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Entrevista con la Associated Press[1]

Observaciones políticas y personales

 

 

26 de febrero de 1932

 

 

 

No tengo el texto del decreto que ustedes mencionan ni la confirmación oficial de que se haya tomado esa resolución, pero suponiendo que la información sea correcta, lo que me parece muy probable, puedo explicarla de la siguiente manera:

La lista de nombres que aparece en el decreto es totalmente artificial. Es el famoso sistema de la “amalgama”[2]. Acompañaron mi nombre con una lista de adversarios y enemigos del régimen soviético expulsados de la Rusia soviética desde 1921. Stalin necesita recurrir a esos métodos porque su situación personal es sumamente inestable y comprometida.

Los indiscutibles éxitos económicos resultaron de la aplicación de la línea planteada por la Oposición, mientras que del método puramente burocrático de Stalin sólo resultaron dificultades y las clases trabajadoras de Rusia son plenamente conscientes de esto. Después de declararnos muertos cuatro años atrás, Stalin se vio obligados hace algunos meses a lanzar una desesperada campaña internacional contra el “trotskismo” y contra mí personalmente. Este decreto no es más que la culminación de esa campaña, que señala la fuerza de nuestra tendencia en la URSS.

Hemos vuelto a Prinkipo, donde pasé con mi familia los dos primeros años de mi exilio, hasta cuando el fuego destruyó nuestra vivienda y todo lo que contenía, incluida mi biblioteca. Aquí estamos aun más aislados del mundo exterior que en Moda. En febrero, cuando hay tormenta, el correo deja de venir uno o dos días. Todas las casas están cerradas. Ya ven que las condiciones son ideales para abstenerse de toda participación política. Sin embargo, la prensa mundial no me permite tomarme vacaciones políticas. No hace mucho los periódicos de varios países publicaron la noticia de que yo proyectaba irme a Alemania para asumir la defensa del gobierno de Bruening. La prensa española, que en parte basa sus opiniones en mi teoría de la revolución permanente[3] y en parte en los comunicados policiales, me acusa de haber organizado los movimientos que recientemente se dieron allí contra la Guardia Civil.

Al mismo tiempo, en Moscú, la fracción de Stalin llegó a la conclusión, en su última conferencia, de que yo dirijo la “vanguardia de la contrarrevolución burguesa”. Debo recordar nuevamente que hace unos meses apareció en la prensa mundial la noticia de mi complot con el ex emir de Afganistán para liberar a la India.

¿Cuál de estos comunicados es verdadero y exacto? Siento decepcionarlos. Son todos falsos.

Si me preguntan cuál me gusta más, me quedo con el complot con el emir de Afganistán. Por lo menos en esta historia se percibe una gran imaginación creadora. Lo único que lamento es que no se nos ponga como tercer aliado al señor Ramsay Macdonald. Es cierto que, aunque no participa oficialmente en ningún complot, él hace todo lo que está en sus manos para que la India se libere lo más rápidamente posible de Inglaterra.[4] Meterlo oficialmente en la conspiración hubiera equivalido a comprometerlo innecesariamente.

Cuando, durante la guerra, me arrestaron en Madrid, el jefe de policía respondió de esta manera a mi pregunta sobre los motivos del arresto: “Sus ideas son demasiado avanzadas para España.” En consecuencia, fui a parar a una cárcel modelo de Madrid que debo confesar no me pareció precisamente un modelo.

Desde entonces, la monarquía en España fue remplazada por una república que hasta en su constitución proclama ser una república del trabajo. No sé hasta qué punto se renovó la policía de Madrid, pero aparentemente sigue convencida de que mis ideas son demasiado avanzadas para España.

No obstante, consideran que esta breve fórmula es motivo suficiente para rehusarme una visa. De allí proviene esta versión de que yo dirigí, a larga distancia, la reciente movilización popular en España.

¿Cómo hay que explicar la reciente campaña de la fracción de Stalin en mi contra? Hay dos razones, una general y la otra personal.

Pese a lo que dicen muchos periódicos, la situación de Stalin y su restringido grupo es muy precaria. Los éxitos económicos y culturales de la Unión Soviética aumentaron considerablemente la confianza en si misma de la clase obrera y al mismo tiempo su crítica al régimen burocrático que personifica Stalin.

No hay nada antisoviético en este movimiento; al contrario, esta totalmente impregnado de las tradiciones de Octubre y del Partido Bolchevique. Pero esta dirigido contra la dictadura de la fracción de Stalin. Esta es la explicación de los cientos y cientos de artículos y notas que publican los periódicos soviéticos descubriendo en todas partes el “contrabando trotskista”.

Esas palabras señalan simplemente la independencia cada vez mayor de los trabajadores y su encono contra la burocracia.

Hay otro motivo, más personal, de la campaña en contra de nosotros. Se remonta al pasado pero tiene que ver con el presente. Dicen las malas lenguas que en Norteamérica hay muchas personas estimables que, pese a su cuna modesta, cuando su “precio” empieza a valuarse en cifras de siete números se buscan antepasados en la aristocracia inglesa e incluso en la dinastía escocesa.

La fracción burocrática de Stalin no puede hacer lo mismo, pero sus miembros tratan de justificar sus derechos, especiales con el papel, que jugaron en la lucha contra el zar y en la Revolución de Octubre. Así se inventan biografías falsas y se escribe una historia apócrifa. Durante mi exilio publiqué una cantidad de documentos históricos en idioma ruso. En esta isla dedico mi tiempo fundamentalmente a los trabajos históricos. Dos de éstos, Mi Vida y la Historia de la Revolución de Febrero, se publicaron en Norteamérica, Inglaterra y otros países. El tercero, sobre la Revolución de Octubre, aparecerá en breve. En este momento estoy trabajando en el último capítulo.

En la Unión Soviética esta absolutamente prohibido la entrada a estos libros. Pero muchos ciudadanos soviéticos, entre ellos algunos comunistas, viajan al extranjero por razones económicas, diplomáticas, Científicas, etcétera. Leen mis libros y llevan a la Unión Soviética el así llamado “contrabando trotskista” en su mente.

El panorama real que tracé de la Revolución de 1917, basándome en documentos positivos e indiscutibles, está en total desacuerdo con la leyenda oficial de la burocracia de Stalin. Este y sus socios descubrieron con horror que el contrabando trotskista se abrió camino en la investigación histórica, en las revistas históricas y hasta en los manuales escolares. En noviembre del año pasado Stalin dio la señal de alarma que inició la reciente campaña contra los trotskistas.

No hace mucho se acusó a un joven historiador llamado Keen de hacer contrabando irracionalista; se rectificó ante la Sociedad de Historiadores Marxistas con las siguientes palabras: “Nuestro error fue querer ser demasiado objetivos, mientras que la historia de la revolución no debe ser objetiva sino conformarse a nuestros fines.” En otras palabras, debe responder a las exigencias de la burocracia de Stalin así como las investigaciones genealógicas responden a las exigencias de los millonarios fabricantes de conservas de Chicago.

Las palabras del joven historiador no son irónicas, es decir, su intención no lo fue. Simplemente expresaba con demasiada franqueza lo que está en el fondo de todo el asunto: no hay que escribir demasiado objetivamente la historia de la Revolución Rusa o se cae en el contrabando trotskista. Ninguno de mis más fervientes amigos podría hacer una evaluación más favorable de mi trabajo histórico.

Si bien, vivir en la isla de Prinkipo no me permite dirigir el movimiento de Sevilla, esta tranquilidad permite el análisis tranquilo y profundo de la sucesión lógica de los grandes acontecimientos históricos y, a la luz de éstos, del rol que juegan los partidos y los hombres. Dos tercios de mi tiempo están consagrados a esta tarea y el otro tercio - o mejor digamos un cuarto - a los artículos y folletos sobre los acontecimientos políticos actuales.

¿Dicen ustedes que todavía queda una duodécima parte? Veo que están fuertes en aritmética. Ese poquito me lo reservo para cazar y pescar.



[1] Entrevista con la Associated Press. De un cable de la Associated Press desde Prinkipo, que se publico en el New York Times del 27 de febrero de 1932; también apareció un extracto, un poco modificado, en La Verité del 15 de marzo de 1932, con fecha equivocada. Trotsky estipuló que sólo se podía publicar esta entrevista si se la transcribía literalmente. Tuvo lugar seis días después de que el gobierno soviético dictó el decreto privándolo de la ciudadanía; Trotsky todavía no había visto el texto del decreto, al que se refirió extensamente unos días después en su Carta abierta al Comité Ejecutivo Central de la URSS. No se deben interpretar demasiado literalmente las observaciones que hace Trotsky aquí y en otras declaraciones a la prensa capitalista sobre su falta de tiempo para dedicarse a la política. Hasta sus escritos históricos tenían el objetivo de fortalecer al movimiento revolucionario y su voluminosa correspondencia política de 1929 a 1940 fue una contribución política fundamental para la vida y el trabajo de la Oposición de Izquierda y la Cuarta Internacional. Sus declaraciones, que dan una impresión contraria, eran de carácter “diplomático”; estaba tratando de conseguir una visa para un país europeo, lo que le permitiría estar más cerca del centro de los acontecimientos políticos, y quería evitar, en lo posible, cualquier dificultad con las autoridades turcas.

[2] Amalgama: término frecuentemente utilizado por Trotsky para designar la práctica del Kremlin de mezclar a adversarios políticos diferentes u opuestos y acusarlos de crímenes o pecados comunes.

[3] Revolución permanente teoría y formulación que más se asocian con Trotsky a partir de la Revolución de 1905, cuando desarrollo por primera vez sus ideas sobre el rol dirigente de la clase obrera en los países atrasados y subdesarrollados. Aunque Lenin y los bolcheviques aceptaron las conclusiones de esta teoría al dirigir la Revolución de 1917, los stalinistas concentraron sus ataques en ella en la década del 20, sobre todo después de que adoptaron la teoría del socialismo en un solo país. Trotsky escribió en su defensa La revolución permanente, en 1928.

[4] Esta afirmación es irónica, por lo menos en parte. Macdonald era el primer ministro de un gobierno empeñado en suprimir salvajemente la lucha de la India por su independencia; hacia poco que había arrestado a Moliendas Gandhi y declarado fuera de la ley al movimiento nacionalista Congreso Nacional Indio.



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