tomará en serio. Cuantos más sean los oposicionistas expulsados y exiliados, más numerosa será la Oposición dentro del Partido. Así lo reconoció el mismo Stalin, en el plenario de noviembre (1928) del Comité Central del Partido Comunista soviético. A Stalin le queda un solo recurso: tratar de trazar una línea de sangre entre el partido oficial y la Oposición Le es imperioso implicar a la Oposición en crímenes terroristas, preparación de la insurrección armada, etcétera. Pero ése es precisamente el camino que la dirección de la Oposición le ha cerrado. Como lo de muestra el vergonzoso incidente del “oficial de Wrangel” que Stalin trató de introducir en la Oposición en el otoño de 1927, bastó con que un militante de la Oposición hiciera una declaración para que el ardid de Stalin se volviera en su contra.[2]

Pero lo principal, la eliminación física de los viejos revolucionarios, conocidos en el mundo entero, hubiera implicado serias dificultades Políticas.

De ahí el plan de Stalin: acusarnos de “preparar la lucha armada” como condición previa a una nueva olea­da de represión; con este pretexto, exiliar apresuradamente a la Oposición y así tener las manos libres para atacar criminalmente a las bases juveniles de la Oposi­ción, cuyos nombres son todavía desconocidos para las masas, principalmente en el extranjero. Este es el tipo de asuntos - el único - sobre el que Stalin medita has­ta las últimas conclusiones.

Es por eso que, tras el exilio de los dirigentes de la Oposición, debemos tener la plena seguridad de que la camarilla de Stalin tratará, de alguna manera, de pro­vocar a tal o cual supuesto grupo de Oposición para arrastrarlo a alguna aventura, y en caso de que fraca­se... fabricar y atribuir a la Oposición algún “acto terrorista” o “complot militar”. Hace pocas semanas se perpetró un intento semejante, fabricado de acuerdo a todas las reglas de la provocación bonapartista. Cuando las circunstancias lo permitan, divulgaremos este intento de provocación fracasado en todos sus detalles. Por el momento, basta con decir que no será, ciertamente, el último. Habrá otro. En este terreno Stalin desarrollará sus planes hasta el fin. Y no le queda otro camino.

Tal es la situación en este momento. La política impotente de virajes y saltos al vacío, las crecientes dificultades económicas, la gran desconfianza del parti­do hacia la dirección, obligaron a Stalin a ahogar al partido con un despliegue a gran escala. Necesita un golpe, un sacudón, una catástrofe.

Decirlo en voz alta ya es en cierta medida obstaculi­zar el plan de los stalinistas. La defensa que hace la Oposición del Partido Comunista frente a las fraudulen­tas “amalgamas”[3] stalinistas es la defensa de la Revo­lución de Octubre y de la Comintern contra los métodos perjudiciales del stalinismo. Este es ahora el deber principal de todo comunista y revolucionario auténtico.

Hay que cerrar el camino a los usurpadores bonapartistas; desenmascarar sus métodos e impedir sus medidas; iniciar una campaña de revelaciones ante las masas trabajadoras internacionales. En este terreno, la lucha de la Oposición coincide con la lucha por la Revolución de Octubre.



[1] ¿Qué objetivo inmediato persigue el exilio de Trotsky? Biulleten Opozitsi (Boletín de la Oposición), Nº 1-2, julio de 1929. Firmado “X”. Traducido [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por Iain Fraser. El Biulleten era una revista en lengua rusa, editada por Trotsky, en la que se publicaron los documentos más fundamentales de la Oposición de Izquierda Internacional y prácticamente todos los folletos y artículos importantes que escribió Trotsky durante su último exilio. Se publicó en París de 1929 a 1931, y luego en Berlín, hasta que los nazis tomaron el poder (1933) y lo prohibieron. Después se editó en París hasta 1934, en Zurich hasta 1935, nuevamente en París hasta 1939 y en Nueva York hasta 1941, año en que dejó de aparecer. Monad Press (distribuido por Pathfinder Press) publicó en 1973 la colección completa en cuatro volúmenes; todos los artículos de Trotsky, incluso los que están sin firma o firmados con seudónimo, están identificados.

[2] En 1927 la GPU trató de calumniar a la Oposición de Izquierda alegando que un oficial de Wrangel estaba en Contacto con aquélla. (Piotr N. Wrangel fue un general de las Guardias Blancas que combatió en la Guerra Civil por el derrocamiento de los Soviets.) Este intento de presentar a los Oposicio­nistas como colaboradores de la contrarrevolución fracasó cuando la GPU se vio obligada a admitir que el supuesto oficial de Wrangel era en realidad uno de sus agentes provocadores.

[3] Amalgama: término que usaba Trotsky frecuentemente para designar la táctica del Kremlin de meter en la misma bolsa a distintos adversarios suyos, muchas veces también adversarios entre sí, y acusarlos de crímenes comunes.



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