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Comentarios preliminares al Decimosexto Congreso[1]

 

 

25 de julio de l930

 

 

 

Si bien no estoy totalmente familiarizado con los acontecimientos, aquí haré, a grandes rasgos, algunos comentarios preliminares sobre el Decimosexto Con­greso.

1. En el partido se ha implantado de manera concluyente el régimen plebiscitario. La burocracia no se atreve a someter los problemas a consideración de las masas, lo que la obliga a buscar un “jefe” que le permita mantener su propia unidad monolítica, sin la cual estaría condenada a muerte. Ha terminado de sentar en el partido las bases para el bonapartismo.

2. Entre el estruendo de frases cada vez más izquierdistas, la burocracia ha terminado de desechar los criterios de clase, los criterios marxistas en el terreno de la industrialización. Proclama que las tijeras entre los precios industriales y agrícolas son un prejui­cio burgués. Sobre las tijeras entre los precios indus­triales locales y los del mercado mundial no dice palabra. No importa que estas dos medidas sean esenciales para determinar el peso relativo del socialismo aquí y en el extranjero. Tampoco dice una palabra sobre la inflación, es decir, el sistema monetario, índice indispensable para determinar el equilibrio o desequilibrio de la economía. La industrialización, hoy más que nunca, avanza a ciegas.

3. Elevar la colectivización a la categoría de socia­lismo significa, en los hechos, la prohibición de estudiar la diferenciación entre las granjas colectivas o dentro de ellas. Nuevamente, las estadísticas de Iakovlev volve­rán a colorear todo el campo con la única tonalidad del “campesino medio socialista”. También aquí se apa­gan las lámparas marxistas.

4. La dictadura plebiscitaria autorizada oficialmente en el Partido Comunista significa que se implan­tará la misma dictadura en la Comintern, aunque no sea más que por intermedio de la agencia del procónsul Molotov. Una dictadura plebiscitaria no puede tolerar siquiera que existan dudas acerca de la infalibilidad de la dirección, y ni qué hablar de una oposición. En la URSS esto significa que el partido oficial pasa a las manos del aparato de gobierno de una vez y para siem­pre. En los países capitalistas este régimen condena a la Comintern a sufrir rupturas interminables y a caer en la degeneración burocrático-sectaria.

5. Se trasplanta el mismo régimen plebiscitario a las organizaciones sindicales vinculadas a los partidos comunistas. Los burócratas sindicales comunistas no pueden permitir (o no se les permite permitir) el con­tacto con personas que abriguen la más mínima duda sobre la infalibilidad de la dirección ungida por plebis­cito.

6. Es posible subsistir por largo tiempo con el capital político acumulado por la revolución proletaria triunfante, sobre todo por los éxitos económicos cosechados por la propia revolución... mientras no se produzca una gran crisis. Pero, con esos métodos, es imposible acumular capital político. Esto significa que el régimen imperante y su política condenarán seguramente a la Comintern a una crisis de nunca acabar.

Conclusiones:

Puesto que las filas del partido se encuentran total­mente atomizadas, la única manera de mantener viva la posibilidad, o incrementar la probabilidad, de un proceso que apunte a la reforma de la Revolución de Octubre y el partido de Lenin, es construyendo una organización bolchevique leninista correctamente dirigida, centralizada, armada de medios técnicos sufi­cientes como para ejercer una influencia sistemática sobre la posición del partido atomizado.

No es menor la importancia que tiene el desarrollar una fracción internacional centralizada de la Opo­sición de Izquierda.

No hay nada más peligroso que dejarse adormecer por esperanzas vanas, a lo Manilov,[2] que de alguna manera todo saldrá bien. Toda política semipasiva de nuestra parte conducirla al gradual exterminio físico de nuestros mejores cuadros. Un buen ataque político es la mejor defensa. Pero, nuevamente, ese ataque exige una buena organización con vistas a realizar un trabajo sistemático en el seno del partido.



[1] Comentarios preliminares al Decimosexto Congreso. Con autorización de la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Traducido del ruso [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por George Saunders. Es una carta para la URSS.

[2] Malinov: personaje inofensivo y torpe de Almas muertas de Nikolai Gogol.



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