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Con ojos marxistas[1]

 

 

16 de mayo de 1930

 

 

 

La demora de mi respuesta no se debe solamente a la cantidad de cartas que debo contestar y a que estoy sobrecargado de trabajo, sino también a que durante un tiempo dudé de que fuera conveniente, después de la ruptura organizativa, iniciar una polémica por corres­pondencia. Existen actualmente en Alemania dos publi­caciones a través de las cuales se puede desarrollar la polémica de manera tal que los terceros, bastante numerosos, puedan aprender algo. No obstante, para no desaprovechar la oportunidad de aclarar equívocos (si es que se trata tan sólo de equívocos), también yo trataré de responder a su carta en forma priva­da.

El principal argumento de la carta - que es también el principal argumento de Urbahns - está contenido en la afirmación de que “no hay que contemplar la reali­dad alemana con ojos rusos”. Pero este razonamiento es el motivo fundamental de la ruptura, porque es un argumento nacional o, dicho más correctamente na­cionalista, que no tiene nada que ver con el enfoque internacionalista. Estoy acostumbrado desde hace tiempo a observar la realidad, sea alemana o rusa, con ojos marxistas, y los chovinistas nacionales jamás pu­dieron curarme de este hábito con la afirmación de que nosotros, los marxistas intransigentes, contemplába­mos la realidad rusa con ojos alemanes (puesto que Marx era alemán). Una corriente revolucionaria, o mejor dicho seudorrevolucionaria, que sea nacional y no internacional demuestra con ello que no es marxista sino antimarxista. El sólo hecho de no tener camaradas formados ideológicamente en el terreno internacional constituye, desde el punto de vista marxista, un inexo­rable baldón para la Leninbund. En Francia, Urbanhs se declaraba partidario de Contre le Courant. Pero su­cede que este grupo se desintegró y ha desaparecido. Urbahns sostenía que algunos camaradas estadounidenses eran partidarios suyos; éstos lo rechazaron ta­jantemente, lo que demuestra que los ojos de la Lenin­bund son quizás alemanes, pero marxistas, jamás.

Ustedes sostienen, estimados camaradas, que no se puede juzgar la realidad alemana desde la lejana Cons­tantinopla. Yo también lo reconozco y me he expresado con la mayor cautela acerca de las cuestiones alemanas. ¿Creen ustedes, empero, que es mucho más fácil observar los asuntos rusos, franceses y chinos desde Ber­lín o desde Wattenscheid? El punto de partida de todo el conflicto fue la cuestión del carácter de clase del esta­do soviético. ¿He de negarles a Urbahns y a ustedes el derecho a expresar sus opiniones al respecto porque viven en Alemania? ¡No, no lo haré! No puedo aceptar ese punto de vista, no porque sea alemán sino porque es erróneo. Tenemos en Rusia ciertos elementos que adhieren a esa posición (Miasnikov) y, puesto que la Oposición de Izquierda no puede realizar un trabajo en común con ellos en Rusia; ¿cómo hemos de modificar nuestra línea principista para acercarnos a la Leninbund en Alemania? Cuando estudien el problema más de cerca, no nos lo exigirán. El error fundamental de Urbahns reside en: a) su teoría del estado en general (en el fondo, está con Otto Bauer en contra de Marx, Engels y Lenin), b) su evaluación del estado soviético, c) las lecciones de la revolución china, d) su relación con la Comintern y el Partido Comunista de Alemania. En ninguno de estos casos se trata de asuntos internos de Alemania, sobre los que seria difícil formular un juicio concreto desde lejos, sino, por el contrario, estos errores tienen que ver con los mayores problemas fun­damentales y de principio de la teoría comunista y la política comunista internacional.



[1] Con ojos marxistas. Boletín Internacional de la Oposición de Izquierda Comunista, Nº 4-5, agosto de 1931. Es un fragmento de una carta dirigida a un militante o a una regional de la Leninbund pocos meses después de la ruptura de ésta con la Oposición de Izquierda.



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