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Por qué firmé las tesis de Radek sobre Alemania[1]

 

 

14 de junio de 1932

 

 

 

Estimado camarada Neurath:[2]

 

[...] Y ahora consideremos la carta de Brandler. Es cierto que mi firma figura al pie de las tesis de Radek y de Piatakov,[3] las cuales no reflejan correctamente mi posición sobre los hechos y, en muchas partes, incluso se le oponen. (Desgraciadamente no tengo el texto.) ¿Qué ocurrió?

El plenario del CEIC [Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista] se reunió a fines de 1923, cuando la situación revolucionaria de Alemania ya se había malogrado irremediablemente. Yo estaba enfermo en el campo, a unos cuarenta kilómetros de Moscú. Los delegados alemanes (recuerdo a Remmele[4] y a Koenen, aunque eran cinco o seis) me vieron a ver para conocer mi opinión sobre la situación. Sobre esta cuestión, todos ellos, incluido Brandler, creían que la situación revolucionaria se haría cada vez más crítica y estallaría en un futuro inmediato. Yo consideraba que esta posición era catastrófica para la suerte del partido y así se los dije. Zinoviev, como el conjunto del Politburó ruso, planteó que la situación en Alemania se orientaba hacia la insurrección armada. Yo no podía menos que considerar un desastre esa posición. Radek me telefoneó desde Moscú a último momento para preguntarme si estaba dispuesto a apoyar sus tesis con mi nombre. Le conversación telefónica tuvo lugar media hora antes de la intervención de Radek en el plenario. Le contesté: “Si sus tesis afirman abiertamente que la situación alemana está en reflujo y no en alza y que es necesario efectuar el correspondiente giro estratégico, estoy dispuesto a apoyarlas sin haberlas leído.” No quedaba otra posibilidad práctica. Ante la garantía que me dio Radek de que mi posición estaba claramente expresada en sus tesis, acepté. Además, me sentía seguro porque había expresado con mucha precisión mi posición sobre la situación alemana, las etapas de su desarrollo y sus perspectivas en una serie de artículos e informes. Se puede considerar o no correcta mi actitud hacia las tesis de Radek. Alguien de afuera, que no conozca las circunstancias ni haya leído mis escritos de la época, puede confundirse al ver mi firma en las tesis (Radek además tenía que defenderse y, por lo tanto, defender también a Brandler). Pero Brandler conoce muy bien las circunstancias y cuando se refiere a este hecho miente deliberadamente.

Sin embargo, debo agregar que en el Comité Central ruso defendí personalmente a Brandler porque siempre estuve en contra de la política del chivo emisario. Pero ya no me hacía ninguna ilusión respecto de que este chivo no iba a saltar a la derecha. En mi opinión, lo que descalifica políticamente a Brandler, por completo, es su actitud hacia la revolución china y hacia el Comité Anglo-Ruso.

Dado que Brandler está formalmente a la derecha de las tesis de Radek, no puedo entender qué quiere decir cuando afirma que en 1926 yo le ofrecí un testimonio de Zinoviev sobre su estrategia intachable. Es la primera vez que escucho esta historia. ¿Lo hice por escrito? ¿U oralmente? Por lo que recuerdo, en 1926 no tuve contacto escrito ni oral con Brandler. En esa época apenas debo de haberlo visto. Radek, es cierto, oscilaba entre la Oposición de Izquierda y Brandler. Tenía dudas sobre los problemas económicos y se refería constantemente a la autoridad de Brandler como funcionario del Consejo Supremo de la Economía Nacional. Brandler afirmaba que era imposible la industrialización acelerada. Durante la elaboración de la plataforma,[5] Zinoviev exigió que Radek abandonara su actitud ambigua hacia el oportunismo brandlerista. Apoyé esta propuesta muy a gusto y le dimos a Radek un ultimátum amistoso. Pidió un plazo de veinticuatro a cuarenta y ocho horas para pensarlo. Ahora se me ocurre que pudo haber utilizado ese plazo para ganar a Brandler para nuestra plataforma. Esta hipótesis mía es tardía, pero es la única explicación de la confusa actitud de Brandler. No puedo aceptar en ningún momento que nuestro bloque con Zinoviev haya sido un bloque sin principios. Su base de principios era nuestra plataforma, a la que todavía hoy considero el documento programático más importante del bolchevismo posleninista.

Leyendo la reseña de la colección de Die Rote Fahne [Bandera Roja] se puede ver cómo consideraban los brandleristas al trotskismo en 1923. Un camarada alemán me envió hace poco este interesante documento. En ese entonces Die Rote Fahne estaba en manos de los brandleristas (Boettcher[6] y Thalheimer). Creo que la reseña la escribió Thalheimer. Brandler, por lo menos, la toleró. No quiero detenerme en sus inexactitudes. Yo no estaba en el ala izquierda de los mencheviques. Entre 1904 y 1917 permanecí por fuera de la organización de las dos fracciones y nunca me llamé menchevique. Pero eso no interesa en este momento. Por otra parte, usted conoce la propuesta que me hizo unánimemente el Comité Central brandlerista ya en septiembre de 1923.[7] La propuesta se hizo teniendo en cuenta los problemas decisivos involucrados. Pero con esto basta por el momento.

 

León Trotsky



[1] Por qué firmé las tesis de Radek sobre Alemania. The New International [La Nueva Internacional], febrero de 1930, donde se publicó con el título Dos cartas sobre el Octubre alemán. The New International fue la revista mensual de la Oposición de Izquierda norteamericana y del Socialist Workers Party [SWP, Partido Socialista de los Trabajadores, norteamericano] hasta 1940, cuando una minoría dirigida por Max Shachtman y James Burnham rompió con el SWP; Shachtman la siguió publicando hasta 1958, cuando su grupo ingresó al Partido Socialista, En 1940 el 5WP comenzó a publicar Fourth International [Cuarta Internacional], cuyo nombre cambió posteriormente por el de International Socialist Review [Revista Socialista Internacional].

[2] Alois Neurath: dirigente del Partido Comunista de Checoslovaquia y miembro del Comité Ejecutivo de la Comintern. Después que lo expulsaron por “trotskista” se hizo brandlerista. En 1932 reprochó a Brandler su apología al rol de la burocracia soviética dentro de la URSS y su crítica deshonesta a las propuestas de Trotsky sobre cómo combatir a los nazis en Alemania.

[3] Georgi Piatakov (1890-1937): desempeñó un papel dirigente en la Revolución de Octubre y en la Guerra Civil y ocupó muchos cargos importantes en el partido y el estado. En su testamento, Lenin opinó que él y Bujarin eran “los dos jóvenes más capaces del partido”. En 1923 se hizo partidario de la Oposición de Izquierda, en 1927 fue expulsado del Partido Comunista y en 1928 capituló y fue readmitido. En la década del 30 fue vicepresidente del comisariado de la industria pesada y colaboró desde su cargo en la industrialización del país. Fue acusado y ejecutado en el segundo Juicio de Moscú.

[4] Hermann Remmele (1880-1937): formó parte del equipo de dirección de Thaelmann en el Partido Comunista Alemán durante los años del ascenso al poder de los nazis. En 1933 huyó a la Unión Soviética donde en 1937 lo ejecutó la GPU.

[5] La plataforma de la Oposición, de la que Trotsky era el autor principal, fue el programa del bloque entre la Oposición de Izquierda y el grupo de Zinoviev-Kamenev. Fue traducida en The Real Situation in Rusia [La verdadera situación en Rusia], (1928).

[6] Paul Boettcher (n. 1891): funcionario del Partido Comunista Alemán; en la década del 30 se convirtió en dirigente del SAP y después de la Segunda Guerra Mundial se unió a los stalinistas en Alemania Oriental.

[7] El Comité Central del Partido Comunista Alemán pidió al Politburó ruso que enviara a Trotsky a Alemania con poderes para actuar como dirigente eficaz en la insurrección inminente. Zinoviev, junto con Stalin y Kamenev, dio diversos pretextos para no satisfacer el pedido de los alemanes y envió a Piatakov a cumplir esa misión.



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