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La Comintern y la GPU[1]

El intento de asesinato del 24 de mayo y el Partido Comunista

 

 

7 de agosto de 1940

 

 

 

Premisas políticas

 

Este documento persigue objetivos jurídicos y no políticos Pero los actos criminales de los miembros del llamado Partido “Comunista” de México son consecuencia de motivos políticos. El atentado del 24 de mayo fue un atentado de carácter político. Esa es la razón que explica por qué la mecánica de este delito, y mucho más los motivos que inspiraron a sus autores, no pueden entenderse sin descubrir, aunque sea en forma sumaria, el trasfondo político del atentado.

No hay dudas hoy en día en la opinión pública de que este atentado haya sido organizado por la GPU, el órgano principal del régimen de Stalin. La oligarquía del Kremlin es de carácter totalitario, es decir, todas las funciones de la vida social, política e ideológica del país se subordinan a la misma, aplastando además la más mínima manifestación de crítica y opinión independiente. La naturaleza totalitaria de la política del Kremlin no se origina en el carácter personal de Stalin sino en la posición que ocupa ante el pueblo el nuevo estrato gobernante. La Revolución de Octubre se propuso dos tareas íntimamente relacionadas: primero, la socialización de los medios de producción y la elevación, a través de la economía planificada, del nivel económico del país; segundo, la construcción de los cimientos de una sociedad sin distinciones de clase y, consecuentemente, sin una burocracia profesional, una sociedad socialista administra da por el conjunto de sus miembros. La primer tarea, en sus lineamientos básicos, ha sido realizada; a pesar de la influencia del burocratismo, la superioridad de la economía planificada se ha demostrado con fuerza incontrastable. No ocurre lo mismo con el régimen social. En lugar de acercarse al socialismo se aleja cada vez más. A causa de razones históricas, que no pueden tratarse adecuadamente aquí, se desarrolló sobre la base de la Revolución de Octubre una nueva casta privilegiada que concentra en sus manos todo el poder y que devora una porción cada vez mayor del ingreso nacional. Esta casta se halla en una situación profundamente contradictoria. De palabra avanza en nombre del comunismo; de hecho, lucha por su propio poder ilimitado y sus colosales privilegios materiales. Rodeada por la desconfianza y el odio de las masas engañadas, la nueva aristocracia no puede tolerar la más diminuta brecha en el sistema. En razón de su autopreservación se ve obligada a estrangular la menor llamita de crítica y oposición. De ahí la sofocante tiranía, el servilismo general ante el “líder” y la no menos general hipocresía; de la misma fuente surge el gigantesco rol de la GPU como instrumento del régimen totalitario.

El absolutismo de Stalin no descansa en la tradicional autoridad de la “gracia divina”, ni en la “sagrada” e “inviolable” propiedad privada, sino en la idea de la igualdad comunista. Esto priva a la oligarquía de la de argumentos racionales y persuasivos. Igualmente, la misma no puede apelar al carácter transicional de su régimen como autojustificación, ya que no se trata de por qué la igualdad no se ha realizado completamente sino de por qué la desigualdad crece continuamente. La casta gobernante está obligada a mentir sistemáticamente, a pintarse de distintos colores, a ponerse una careta e imputar a las críticas y a los opositores motivos diametralmente opuestos a los que realmente los impulsan. Cualquiera que salga en defensa de los trabajadores contra la oligarquía es marcado irremediablemente por el Kremlin como un partidario de la restauración del capitalismo. Esta mentira standarizada no es accidental: parte de la situación objetiva de la casta que encarna la reacción mientras jura por la revolución. En todas las revoluciones anteriores la nueva clase privilegiada trató de escudarse contra la crítica de izquierda a través de una falaz fraseología revolucionaria. Los termidorianos y bonapartistas de la gran revolución francesa persiguieron y condenaron a todos los genuinos revolucionarios -los jacobinos- acusándolos de “realistas” y agentes del reaccionario gobierno británico de Pitt.[2] Stalin no inventó nada nuevo. Sólo llevó hasta su última expresión el sistema basado en la acusación de conspiración política. La mentira, las calumnias, las persecuciones, las falsas acusaciones y las comedias jurídicas brotan inexorablemente de las posiciones de la burocracia usurpadora de la sociedad soviética. A menos que se entienda esto, es imposible comprender la política interna de la URSS o el papel de la GPU en el terreno internacional.

Lenin propuso en su testamento (enero de 1923) remover a Stalin de su puesto de secretario general del partido, dando como razones su rudeza, deslealtad y tendencia a abusar del poder. Dos años antes Lenin advertía: “Este cocinero sólo preparará platos picantes”. Nadie en el partido quería o respetaba a Stalin. Pero cuando la burocracia comenzó a percibir agudamente el peligro que la amenazaba y que partía del pueblo, necesitó justamente un dirigente rudo y desleal, dispuesto a abusar del poder en su interés. Eso explica por qué el cocinero de platos picantes se convirtió en el líder de la burocracia totalitaria.

El odio de la oligarquía de Moscú hacia mí lo engendra su profunda convicción de que yo la “traicioné”. Esta acusación tiene una significación histórica propia. La burocracia soviética no llevó a Stalin al liderazgo de inmediato y sin ninguna vacilación. Hasta 1924 Stalin era desconocido incluso entre los círculos más amplios del partido, ni que hablar en la población, v como ya he dicho no gozaba de popularidad entre las filas de la propia burocracia. El nuevo estrato gobernante confiaba en que yo emprendería la defensa de sus privilegios. No se escatimaron esfuerzos con ese fin. Sólo después de que la burocracia se convenció de que yo no tenía intención de defender sus intereses contra los trabajadores, sino, por el contrario, los intereses de los trabajadores contra la nueva aristocracia, efectuó su giro completo hacia Stalin, y yo fui proclamado “traidor”. El epíteto en labios de la casta privilegiada constituye la evidencia de mi lealtad a la causa de la clase trabajadora. No es accidental que el noventa por ciento de los revolucionarios que constituyeron el Partido Bolchevique, crearon el estado soviético y el Ejército Rojo y condujeron la guerra civil, hayan sido destruidos por “traidores” durante los últimos doce años. Por otra parte, el aparato stalinista ha llevado a sus filas durante este periodo a una abrumadora mayoría de quienes estuvieron del otro lado de las barricadas en los años de la revolución.

La Internacional Comunista sufrió una degeneración similar durante ese lapso. En las primeras etapas del régimen soviético, cuando la revolución iba de un peligro a otro, cuando todas las energías eran absorbidas por la guerra civil con su secuela de hambre y epidemia, los más arriesgados y abnegados revolucionarios se unieron a la Revolución de Octubre y a la Internacional Comunista en distintos países. De esta camada revolucionaria original que demostró en la acción su lealtad a la Revolución de Octubre durante esos difíciles años no queda, ahora, un solo hombre. Por medio de interminables expulsiones, presión económica, soborno directo, purgas y ejecuciones la camarilla totalitaria del Kremlin ha transformado completamente la Comintern en una herramienta obediente. La actual jerarquía principal de la Comintern, lo mismo que las secciones que la forman, incluye a gente que no adhirió a la Revolución de Octubre sino a la oligarquía triunfante, fuente de elevados títulos políticos y dádivas materiales.

El tipo que predomina entre los actuales burócratas “comunistas” es el elemento que hace carrera política y, en consecuencia, es el polo opuesto del revolucionario. Su ideal es alcanzar en su propio país la misma posición que la oligarquía del Kremlin consiguió en la URSS. No son dirigentes revolucionarios del proletariado sino aspirantes al régimen totalitario. Sueñan con tener éxito con la ayuda de esta misma burocracia soviética y su GPU. Contemplan con admiración y envidia la invasión a Polonia, Finlandia, los estados bálticos y Besarabia por parte del Ejército Rojo, porque estas invasiones provocan inmediatamente la transferencia del poder a los aspirantes stalinistas locales al régimen totalitario.

Carentes de estatura, ideas e influencia independientes, los dirigentes de las secciones de la Comintern están sólo al tanto de que sus posiciones y reputaciones permanecen y caen con la posición y reputación del Kremlin. En el sentido material, como se demostrará luego, viven de las limosnas de la GPU. Su lucha por la existencia se resuelve, por eso, en una rabiosa defensa del Kremlin contra cualquier oposición. No pueden dejar de percibir la corrección y, por lo tanto, el peligro de la crítica que parte de los llamados trotskistas. Pero esto sólo redobla su odio hacia mí y los que piensan como yo. Como sus amos del Kremlin, los líderes de los partidos comunistas son incapaces de criticar las verdaderas ideas de la Cuarta Internacional y se ven forzados a recurrir a falsificaciones y conspiraciones que se exportan de Moscú en cantidades ilimitadas. No hay, así, nada “nacional” en la conducta de los stalinistas mexicanos: traducen simplemente al castellano las políticas de Stalin y las órdenes de la GPU.

 

La GPU como organizadora del atentado

 

Para los no iniciados puede parecer incomprensible que la camarilla de Stalin me haya exiliado y luego haya intentado matarme en el extranjero. ¿No hubiera sido más simple fusilarme en Moscú como hicieron con tantos otros?

La explicación es ésta: En 1928. cuando fui expulsado del partido y exiliado en Asia Central, aún era imposible hablar no sólo de mi fusilamiento sino incluso de mi arresto. La generación junto con la cual hicimos la Revolución de Octubre y la guerra civil estaba viva entonces. El buró político se sentía sitiado por todos lados.

Desde el Asia Central pude mantener un contacto directo con la Oposición. En estas condiciones, Stalin, después de vacilar durante un año, decidió recurrir al exilio en el extranjero como el mal menor. Pensó que Trotsky, aislado de la URSS, privado de un aparato y recursos materiales, sería impotente para emprender nada. Además, Stalin calculó que después de haber tenido éxito en denigrarme ante los ojos del país podría obtener sin dificultad del gobierno turco amigo mi vuelta a Moscú para el ajuste final de cuentas. Los hechos mostraron, sin embargo, que es posible participar en la vida política sin aparato ni recursos materiales. Con la ayuda de jóvenes amigos eché los cimientos de la Cuarta Internacional, que está avanzando sin prisa pero sin pausa. Los juicios de Moscú de 1936 a 1937 se llevaron a cabo para obtener mi deportación de Noruega, es decir, realmente para que cayera en manos de la GPU. Pero no tuvieron éxito. Llegué a México. Estoy informado de que Stalin admitió en varias oportunidades que mi exilio en el extranjero fue “un grave error”. No le quedaba otro remedio, para rectificar el error, que montar un atentado terrorista.

En años recientes, la GPU destruyó a muchos cientos de mis amigos, incluyendo a miembros de mi familia en la URSS. En España, mataron a mi anterior secretario Erwin Wolff y a varios camaradas que pensaban como yo: en París, asesinaron a mi hijo León Sedov, al que los criminales profesionales de Stalin persiguieron durante dos años. En Lausana, la GPU mató a Ignacio Reis. Que había abandonado la GPU y se había unido a la Cuarta Internacional. En París, los agentes de Stalin asesinaron a otro de mis ex secretarios, Rudolf Klement, cuyo cadáver sin la cabeza, manos y piernas, fue hallado en el Sena. Esta lista podría continuar interminablemente.

En México hubo un obvio intento de asesinato contra mí por parte de un individuo que apareció en mi casa con falsas recomendaciones de una prominente figura política. Fue después de este incidente, que intranquilizó a mis amigos, que se tomaron medidas de defensa más serias: guardias día y noche, sistema de alarma, etcétera.

Después de la participación activa y verdaderamente criminal de la GPU en los hechos de España, recibí muchas cartas de mis amigos, especialmente de Nueva York y París, acerca de agentes de la GPU que eran enviados a México desde Francia y Estados Unidos. Transmití a tiempo los nombres y fotografías de algunos de estos caballeros a la policía mexicana. El estallido de la guerra agravó la situación aun más a causa de mi irreconciliable lucha contra la política externa e interna del Kremlin. Mis declaraciones y artículos en la prensa mundial sobre el desmembramiento de Polonia, la invasión a Finlandia, la debilidad del Ejército Rojo decapitado por Stalin, etcétera, fueron reproducidos en todos los países del mundo en decenas de millones de ejemplares. Crece la insatisfacción dentro de la URSS. La Tercera Internacional era incomparablemente más débil al comienzo de la última guerra de lo que la Cuarta Internacional lo es hoy.

El 25 de agosto de 1939, justo antes de la ruptura de relaciones diplomáticas entre Francia y Alemania, el embajador francés Couloundre le informó a G. Bonnet, ministro de relaciones exteriores, su dramática entrevista con Adolfo Hitler a las 5.30 de la tarde:

“Si realmente pienso -observé- que saldremos victoriosos, también temo que al fin de la guerra habría sólo un vencedor verdadero: el señor Trotsky

“Interrumpiéndome, el canciller gritó: ‘Entonces, ¿por qué le han dado rienda suelta a Polonia?’” (Documentos Diplomáticos, 1938-1939, pág. 260, documento nº 242).

Dos autorizados representantes de dos potencias imperialistas, democrática una y fascista la otra, en el momento crítico anterior a la guerra buscan amedrentarse uno al otro con el nombre de un revolucionario al que los agentes de la GPU han estado tratando en vano de denigrar durante muchos años como “agente del imperialismo”. Podría aducir otra evidencia del mismo tipo. Pero no es necesaria. Hitler y Couloundre son, en todo caso, expertos políticos, mucho más serios que David Siqueiros y Lombardo Toledano.

Como ex revolucionario, Stalin entiende que el curso de la guerra debe brindar también un poderoso impulso al desarrollo de la Cuarta Internacional en la URSS. Eso es lo que explica por qué Stalin emitió una orden a sus agentes: librarse de Trotsky tan pronto como sea posible.

Los hechos por todos conocidos y las consideraciones políticas generales demuestran así, indudablemente, que la organización del atentado del 24 de mayo sólo podía emanar de la GPU. No falta, sin embargo, una evidencia complementaria.

1. Unas semanas antes del atentado, la prensa mexicana se llenó de rumores sobre una concentración de agentes de la GPU en México. Muchísimos de los elementos de esos informes eran falsos. Pero la esencia de los rumores era verdadera.

2. Lo digno de atención es la técnica excepcionalmente refinada del atentado. El asesinato falló a causa de uno de esos accidentes que forman parte de cualquier guerra. Pero la preparación y ejecución del atentado son asombrosos en cuanto a su envergadura, planeamiento, eficiencia. Los terroristas estaban familiarizados con la disposición de la casa y su vida interna; estaban equipados con uniformes policiales, armas, sierra eléctrica, escaleras de cuerda, etcétera. Pudieron amarrar a la policía apostada afuera; paralizaron a los guardias que estaban adentro mediante una correcta estrategia de fuego, penetraron en la pieza de la víctima elegida, tiraron con impunidad de tres a cinco minutos, arrojaron bombas incendiarias y abandonaron el lugar de los hechos sin dejar rastro. Una empresa así está más allá de los recursos de un grupo privado. Se debe observar en este operativo: tradición, adiestramiento, grandes recursos y gran cantidad de ejecutantes. Es el trabajo de la GPU.

3. Estrictamente de acuerdo con todo el sistema de la GPU está el afán por llevar la investigación a una vía falsa, lo que se incluía en el propio plan del atentado. Mientras que ataban a la policía, los atacantes gritaron “¡Viva Almazán!” Estos gritos artificiales y fraudulentos en la noche ante cinco policías, tres de los cuales estaban dormidos, perseguían dos objetivos simultáneos: distraer, aunque sólo fuera por unos pocos días o incluso horas, la atención de la futura investigación y alejarla de la GPU y su agencia mexicana, comprometiendo a la vez a los partidarios de uno de los candidatos presidenciales. Matar a un opositor a la par que se lanzan sospechas sobre otro es el método clásico de la GPU, más exactamente de su inspirador, Stalin.

4. Los atacantes trajeron consigo varias bombas incendiarias, dos de las cuales fueron arrojadas dentro de la habitación de mi nieto. Los participantes en el atentado, por lo tanto, no sólo tenían en vista el asesinato sino también el producir un incendio. Su único objetivo podía haber sido la destrucción de mis archivos. Esto sólo le puede interesar a Stalin, en tanto mis archivos me son de excepcional valor en la lucha contra la oligarquía de Moscú. Con la ayuda de mis archivos pude, en particular, demostrar las farsas judiciales de Moscú. El 7 de noviembre de 1936, corriendo grandes riesgos, la GPU ya había robado parte de los mismos en París. No se olvidó de ellos en la noche del 24 de mayo. Las bombas incendiarias son algo así como la tarjeta de visita de Stalin.

5. Extremadamente característica de los crímenes de la GPU es la división de tareas entre los asesinos secretos y los “amigos” legales: mientras se preparaba el ataque, junto con el trabajo clandestino de la conspiración, se llevó adelante una abierta campaña de calumnias destinada a desacreditar a la víctima elegida. La misma división del trabajo continúa después de cometido el delito: los terroristas se esconden mientras que sus abogados, abiertamente, intentan dirigir la atención de la policía hacia un terreno falso.

6. Finalmente, es imposible no prestar atención a las reacciones de la prensa mundial: diarios de todas las tendencias se manifiestan abierta o tácitamente a partir del hecho cierto de que el atentado es obra del Kremlin; sólo los diarios subsidiados por el Kremlin, y que por lo tanto cumplen sus órdenes, defienden una versión opuesta. ¡Esta es una pieza irrefutable de evidencia política!

7. La prueba más importante y convincente, sin embargo, de que el atentado fue organizado por la GPU es el hecho de que todos los cómplices del mismo sean miembros del Partido Comunista o sus íntimos “amigos”, y además el más prominente entre ellos ocupó puestos de mando en aquellas secciones del ejército español que estuvieron bajo el mando directo de la GPU (“El quinto regimiento” y “Las brigadas internacionales”).

 

Por qué estaba seguro de que habría un atentado

 

¿Por qué esperaba con tanta seguridad un atentado desde comienzos de este año? Contestando en la Corte el 2 de julio a esta pregunta del señor Pavón Flores, el abogado defensor, me referí en particular a la convención del Partido Comunista de México, que tuvo lugar en marzo de este año y que proclamó su orientación con miras al exterminio del “trotskismo”. Con el fin de que mi respuesta resulte más clara, debo suministrar algunos hechos explicatorios adicionales.

Visto que los preparativos prácticos del atentado comenzaron en enero de este año y que se necesitó un cierto intervalo para las discusiones preliminares y la elaboración del plan, puede manifestarse con certeza que la “orden” para el atentado no llegó a México después de noviembre o diciembre de 1939.

Como puede apreciarse en La Voz de México, la crisis en la conducción partidaria se remonta precisamente a ese periodo. El impulso para la crisis vino desde afuera del partido, y la crisis propiamente dicha se desarrolló desde la cúpula hacia abajo. No se sabe quién elaboró el documento especial, los llamados “materiales de discusión”, que se publicaron en La Voz de México el 28 de enero y que constituyeron una denuncia anónima a la vieja dirección (Laborde, Campa, etcétera), supuestamente culpable de una actitud “conciliatoria” hacia el trotskismo. La masa de la opinión pública estaba completamente al margen en ese momento de que, se movía detrás de esto. Pero para los observadores interesados y los iniciados era indudable que se estaba preparando algún nuevo golpe serio, sino contra el trotskismo, por lo menos contra Trotsky.

Hoy resulta absolutamente evidente que el vuelco en el Partido Comunista estaba íntimamente relacionado con la orden para el atentado emitida en Moscú. Lo que seguramente ocurrió es que la GPU encontró alguna oposición entre los dirigentes del Partido Comunista, que se habían acostumbrado a una existencia pacífica y podían temer consecuencias políticas y policiales muy desagradables a raíz del atentado. Quizás ésta sea la causa de la acusación de “trotskismo” contra ellos. Todo aquel que se oponga a un atentado contra Trotsky es, obviamente, “trotskista”.

La anónima “comisión de purga” removió a Laborde, el líder del Partido Comunista, y junto con él al Comité Central elegido en la convención anterior. ¿Quién confirió al comité de purga poderes tan inmensos? ¿De dónde viene el propio comité? No puede haberse creado por generación espontánea. Fue nombrado por personas que recibieron desde afuera sus poderes plenipotenciarios. Estas personas, obviamente, tenían sus razones para ocultar sus nombres.

Recién el 18 de febrero, después de realizado el cambio y cuando lo único que quedaba era sancionarlo, se hizo pública la composición de la nueva comisión, que se integraba sólo con mexicanos y otra vez sin ninguna indicación sobre quién los había nombrado. Para la época en que fue llamada la convención del partido, el 21 de marzo, todas las cuestiones ya estaban decididas y lo único que les quedaba a los delegados era un juramento de lealtad a la nueva conducción, que había sido creada sin ellos y con fines desconocidos para la mayoría.

Según se desprende del informe de la convención publicado por La Voz de México (18 de marzo de 1940), la discusión sobre la cuestión de “la lucha contra el trotskismo y otros enemigos del pueblo” no tuvo lugar en una sesión secreta de la convención, como ocurrió con otros temas del orden del día, sino en una sesión secreta de una comisión especial. Este solo hecho es una evidencia de que los nuevos dirigentes necesitaban ocultar sus planes incluso a una convención de su propio partido. No sé quién componía la comisión secreta. Pero es posible suponer quién la dirigía entre bambalinas.

La convención eligió, o más bien aprobó pasivamente, un “presidium honorario” compuesto por Dimitrov, Manuilski, Kusinen, Thaelmann, Carlos Contreras y otros.[3] La composición de este presidium honorario fue publicada en un folleto, ¡Fuera el imperialismo! escrito por Dionisio Encina (Edición Popular, 1940, pág. 5). Dimitrov, Manuilski, Kusinen están en Moscú. Thaelmann está preso en Berlín, mientras que Carlos Contreras está en México. Su inclusión en el presidium honorario no pudo haber sido accidental. Contreras no pertenece de ninguna manera a la nómina de los llamados “jefes” internacionales, cuya inclusión en un presidium honorario tiene carácter de ritual.

Contreras ganó por primera vez siniestra notoriedad durante la guerra civil española donde, en su condición de comisario y comandante del Quinto Regimiento, se convirtió en uno de los más crueles agentes de la GPU. Líster, Contreras y “El campesino” sostuvieron una “guerra civil” propia dentro del bando republicano, destruyendo físicamente a los opositores de Stalin, los anarquistas, socialistas, poumistas y trotskistas. Esto puede corroborarse a través de los despachos de prensa y de los testimonios de muchos refugiados españoles. No sería, por tanto, demasiado audaz suponer que el ex comisario del Quinto Regimiento y miembro del presidium honorario de la convención fue una de las palancas importantes para el cambio de la dirección del Partido Comunista a comienzos de este año. Esta suposición está por demás justificada, pues Contreras ya condujo una purga “antitrotskista” en el Partido Comunista Mexicano en 1929. Cierto es que Contreras niega su participación en el atentado. Pero en ese caso, ¿por qué fue elegido para el presidium honorario de la convención ligada con la conspiración?

Cuando seguí en la prensa los acontecimientos del Partido Comunista durante los primeros meses de este año, estaba lejos de ver la situación con la misma claridad con que lo hago ahora. Pero incluso entonces me resultaba evidente que detrás de la pantalla partidaria oficial, con su pantomima de sombras, estaba escondido el movimiento de figuras reales. En esta función las figuras reales son agentes de la GPU. Por eso esperaba un atentado.

 

La preparación “moral” del atentado

 

El esbozo original del plan de desarrollo de un movimiento de “masas” en favor de la expulsión de Trotsky de México fracasó completamente. La GPU tuvo que recurrir a un acto terrorista. Pero era indispensable preparar a la opinión pública para este hecho. Como la GPU no estaba dispuesta a reconocer su padrinazgo del asesinato, era indispensable ligar el acto terrorista con la lucha política interna de México. La Voz de México, El Popular y Futuro habían tratado anteriormente incluso de ligarme con el general Cedillo, con el general Amaro, con Vasconcelos, con un tal doctor Atl, para no mencionar a los magnates del petróleo y el comité Dies. Ahora reciben órdenes de multiplicar sus esfuerzos con ese fin. La campaña presidencial, con su perspectiva de conflictos agudos, pareció suministrar la situación más favorable para tales esfuerzos. Los cómplices intelectuales del atentado me enrolaron en el bando del general Almazán, lo cual no les impidió imputar luego la organización del atentado a los partidarios de Almazán. Esta gente se guía en su actividad por un precepto que fue aplicado por Stalin antes de ser formulado por Hitler: “cuanto más grande es la mentira más rápido se la creen”.

La preparación “moral” del atentado comenzó simultáneamente con los preparativos técnicos. La intensificación de la acción contra el “trotskismo” se hizo evidente en diciembre del año pasado. En la edición del 24 de ese mes de La Voz de México, en un artículo titulado “El papel del trotskismo”, se puede leer:

“[...] En lo que respecta al nuevo pontífice, León XXX, en vista de las treinta monedas de plata del sucio Judas, ha desempeñado su papel en la pieza elaborada para él por el comité Dies [...] León XXX interviene en las cuestiones de Latinoamérica a favor de las potencias imperialistas y completa su trabajo declarando que ‘la expropiación petrolera fue obra de los comunistas [...]’” (por Gonzalo Beltrán).

Las palabras “la expropiación petrolera fue obra de los comunistas” están separadas con comillas, como si representaran una cita de un artículo mío, lo cual me presentaría como oponiéndome a la expropiación de las compañías petroleras. Innecesario es decir que se trata de una mentira. Con mis mejores fuerzas defendí en la prensa mundial el derecho del pueblo mexicano a ser dueño de sus propios recursos naturales. Pero los falsificadores de la GPU no se dejan disuadir por tales bagatelas.

En su informe sobre la convención de marzo, Andrés García Salgado, miembro del Comité Central del Partido Comunista Mexicano, batió todos los récords logrados por el stalinismo internacional. A pesar de la natural repugnancia que me provoca, permítanme citar unos pocos ejemplos:

“[...] El gobierno de Cárdenas permitió la entrada de Trotsky, contra la opinión expresa de las organizaciones obreras; este hecho, que le permitió a Trotsky instalar en nuestro país el centro directivo de su organización internacional de espionaje al servicio de las fuerzas contrarrevolucionarias, fue sólo posible gracias al interés que los propios países imperialistas tenían en hacer de nuestro país un centro para sus actividades de espionaje y provocación.”

Ignorantes como son, estas gentes no pueden saber que ni un solo país imperialista me admitirá dentro de sus fronteras; que los líderes del imperialismo de todos los países me consideran su enemigo número uno; que los que piensan como yo son perseguidos en todos los países imperialistas; que México me ha brindado su hospitalidad porque no se trata de un país imperialista y porque su gobierno tiene una actitud seria ante el derecho de asilo. Pero los falsarios comprometidos en la preparación del atentado no tienen tiempo de reflexionar sobre estas pavadas. El señor Salgado continúa:

“Así, los espías trotskistas siempre colaboraron con el ejército de Franco, coordinando sus levantamientos y agitación en la retaguardia leal con las operaciones del enemigo.

“Trotsky, el hombre aplaudido por los patrones de Monterrey, el que facilitó todos los argumentos de las compañías petroleras contra las organizaciones obreras, y contra el gobierno, orienta su trabajo de acuerdo con los planes reaccionarios y las necesidades del imperialismo.

“Camaradas: que esto nos sirva de ejemplo para reforzar nuestra lucha contra el trotskismo y para que el jefe de esta banda de espías sea arrojado del país.” (“Echen a los enemigos del pueblo de las filas revolucionarias”). ¡Este es el informe de un “dirigente” en la convención de un partido comunista! ¡En qué letrina ha convertido la oligarquía del Kremlin lo que una vez fue la Internacional Comunista! A fuerza de emplear la selección natural y artificial el lugar de los revolucionarios fue gradualmente ocupado por trepadores, bribones y calumniadores profesionales. A este grupo pertenece también el señor Salgado. En La Voz de México, 1º de mayo de 1940, en el que se solicita completa libertad de acción para D. Siqueiros, tras el que andaba la policía, se publica un manifiesto oficial del partido dirigido al pueblo que dice:

“¡Arrojen a los agentes imperialistas fuera de México! Los espías extranjeros y los provocadores deben ser expulsados del país y en primer lugar su jefe más siniestro y peligroso: León Trotsky [...]”

Defender a D. Siqueiros contra el gobierno mexicano y al mismo tiempo demandar de este mismo gobierno represión contra Trotsky, durante las tres semanas previas al atentado, ¿qué es esto sino su preparación?

El 19 de mayo de 1940, cinco días antes del atentado, encontramos en La Voz de México un artículo en el que el frenesí calculado llega al paroxismo:

“Trotsky, el ‘viejo traidor’, como una vez lo calificó el camarada Lombardo Toledano, nos demuestra cada vez que puede que cuanto más viejo se vuelve más canalla v cínico se muestra”. (“El traidor Trotsky”).

“Espía a sueldo de las fuerzas reaccionarias, agente del comité Dies en México [...] La responsabilidad de Trotsky en la conspiración que los traidores a México, agentes de las compañías petroleras y también del comité Dies [...]

“Trotsky. debe responder ante las autoridades del país por sus actitudes antiproletarias y antimexicanas y cesar en sus imbecilidades.

“Ultimamente, el traidor, soñando quizás con revivir los días en los cuales podía organizar su propio juicio, juzgarse a sí mismo valiéndose de sus amigos en la casa de Diego Rivera, lanza una campaña para que un tribunal examine los cargos que se barajan contra él, de ser un agente del comité Dies, lo que confesó en sus propio declaraciones públicas.

“Resulta claro que Trotsky busca una tribuna para continuar con su nefasta actividad contra los trabajadores de México. Pero el pueblo no le dará esa tribuna.

“Con respecto a Trotsky, los trabajadores de México ya han pronunciado su opinión en el sentido de que debe ser expulsado del país.

No hubiera sido para sorprenderse demasiado que el artículo hubiera llevado la firma colectiva: David Siqueiros, Néstor Sánchez Hernández, Luis Arenal, David Serrano, Mario Pavón Flores.

En otro artículo de la misma edición se manifiesta que Trotsky está preparándose para “apoyar a los provocadores y asesinos, ansiosos de intervenir en los asuntos internos de México [...]” Más adelante:

“En lo que respecta a Trotsky, recordemos que este canallesco traidor acaba de lanzar un desafío para que El Popular y la revista Futuro presenten dentro de las setenta y dos horas sus acusaciones -que son las de todo el movimiento revolucionario de México y del mundo entero- contra la cabecita senil de la Cuarta Internacional.

¡Qué pez escurridizo es el viejo traidorzuelo! Él sabe muy bien que en setenta y dos horas apenas si se podría iniciar la lista de sus felonías, delitos, complicidades con los enemigos de todos los pueblos, comenzando con los de la URSS, China y España.”

La última edición de La Voz de México, anterior al atentado, está dedicada principalmente, como hemos apreciado, a acosar a Trotsky y presentar una monstruosa acumulación de acusaciones y calumnias. Esta es la forma en que escribe la gente que se está preparando para cambiar la pluma por la ametralladora. El consejo de redacción de La Voz de México conocía el inminente atentado y estaba preparando a la opinión pública de su propio partido y a los círculos de simpatizantes.

Es imposible admitir, siquiera sea por un momento, que los responsables de La Voz de México, mayores de edad y cuerdos, creían lo que escribían sobre mí. Mienten fríamente, siguiendo órdenes de arriba. Y revelan doblemente su malicia, añadiendo a las calumnias que reciben ya hechas de Moscú sus propias invenciones acerca de mi “participación” en el levantamiento de Cedillo, mi “alianza” con Dies contra México o mi participación en la campaña electoral. Los mentirosos rehúsan suministrar pruebas con el pretexto de que no desean brindarme una “tribuna” o darme... “publicidad”. ¡Y cuando los llamo mercenarios de Stalin, me amenazan con mandarme a la cárcel por “difamación”!

Esta es la escuela del stalinismo. El cinismo ideológico y la desvergüenza moral son sus rasgos fundamentales. Esta gente no tiene respeto alguno por los hechos y los documentos; nunca formula sus acusaciones clara y definitivamente; sus calumnias tienen la característica de la mancha que se extiende. Desde la URSS, donde nadie se atreve a contradecir a Stalin o a sus colegas, el espíritu de servilismo, obsecuencia y cinismo se ha esparcido por toda la Comintern, envenenando hasta la médula al movimiento obrero.

 

Ocultando los rastros de la GPU

 

Los primeros días posteriores al atentado los señores Inspiradores se escondieron en sus cubiles. Temían que sus colegas “militares” pudieran caer en manos de la policía. Las insinuaciones de la prensa de la GPU fueron cautas al principio. Pero cada día que pasaba les dio coraje a estos caballeros. A través de múltiples canales pusieron en circulación la estúpida y vil versión del “autoatentado”. Hasta fines de mayo, la policía, despistada por los cómplices morales del delito, no pudo, como se sabe, seguir la pista correcta de los criminales En los círculos stalinistas los espíritus resplandecieron. En su edición del 1º de junio, La Voz de México ya describe e; atentado como “una grotesca farsa”.

“Los hechos que han ocurrido recientemente en México, llevados a cabo inteligentemente por el miserable Trotsky y su banda. ponen notablemente de relieve las características de provocación que contienen [...]

“Trotsky es un agente entregado en cuerpo y alma al capitalismo internacional, al que sirve como una herramienta dedicada al servicio de sus intereses. Y en este caso no tuvo inconveniente en rendirle un servicio mas mediante el “atentado” del que fue objeto en la mansión donde vive.”

El periódico no explica para qué necesitaban el “capitalismo” y el propio Trotsky tan sorprendente empresa.

“Cuanto más grande sea la mentira, reza el precepto de Hitler-Stalin, más rápidamente se la creen.”

La Voz de México, se esfuerza con alma y vida por conseguir una coartada para el Partido Comunista. Esto es humanamente comprensible. Pero el periódico no para allí; también se aboca a la defensa de la GPU.

“[...] La provocación en la que está involucrado el propio Trotsky tiene además las características de una provocación antisoviética.” (10 de junio de 1940).

¡Evidentemente! A través del “autoatentado” Trotsky trató de comprometer la pureza inmaculada de la GPU.

En el mismo número los editores declaran:

“Hemos recibido algunas declaraciones de la sección mexicana de la Sociedad de Veteranos de la República Española en la que manifiestan que el “atentado” contra el contrarrevolucionario León Trotsky es una vulgar maniobra de la reacción y el imperialismo contra el pueblo mexicano.”

¡El presidente de la sección mexicana de la sociedad no es otro que David Alfaro Siqueiros! El organizador de un atentado protestó contra “una vulgar maniobra de la reacción”. Aquí los editores se engañan completamente. Para probar su coartada están obligados a demostrar que la GPU, de la que no se pueden disociar, no estuvo implicada en el caso. Y con el fin de probar mi “autoatentado” les resulta necesario apelar a la alta autoridad de D. A. Siqueiros. En todo esto hay elementos de manicomio. La insolencia y la impudicia llegan fácilmente al borde de la insania Pero en esta insania hay un método, indisolublemente ligado al nombre de la GPU.

Presentando el testimonio imparcial de Siqueiros, La Voz de México escribe por su parte:

“Trotsky [...] es uno de los principales inspiradores de la quinta columna, un punto de apoyo para la reacción mexicana y el imperialismo yanqui, un agente a sueldo de los peores carniceros del pueblo mexicano.”

El temor habla aquí en un lenguaje fóbico. Esta gente teme tener que responder por el atentado realizado el 24 de mayo.

No hay necesidad de analizar edición tras edición de esta despreciable publicación stalinista, que se arrastra entre la policía mexicana y la GPU. La conducta de La Voz de México durante las semanas críticas muestra incontrovertiblemente que sus directores estaban al tanto desde el principio de que el atentado era organizado por la agencia de Stalin. Conocían el papel de D. Siqueiros en el atentado. Sabían que Robert Harte no era cómplice del atentado, sino su víctima. Al crear la teoría del autoatentado y sembrar calumnias contra Harte, actuaron en función de los intereses de la GPU y al mismo tiempo de los suyos propios.

La conclusión es evidente: si la GPU hubiera tenido un órgano oficial en México, éste no habría conducido los preparativos del atentado y luego encubierto los rastros del mismo con mayor celo y desvergüenza con que lo hizo La Voz de México.

 

La teoría del “autoatentado”

 

Desde el primer día de mi llegada a México (enero de 1937), la policía tomó medidas especiales para protegerme de posibles atentados. Las autoridades, sin duda, deben de haber tenido serias razones para ello. La policía me protegía, se podría pensar, no contra el comité Dies, que no existía todavía en 1937; ni contra los “partidarios de Almazán”; ni contra el “autoatentarlo”. A la pregunta, ¿contra quién me protegió la policía mexicana en el curso de los tres años y medio anteriores al atentado del 24 de mayo?, cabe sólo una respuesta racional: contra la GPU.

Sin embargo, cuando el atentado realmente tuvo lugar, y además en una forma que revelaba todas las características de la policía secreta de Stalin, un determinado sector de la prensa mexicana (La Voz de México y sus ecos, EL Popular y Futuro) lanzaron una campaña destinada a probar que la GPU no tenía nada que ver con el mismo. Sólo la insolencia disciplinada de los agentes de la GPU podía haberle conferido a la absurda idea del “autoatentado” una imagen de verosimilitud.

¿Qué objetivo podía perseguir yo al arriesgarme en una empresa tan monstruosa, repugnante y peligrosa? Nadie lo ha explicado hasta ahora. Se sugiere que quise denigrar a Stalin y su GPU. ¿Pero es que otro atentado agregaría algo a la reputación de un hombre que destruyó a toda una generación del Partido Bolchevique? Se dice que quiero probar la existencia de la “quinta columna”. ¿Por qué? ¿Para qué? Además, los agentes de la GPU se bastan para perpetrar un atentado, no hay necesidad de una misteriosa quinta columna. Se dice que quise crearle dificultades al gobierno mexicano. ¿Qué posibles motivos pude haber tenido para crearle dificultades al único gobierno que ha sido hospitalario conmigo? Se dice que quise provocar una guerra entre Estados Unidos y México. Pero esta explicación pertenece completamente al terreno del delirio. Para provocar tal guerra en todo caso habría sido mucho más expeditivo organizar un ataque al embajador yanqui o a los magnates petroleros y no a un bolchevique revolucionario, ajeno a los círculos imperialistas y odiado por los mismos.

Cuando Stalin organiza un atentado para asesinarme, el significado de sus acciones es claro: quiere destruir a su enemigo número uno. Stalin no corre riesgos por eso; actúa a larga distancia. Por el contrario, organizando el “autoatentado”, yo tengo que asumir la responsabilidad por esa empresa; arriesgo mi propia suerte, la suerte de mi familia, mi reputación política y la reputación del movimiento al cual sirvo. ¿Qué puedo ganar con ello?

Pero incluso si se admite lo imposible, es decir, que después de renunciar a la causa de toda mi vida, y tras pisotear el sentido común y mis propios intereses vitales, decido organizar el “autoatentado” en razón de algún objetivo desconocido, aún queda vigente la siguiente pregunta. ¿Dónde y cómo conseguí veinte participantes? ¿Cómo les suministré los uniformes policiales? ¿Cómo los armé? ¿Cómo los equipé con todos los elementos necesarios?, etcétera. En otras palabras, ¿cómo un hombre que vive casi completamente aislado del mundo exterior se las ingenia para posibilitar una empresa sólo concebible para un aparato poderoso? Permítanme confesar que me siento confundido al tener que someter a la crítica una idea que está más allá de toda posibilidad de crítica.

 

Los agentes de Stalin se están preparando para proclamar que Siqueiros es... un agente de Trotsky

 

Los dirigentes del Partido Comunista están dedicados ahora a complicadas maniobras que atañen a la persona de Siqueiros. El objetivo de estas maniobras es sacrificar a Alfaro Siqueiros, desacreditarme y salvarse ellos. Sin embargo, los resultados de tan supercomplicada intriga pueden probar exactamente lo contrario de lo que esperan los estrategas de la GPU.

La maniobra la inició David Serrano, miembro del buró político, y consecuentemente uno de los dirigentes oficiales del Partido Comunista. El 19 de junio sus declaraciones fueron publicadas en la prensa de la siguiente manera:

“Dijo que inmediatamente después de los hechos de Coyoacán, el Partido Comunista había hecho una investigación para descubrir lo que había ocurrido. Y que desde entonces esta investigación había girado sobre Alfaro Siqueiros, elemento descontrolado al que se consideraba medio loco... Y que desde entonces habían tenido sospechas de Alfaro Siqueiros, con el que aparecían constantemente un tal Blanco y Antonio Pujol, su discípulo y ayudante personal.”

Esa denuncia contra estrechos camaradas, cómplices en el atentado, habría sido absolutamente imposible en las filas de un partido revolucionario. Pero entre los stalinistas la regla es “salus GPU suprema lex”. Al referirse a Siqueiros como a “un elemento incontrolado y medio loco”, D. Serrano está tratando de distraer la atención lejos del Kremlin y de sí mismo.

El 23 de junio, cuando las características generales del atentado y los nombres de los principales responsables ya habían sido revelados, La Voz de México publicó la siguiente declaración del Partido Comunista:

“Numerosas personas aparecen implicadas directa o indirectamente, entre ellas David Alfaro Siqueiros, calificado como cabecilla del atentado [...] El Partido Comunista Mexicano declara categóricamente que ninguno de los participantes en la provocación es miembro del partido; que todos ellos son elementos incontrolables y agentes provocadores [...]”

Con diferentes variantes, esta declaración se repitió durante los días siguientes. Desde entonces Siqueiros ha sido declarado no sólo “medio loco” sino también “agente provocador”.

Las declaraciones de D. Serrano relativas a Siqueiros y a A. Pujol fueron una señal para declaraciones similares de parte de los restantes detenidos. “Serrano Andonegui dio la primera información sobre Alfaro Siqueiros y luego los dos espías desearon ampliar sus declaraciones [...]” Desde entonces los acusados descargaron la responsabilidad total sobre D. Siqueiros. Mateo Martínez, un miembro del partido, al principio admitió que D. Serrano, miembro del buró político, “es un hombre capaz de cualquier cosa, como, por ejemplo, el atentado contra Trotsky”. Pero, obviamente, bajo la influencia benéfica de su abogado, el señor Pavón Flores, miembro del Comité Central del partido, Mateo Martínez súbitamente comprendió que D. Serrano no tenía nada que ver con el atentado y que sólo agentes provocadores como Siqueiros eran capaces de tales acciones.

Atrincherados en esta posición, los stalinistas comenzaron a avanzar... El 2 de agosto, D. Serrano ya había atestiguado, a juzgar por los diarios, que yo le dí dinero a Siqueiros para un periódico o algo parecido, o para... el “autoatentado”. El objetivo de este nuevo absurdo está a la vista: a David Alfaro Siqueiros se lo está transformando gradualmente en un... trotskista. “Cuanto más grande es la mentira, más rápido se la creen”, reza el precepto de Hitler-Stalin.

Una intensa investigación se está desarrollando, sin duda, detrás del escenario de la investigación oficial. La GPU no desea ceder. A pesar del cadáver de Robert Sheldon Harte, a pesar de las confesiones de los arrestados, la GPU quiere revivir la versión del autoatentado. ¡Sería muy conveniente para una cantidad de personas de reputación muy sucia! Además, la GPU dispone de inagotables recursos económicos.

En la totalitaria Moscú una maquinación de este tipo podría haberse instrumentado sin dificultad. En México es distinto. Aquí, los agentes de la GPU, incluyendo a D. Serrano y su abogado Pavón Flores, frenan su celo. Mienten demasiado crudamente. Se contradicen sin problemas. Se olvidan hoy de lo que hicieron y dijeron ayer. Lo demostraremos enseguida con plenas evidencias. El objetivo de estas líneas es impedir que la GPU confunda a la opinión pública, aunque sólo sea por pocos días, con su intriga.

¿Cómo eran las verdaderas relaciones entre el Partido Comunista y Siqueiros antes del atentado? Eran de íntima colaboración, completa unidad de miras y método; eran relaciones de amistosa división del trabajo. Sin duda, Siqueiros nunca rompió con el Kremlin. Tuvo, indudablemente, “desavenencias” con este o aquel dirigente del Partido Comunista Mexicano. Ese ambiente se caracteriza generalmente por las rivalidades, intrigas y acusaciones mutuas. Pero Siqueiros nunca rompió con el Kremlin. Continuó siendo un leal agente de Stalin. En España, él junto con D. Serrano trabajaron bajo la dirección de los agentes soviéticos de la GPU. Retornó a México como agente de confianza de Moscú. Todos los grupos stalinistas o semistalinistas le rindieron honores. EL Popular y Futuro le dedicaron artículos encomiásticos. ¿Cómo es posible que Lombardo Toledano, V. Villaseñor, Alejandro Carrillo, nunca sospecharan siquiera que Siqueiros era “medio loco”, “agente provocador” e incluso “trotskista”?

En diciembre de 1939, cuando ya se estaba elaborando el plan del atentado en el círculo estrecho de los conspiradores, el Partido Comunista organizó un acto en honor del sexagésimo cumpleaños de Stalin, “el guía genial, orgullo del proletariado mundial”. En un relato del acto en La Voz de México del 21 de diciembre se lee:

“El mensaje arriba trascripto fue aprobado en medio de un atronador aplauso por los concurrentes a la conmemoración del sexagésimo aniversario de Stalin en el teatro Hidalgo [...] En el presidium estaban los camaradas James Ford, Alfaro Siqueiros, Rafael Carrillo, Valentín Campa, Andrés Salgado y la escritora española Margarita Nelkin [...]” De este modo, el “medio loco” y “agente provocador” Siqueiros, hace tiempo “expulsado” del partido, se sentó en el presidium del acto junto con Ford, candidato del partido stalinista a la vicepresidencia de Estados Unidos, y otras luminarias de la Comintern. David Alfaro Siqueiros (sin que se sospechara aún su “trotskismo”) firmó con gran satisfacción el entusiasta telegrama enviado a Stalin, de quien había recibido, poco antes, la orden de organizar el atentado.

En el mismo número de La Voz de México encontramos lo siguiente: “Un caso similar es el del camarada David Alfaro Siqueiros, enviado ilegalmente a juicio por falso testimonio por empleados no jerárquicos de la policía del Distrito Federal. En nuestra opinión todas las organizaciones deben actuar en el caso del camarada Siqueiros”.

La Voz de México llama al “trotskista” Siqueiros “camarada”, y defiende celosamente contra la policía mexicana a un agente provocador.

El 14 de enero de 1940, cuando ya Siqueiros había iniciado la organización práctica del atentado, La Voz de México informó sobre otro acto comunista:

“Luego Siqueiros ocupó la tribuna para demostrar el verdadero carácter de la ‘prensa independiente’, que se vende al mejor postor y que cambia su opinión según el patrón que le pague... Alertó a todos, al pueblo y sus organizaciones, sobre el peligro de una insurrección reaccionaria, afirmando que el Partido Comunista Mexicano está movilizado para la lucha con el fin de dar su respuesta en la forma que fuera necesaria a la agresión de los imperialistas y los traidores nacionales.” Como principal orador de un acto comunista, D. Siqueiros no sólo se solidariza con el partido que lo “excluyó” sino que habla autorizadamente en su nombre “afirmando que el Partido Comunista Mexicano está movilizado para la lucha”. Un lenguaje así sólo puede ser empleado por un dirigente partidario. El consejo de redacción de La Voz de México, a su vez, se solidariza completamente con el combativo discurso del “camarada” Siqueiros.

En la edición del 1º de mayo de La Voz de México encontramos el siguiente artículo:

“[...] El juicio de Siqueiros está por terminar. Existe el peligro de que sea condenado, a causa de la corrupta influencia de los periódicos comerciales. Es necesario, por tanto, que la solidaridad de los trabajadores se manifieste en un inmediato apoyo al ‘Comité por la definitiva libertad de Siqueiros’.” (“Por la libertad de Alfaro Siqueiros.”)

Sólo faltaban tres semanas para el atentado: Siqueiros, al que la policía dedicaba una desagradable atención, fue urgentemente requerido por la GPU. Los editores de La Voz de México acudieron en su defensa, incapaces de prever que un mes más tarde aproximadamente proclamarían que su destacado camarada era un “agente provocador”.

Las mismas cínicas contradicciones, en menor escala, aparecen en las relaciones del Partido Comunista con el señor Rosendo Gómez Lorenzo. Según la prensa del 19 de junio, “en lo que respecta a Rosendo Lorenzo, él [D. Serrano] dijo que sabía que había sido expulsado del partido debido a ciertos manejos fraudulentos”. Esta versión fue repetida también por La Voz de México, que caracteriza a R. G. Lorenzo como un ladrón común que se apropió de fondos recolectados por el partido.

Luego, el 23 de junio, creyendo seguramente que la participación de Lorenzo no estaba probada y considerando que quizás podría necesitárselo, La Voz de México escribió en otro tono:

“Igual furia se ha manifestado contra el periodista Rosendo Gómez Lorenzo, a quien los periodistas sin honor odian con miserable resentimiento a causa de su posición en favor de las fuerzas revolucionarias.”

¡El hombre que ayer fue declarado ladrón, al día siguiente es descripto como un mártir de la causa revolucionaria!

Hemos visto cómo D. Serrano se refirió despreciativamente a Pujol como “discípulo y ayudante personal” del medio loco Siqueiros. Evidentemente, D. Serrano podía no tener nada en común con Pujol. No obstante, El Popular del 4 de enero de 1939 publicó un telegrama de Barcelona fechado el 2 del mismo mes y enviado a la CTM que dice:

“Veteranos mexicanos más cerca de la repatriación deseámosles Feliz Año Nuevo en la lucha revolucionaria unida contra la reacción y el fascismo. Por el comité: Pujol, secretario general; Talavera, secretario de agitación y propaganda; Justo, secretario de organización.”

Justo no es otro que David Serrano. Este telegrama sólo atestigua con toda evidencia la estrecha colaboración existente entre D. Serrano y Pujol y, consecuentemente, con el propio Siqueiros.

¿No podría la GPU pedirle mañana a Siqueiros, bajo amenaza de muerte, que confiese haber sido secretamente un “trotskista”? ¿No puede Siqueiros declarar que Robert Sheldon Harte fue muerto durante el “autoatentado”? ¿No puede el propio D. Serrano confesar que él fue simplemente un agente de Dies para organizar asesinatos políticos? ¿No puede El Popular estar ya preparando un editorial sobre este tema? ¿No podemos prever por anticipado el estilo de la indignación patriótica? ¡Que prueben! Moscú creó hace tiempo los modelos clásicos para esas transacciones. Aguardamos con calma la nueva intriga. No necesitamos inventar nada. Sólo colaboraremos para dilucidar la lógica de los hechos. ¡Contra esta lógica los falsificadores se romperán la cabeza!

 

¿Por qué los stalinistas repudian su propia artimaña?

 

Cuando la absurda versión del “autoatentado” sufrió un miserable fracaso, y la responsabilidad de los agentes del Kremlin se hizo evidente para todo el mundo, los amigos, inspiradores y protectores de Siqueiros intentaron desligarse del atentado alegando consideraciones de carácter “principista”.

La Voz de México del 1º de junio escribió:

“La Internacional Comunista, la internacional de Lenin y Stalin, y con ella los partidos de todo el mundo, jamás han proclamado ni practicado la lucha terrorista individual, sino la violencia organizada de las masas [...]

La Voz de México del 16 de junio repite:

“El Partido Comunista ha declarado miles de veces que su programa no acepta ni proclama el terrorismo individual, sino la acción franca de las masas en defensa de sus intereses.”

Y el 30 de junio:

“¿Cómo podía ser posible, entonces, que el Partido Comunista, renegando de sus propios principios, actuando contra sus propios intereses, participara en un acto terrorista, ajeno completamente a nuestras tácticas y métodos de lucha?”

Lo mismo repiten los acusados D. Serrano, Mateo Martínez y sus abogados. Todos ellos hablan exclusivamente de “principios” inconpóreos que prohíben el terror individual. Ninguno de ellos dice una sola palabra acerca de los hechos. Ninguno menciona a la GPU. ¿Es que acaso no han oído hablar realmente de esta institución? ¿Realmente no están enterados de que la GPU se ocupa sistemáticamente de asesinatos no sólo en el territorio de la URSS sino en todos los países civilizados del mundo?

No se trata en absoluto de si los llamados “principios” del Partido Comunista son buenos o malos. Se trata de las actividades en las que participa el Partido Comunista y las verdaderas relaciones entre el comité central del Partido Comunista y la GPU.

La GPU no es meramente la policía secreta de la URSS, sino algo mucho más importante. La GPU es el instrumento del régimen totalitario de la camarilla stalinista para controlar la URSS y la Comintern. Una de las tareas más importantes y permanentes de la GPU es la destrucción física de los opositores más resueltos y peligrosos a la dictadura de Stalin. Dentro de la URSS esta destrucción está semicamuflada con formalidades legales. Fuera de la URSS se realiza a través de complots, atentados y asesinatos en emboscadas.

Como organizaciones, la GPU y la Comintern no son idénticas, pero son indisolubles. Se subordinan una a la otra, y además no es la Comintern quien da órdenes a la GPU sino al contrario, es la GPU la que domina completamente a la Comintern. Esta dominación se expresa en los súbitos cambios de los comités centrales de todas las secciones, según sea la voluntad de Moscú; en las purgas que se efectúan por medio de manos misteriosas a espaldas del partido. Los miembros del comité central que son agentes de la GPU se ocupan de que la conducción del partido no vaya en ningún momento en dirección contraria a los intereses de la GPU. A partir de allí no hay siquiera una apariencia de libre discusión o de decisión democrática en el partido: los agentes de la GPU, por medio del Comité Central, pueden presionar a cualquier miembro del partido, so pena de aniquilación moral y a veces física, para llevar adelante las decisiones de la GPU. Sin entender esta mecánica, es imposible percibir los motivos reales que se esconden detrás de la dirección de La Voz de México, los acusados y los que los apoyan.

En junio de 1937, el señor Hernán Laborde, cumpliendo órdenes de Moscú, sometió la política del comité central, incluida la suya propia, a “autocrítica”. Aquí citamos una de sus confesiones:

“Solicitamos que se revocaran los acuerdos que permitían la radicación de Trotsky en México y amenazamos con acciones de masas que no pudimos desatar porque carecíamos de la fuerza necesaria [...]” (Hernán Laborde, Unidad a toda costa, 1937.)

Esta cita es de gran importancia. Naturalmente, Moscú hubiera preferido que yo fuera expulsado por la presión de las masas. Pero las masas no estaban allí y el partido sólo hizo el ridículo. Moscú esperaba que Lombardo Toledano tendría más éxito en movilizar a los trabajadores con la consigna de la expulsión de Trotsky de México. Pero a pesar de todos los esfuerzos de Toledano, los trabajadores se negaron obstinadamente a responder a esta agitación; a los obreros no les gusta asumir el papel de perseguidores. Mientras tanto, con el estallido de la guerra, Moscú percibió con particular agudeza la necesidad de silenciar mi voz. Cada día que pasaba, Moscú se impacientaba más y más y presionaba a su agencia mexicana. La historia nos enseña que cuando las organizaciones aventureras carecen de la fuerza política necesaria para resolver una tarea, la idea de la acción terrorista surge por sí sola. La pistola, la ametralladora o la dinamita deben reemplazar a la fuerza inadecuada de las masas. Esta es la fórmula clásica del terrorismo individual.

El repudio al terrorismo de La Voz de México es simplemente una frase de ritual para evadir responsabilidades. El carácter fraudulento del repudio se prueba claramente a través de la conducta del propio Siqueiros. El 5 de marzo de 1939, cuando habló como orador stalinista en un acto de docentes mexicanos, Siqueiros planteó la necesidad de emprender una lucha contra los “traidores”: “[...] y es necesario que ellos sepan que vamos a combatirlos, no con la acción directa, sino por medio de la unificación de las masas” (El Popular, 6 de marzo de 1939, pág. 1, col. 2).

Siqueiros adoptaba aquí la misma fórmula que luego La Voz de México, El Popular y Futuro se vieron obligados a repetir con el fin de desligarse de Siqueiros. ¡En vano! Siqueiros ha desacreditado completamente esta fórmula salvadora.

Es imposible no subrayar la enorme diferencia existente entre el uso del terror por parte de los partidos revolucionarios y el que hacen las bandas de la GPU. Rusia fue el país clásico del terror individual. El partido revolucionario solía asumir abiertamente la responsabilidad por cada acto sanguinario que cometía. Los terroristas polacos e irlandeses se comportaban de la misma manera en su lucha por la independencia nacional. Con los stalinistas ocurre completamente lo contrario. Después de perpetrar un asesinato programado, no sólo reniegan de su propia obra sino que tratan de imputar su delito a sus opositores políticos. No actúan en interés del pueblo sino en interés de la banda totalitaria. Están obligados a engañar a la gente. Esta cobarde duplicidad otorga al terror de la GPU un carácter deshonesto y repulsivo.

 

¿Cuál es la esencia de mi acusación?

 

El 2 de julio reafirmé ante la Corte mi convicción de que La Voz de México, El Popular y Futuro son herramientas de la GPU y que disfrutan de su ayuda económica. Después de El Popular y Futuro, La Voz de México consideró necesario demandarme ante los tribunales por “difamación”. ¡Prudente medida! La Comintern es una herramienta del Kremlin tan obediente como la GPU. ¿Cómo puede seguir siendo La Voz de México un periódico de la Comintern y al mismo tiempo considerar una “difamación” cualquier referencia que se haga sobre su relación con el Kremlin? Obviamente, La Voz de México presentó su querella sólo para reducir al absurdo las querellas de El Popular y Futuro.

La ayuda material de Moscú a los movimientos revolucionarios de otros países comenzó en el momento en que los bolcheviques tomaron el poder. El 26 de diciembre de 1917, el Consejo de Comisarios del Pueblo emitió el siguiente decreto:

“Una asignación para apoyar la revolución mundial.

“Teniendo en consideración el hecho de que el poder soviético se basa en el principio de la solidaridad internacional del proletariado y en la hermandad de los trabajadores de todos los países, que la lucha contra la guerra y el imperialismo puede llevar a una victoria total sólo si se emprende a escala internacional, el Consejo de Comisarios del Pueblo considera necesario ofrecer ayuda por todos los medios posibles, incluyendo dinero, al ala internacionalista de izquierda del movimiento obrero de todos los países, sin tener en cuenta si estos países están en guerra o en alianza con Rusia o son neutrales. Por esta razón, el Consejo de Comisarios del Pueblo decide otorgar dos millones de rublos para las necesidades del movimiento revolucionario internacional y ponerlos a disposición de los representantes extranjeros del Comisariado de Relaciones Exteriores.

“V. Ulianov (Lenin), Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo.

“L. Trotsky, Comisario del Pueblo de Relaciones Exteriores.

Ni siquiera hoy en día retiraría mi firma de este decreto. Se trataba de una ayuda franca a los movimientos revolucionarios que estuvieran controlados por las organizaciones obreras de todos los países. Los partidos que recibían la ayuda gozaban de completa libertad de crítica al gobierno soviético. En los congresos de la Internacional Comunista siempre se daba una apasionada lucha ideológica, y en más de una ocasión Lenin y yo quedamos en minoría.

Bajo el régimen de Stalin la cuestión de la asistencia financiera a las organizaciones extranjeras degenero completamente. “El gobierno de obreros y campesinos” controlado por el partido y responsable ante los soviets se transformó en una dictadura personal basada en el aparato totalitario de funcionarios impersonales. La solidaridad internacional se transformó en una degradante sumisión al Kremlin. La ayuda financiera se convirtió en una forma de soborno. ¡Ni un solo revolucionario se hubiera atrevido a llamar “calumnia” a una referencia sobre ayuda proveniente del Kremlin en la época en que la Comintern era una organización revolucionaria! Esta “ayuda” es considerada hoy en día por los agentes de Moscú como una vergonzosa y degradante dependencia que no debe ser agradecida francamente. Al entablarme un juicio por “difamación”, los agentes mexicanos del Kremlin no hacen más que corroborar mi evaluación del actual Kremlin.

No reprocho a La Voz de México y a las otras publicaciones el hecho de que obtengan dinero de sus camaradas del extranjero. No hay nada repudiable en esto. Los acuso de que sus camaradas de la URSS no sean los obreros y campesinos sino los opresores y verdugos de los obreros y campesinos. Los acuso de cumplir las vergonzosas y criminales misiones de la GPU, de servir a los fines reaccionarios de la oligarquía parasitaria, de estar obligados a esconder su relación con la GPU y su dependencia económica de ésta. ¡Mantengo completamente esta grave acusación!

 

El presupuesto de la Comintern y la ayuda económica a las secciones extranjeras

 

La intervención de la GPU en los negocios de la Comintern, el sistema de soborno y corrupción de los dirigentes del movimiento obrero en los países extranjeros, comenzaron a desarrollarse sistemáticamente a comienzos de 1926, cuando Stalin se puso definitivamente a la cabeza de la Comintern. Al mismo tiempo, comenzó la irreconciliable lucha de la Oposición (los “trotskistas”) contra las arbitrariedades y sobornos de la Comintern y su periferia. Así, por ejemplo, la Oposición descubrió que Purcell, el conocido dirigente de los sindicatos británicos,[4] recibió en compensación por su “amistad” hacia la Unión Soviética, es decir hacia el Kremlin, un salario secreto de veinticinco libras por mes. Se otorgó todo tipo de dádiva material, asimismo, a otros prominentes dirigentes de los mismos sindicatos. Sus esposas recibieron “inocentes” regalos de oro y platino. No hace falta decir que todas estas damas y caballeros, que no pertenecían formalmente a la Comintern, consideraban “traidores” a los trotskistas.

Por temor a las revelaciones de la Oposición, Stalin se vio obligado a comenzar a publicar algo así como un estado financiero de la Comintern. Adjunto a esta declaración los estados financieros de tres años, 1929, 1930 y 1931. Se debe decir sin vacilaciones que estos balances, preparados en los laboratorios de la GPU, son completamente falsos. El presupuesto total está reducido en varias veces. Los gastos secretos no se mencionan para nada. La fuente de los fondos está camuflada. Las sumas reducidas que indican los estados, seiscientos setenta y cinco mil, novecientos cincuenta y seis mil y un millón ciento veintiocho mil dólares para los tres años arriba mencionados, se extraen totalmente de los fondos secretos de Stalin.

A pesar de todos estos ocultamientos y distorsiones, o más bien gracias a ellos, uno de los ítems mencionados entre los gastos resulta especialmente convincente. En el presupuesto de cada uno de esos años nos encontramos con un ítem especial: “subsidio a publicaciones partidarias”, que alcanza las cifras de cuatrocientos treinta y cinco mil, seiscientos cuarenta y un mil, setecientos cincuenta y seis mil dólares, respectivamente, reconocidos por balances financieros falsos y drásticamente reducidos. En el transcurso de los tres años citados, los subsidios a las publicaciones de las secciones de la Comintern subieron de medio millón a tres cuartos de millón de dólares. El estado no considera, por lo tanto, necesario o posible esconder un hecho tan universalmente conocido como la ayuda monetaria de Moscú a las secciones extranjeras y sus periódicos. Obviamente, los súper prudentes contadores de la GPU jamás hubieran imaginado que La Voz de México calificaría de “vieja calumnia” a una referencia a la ayuda financiera que recibe de Moscú. Los estados financieros sólo cubren naturalmente a la prensa oficial de la Comintern, como por ejemplo La Voz de México; la ayuda directa o indirecta a publicaciones no formalmente adheridas a la Comintern pero que cumplen misiones muy importantes y delicadas de la GPU, tales como El Popular y Futuro, se omite completamente. Hablaremos de ellos separadamente.

Se me puede preguntar, naturalmente, por qué utilizo los estados financieros de la Comintern sólo para los años 1929, 1930 y 1931. La respuesta es simple: después de la represión a los “trotskistas”, se suspendió la publicación de esos balances. Su falsedad provocaba sospechas en todos lados y no satisfacía a nadie. Al mismo tiempo, la publicación de gastos tales como subsidios para las secciones y publicaciones de la Comintern les creaba dificultades a algunas de estas secciones. El hecho de que la Comintern no publique más su presupuesto atestigua por sí mismo que se ve obligada a esconder completamente sus operaciones financieras.

Pero esto no quiere decir, de ninguna manera, que los subsidios a las secciones y a los “amigos” hayan cesado.

Por el contrario, estos subsidios han aumentado de año en año. Deben alcanzar en la actualidad a diez millones de dólares, y además, la mayor porción de esta cifra se gasta indudablemente en publicaciones y “amigos” que no pertenecen formalmente a la Comintern.

 

El lazo indisoluble entre la Comintern y la GPU

 

En una carta dirigida a Albert Goldman, mi abogado en Nueva York, B. Gitlow, uno de los fundadores del Partido Comunista de Estados Unidos, miembro del comité central, miembro del comité ejecutivo y del presidium de la Comintern, caracteriza de la siguiente manera las relaciones entre la Comintern y la GPU:

“Crompond, Nueva York

“25 de julio de 1940

“Estimado señor Goldman:

“Cuando fui miembro del presidium y del comité ejecutivo de la Internacional Comunista colaboré directamente en los asuntos de la Internacional Comunista y estuve íntimamente al tanto de la forma en que funcionaba la organización como agencia de la GPU.

“Cada representante de la Internacional Comunista enviado fuera de Rusia a países extranjeros siempre llevaba instrucciones especiales de la GPU y, si no se trataba directamente de un agente de la GPU, trabajaba bajo la dirección de uno de ellos.

“El departamento especial de la Internacional Comunista en Moscú que se encargaba de los pasaportes, visas y subsidios financieros a los partidos comunistas y a los periódicos comunistas fuera de Rusia estaba a cargo de la GPU, y su director era un empleado directamente responsable ante esta organización.

“No era novedad para mí que los asuntos financieros de la Internacional Comunista estuvieran en las manos de la GPU.

 

“Suyo sinceramente,

 

“Benjamín Gitlow.”

 

Como el Sr. Gitlow se encontraba en una ciudad donde no había escribano público, la autenticidad de esta carta destinada a la Corte mexicana fue certificada por un testimonio especial del señor Goldman.

“Albert Goldman, habiendo prestado primero el juramento correspondiente depone y dice:

“1. Que es residente de la ciudad de Nueva York, estado de Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica.

“2. Que recibió una carta de Benjamín Gitlow fechada el 25 de julio de 1940, que trata de la relación entre la Internacional Comunista y la GPU.

“3. Que conoce la letra de Benjamín Gitlow y tiene pleno conocimiento de que esta carta fue escrita por Benjamín Gitlow.

“Firmada y jurada ante mí, en este día 29 de julio de 1940,

“A.D.

“Albert Goldman

“H. E. Minnick, Escribano Público.”

En su libro Confieso, E. Gitlow formula declaraciones excepcionalmente claras y exactas acerca de la dependencia del Partido Comunista respecto de la GPU.

“Pero el partido también estaba ligado al gobierno soviético por fuertes lazos. El más importante de éstos era la GPU. Directamente a pedido de la GPU, el partido le proporcionaba afiliados que podían ser agregados al personal de espionaje. Estos afiliados se convertían en verdaderos agentes de la GPU, empleados y pagados por el gobierno soviético. Estos agentes eran el lazo entre el partido y la GPU. El secretariado del partido, que de tiempo en tiempo les aconsejaba cómo proceder, les preparaba contactos. Un afiliado que se convertía en agente de la GPU era separado de la actividad partidaria en el momento en que se lo seleccionaba. Quedaba sujeto a la severa disciplina que la GPU les impone a sus agentes. Sólo muy pocos dirigentes del partido sabían cuándo un militante se hacía agente de la GPU, y guardaban la información con carácter de estrictamente confidencial. Cada vez que la GPU llamaba al partido a colaborar, se abonaba por cualquier gasto en que se incurría mucho más de lo que realmente se había gastado, yendo el excedente a engrosar las arcas del partido. Pero nosotros, los dirigentes partidarios, que anhelábamos muchísimo una oportunidad de servir a la GPU, ayudarla en su trabajo y gozar de su confianza, sabíamos que la GPU nos vigilaba atentamente. Era un secreto a voces entre nosotros, los dirigentes del partido, que la GPU le suministraba a Moscú un informe completo de todos los dirigentes del Partido Comunista Norteamericano junto con informes de las actividades del partido en su conjunto... Sin embargo, todos sabíamos que el gobierno soviético no consideraba a nuestro partido meramente una sección de la Internacional Comunista, a la que dominaban los dirigentes del gobierno soviético, sino que consideraba al Partido Comunista Norteamericano como una de sus agencias.

“[...] El gobierno soviético utilizó a miembros del Partido Comunista Norteamericano en una extensa zona que abarcaba China, Japón, Alemania, México y los países de Centro y Sudamérica [...]” (Confieso, Benjamín Gitlow, págs. 302, 303.).

México, como vemos, no constituye una excepción. El negar los lazos con el Kremlin no es una invención de La Voz de México. B. Gitlow escribe al respecto:

“[...] el Partido Comunista Norteamericano argumentó siempre que no tenía conexiones de ningún tipo con el gobierno soviético, pero la verdad de los hechos es que el Partido Comunista Norteamericano está en la misma relación con el gobierno soviético que los agentes pagados por la Alemania nazi en Estados Unidos lo están con el gobierno del Tercer Reich” (págs. 300, 301).

 

El testimonio de Matorras y Krivitzky

 

Muy importantes, aunque también muy incompletos, son los datos acerca de la dictadura financiera del Kremlin sobre las secciones de la Comintern que ofrece Enrique Matorras, ex secretario del comité central de la Juventud Comunista española y miembro del comité central del Partido Comunista Español, en su documentado libro publicado en Madrid en 1935:

“La Internacional apoya económicamente al movimiento comunista con cantidades más o menos altas, aunque por lo general se establece un monto fijo para cada país, sin que esto impida que en circunstancias excepcionales se envíen sumas mayores. Este apoyo no sólo tiene vigencia para la organización propiamente llamada partido, sino que se extiende a otros sectores del movimiento comunista, a través de variadas vías.

“Aproximadamente lo que se recibe mensualmente en España por distintos conceptos, es lo siguiente:

 

Pesetas
De la Internacional Comunista para el partido
12.000
De la Internacional Sindical Roja al movimiento sindical comunista 
10.000
De la Juventud Comunista Internacional para las organizaciones juveniles 
5.000
Del Socorro Rojo Internacional para la sección española 
5.000
Del Socorro Obrero Internacional para la sección española
2.000
De Deportes Rojos Internacionales para la Federación Obrera Deportiva y Cultural 
1.000
De la sección prensa de la internacional Comunista al periódico del partido
10.000
Total general 
45.000

  

“Esta cifra es aparte de las asignaciones para la manutención de delegados y se envía solamente con el fin de incrementar la actividad partidaria y sus diferentes organizaciones. Debe señalarse que a todos los miembros del ‘buró político’ del partido y de las organizaciones juveniles se les retribuye mensualmente con la suma de cuatrocientas pesetas en carácter de salario; además, disponen de diez pesetas diarias para gastos de viajes efectuados fuera de la ciudad donde residen y, por lo tanto, se atienden también todos sus gastos de viaje. Se emplean distintos métodos para hacer ingresar ese dinero a España. A veces lo traen particulares, o mujeres especializadas en esta tarea. A veces se recibe a través de la mediación de casas editoras conectadas con el partido. Así, se supo­ne que durante más de dos años Cenit Editores han estado recibiendo este dinero. En suma, la Internacional se las ingenia por todos los medios para tener en cada país un plantel de hombres pagos a su completo servicio.” (Comunismo en España, su orientación, su organización, sus procedimientos, Enrique Matorras, ex secretario del comité central de la Juventud Comunista Espa­ñola. Madrid, 1935. Derechos exclusivos, Ediciones Pax, Plaza de Santo Domingo 13, Apartado 8.001, Madrid; págs. 13, 15.)

Las sumas mencionadas aquí son relativamente modes­tas. Pero no olvidemos que el libro de Matorras apareció en 1935, es decir, antes del estallido de la guerra civil, cuando la intervención de la GPU en los asuntos españoles asumió un carácter decisivo. El testimonio de E. Matorras prueba de todos modos que los subsidios a las secciones no cesaron con la suspensión de la publicación de los estados financieros de la Comintern.

En la mencionada cita se hace referencia a la ayuda recibida de la Internacional Comunista y no de la GPU. Pero se trata meramente de una cuestión de camuflaje terminológico. La GPU no posee fondos propios. A causa de consideraciones puramente prácticas el Kremlin les pone a los fondos transmitidos la estampilla de la Comin­tern, o del Socorro Rojo Internacional, o de la Sociedad para las Relaciones Culturales Internacionales, o de “amigos de la Unión Soviética”, Internacional Deportiva, etcétera. En el reverso de estas estampillas se esconde el mismo Stalin, que cuenta con el aparato de la GPU para mantener contactos en el extranjero y tiene muchas razo­nes para querer permanecer de incógnito.

En lo qué respecta a la dependencia financiera del Kremlin por paste de las secciones de la Comintern, tenemos el amplio testimonio del general Krivitzky, que fue hasta 1938 el jefe del espionaje soviético en toda Europa.

El corazón de la Comintern es la poco conocida y nunca publicitada Sección de Enlace Internacional, conocida por sus iniciales en ruso como la OMS (Otdiel Mezdunarodnoi Sviazi)... Como jefe de la OMS se con­virtió [Piatnitski], en realidad, en el ministro de finanzas y director de personal de la Comintern.

“Creó una red mundial de agentes estacionados permanentemente que respondían a sus órdenes, y actuaban como oficiales de enlace entre Moscú y los nominalmente autónomos partidos comunistas de Europa, Asia, Latinoamérica y Estados Unidos. Como agentes residentes de la Comintern, estos representantes de la OMS hacían restallar el látigo ante los dirigentes del Partido Comunista del país en el que se encontraban estacionados. Ni la base, ni incluso la mayoría de los dirigentes de los partidos comunistas conocen la identidad del representante de la OMS, que es responsable ante Moscú y no participa directamente en discusiones partidarias. Estos últimos años la GPU se hizo cargo gradualmente de muchas de las funciones de la OMS, especialmente de las persecuciones y de informar a Moscú sobre los casos de herejía contra Stalin [...]

“El trabajo más delicado que se confía a los agentes residentes de la OMS es la distribución de dinero para financiar a los partidos comunistas, su costosa propaganda y sus falsos frentes, como por ejemplo la Liga para la Paz y la Democracia, el Socorro Obrero Internacional y los Amigos de la Unión Soviética y una multitud de organizaciones aparentemente no partidarias, que se con­virtieron en engranajes especialmente importantes cuando Moscú se embarcó en el frente popular [...]

“En ningún momento un solo partido comunista del mundo se las arregló para cubrir más de un porcentaje muy pequeño de sus gastos. La propia estimación de Moscú es que debe cargar con un promedio del noventa al noventa y cinco por ciento de los gastos de los partidos comunistas extranjeros. Este dinero se abona con fondos del tesoro soviético a través de la OMS, el buró político de Stalin decide el monto de las sumas.

“El agente residente de la OMS es el que juzga, en primera instancia, la viabilidad de cualquier nuevo gasto que desee hacer un partido comunista. En Estados Unidos, por ejemplo, si el buró político del Partido Comu­nista Norteamericano contempla la publicación de un nuevo periódico, se consulta al agente de la OMS. Este considera la sugerencia, y si la misma merece la atención se comunica con los cuarteles de la OMS en Moscú [...]

“Uno de los métodos favoritos de transmitir dinero e instrucciones de Moscú a un país extranjero para uso del partido comunista local es a través de las valijas diplomá­ticas. que no pueden ser revisadas [...] De Moscú [...] en paquetes que llevan el sello del gobierno soviético [llegan] rollos de billetes de banco junto con instruccio­nes selladas para ser distribuidas. Él [el representante de la GPU] entrega personalmente el fajo de billetes al dirigente comunista con el que mantiene contacto direc­to. Por descuido muchas veces se enviaron al extranjero billetes de banco británicos, franceses y norteamericanos para uso de la Comintern que llevaban el sello delator del Banco del Estado Soviético.” (Al servicio secreto de Stalin, W. G. Krivitzky, págs. 51 a 54.)

Krivitzky establece de esta manera que las secciones de la Comintern están en absoluta dependencia financiera de Moscú y que el órgano directo de control financiero de la Comintern es la GPU.

Los pasajes citados del libro de Krivitzky tienen el peso de un testimonio jurídico, ya que el autor dio la misma información bajo juramento ante el comité investigador del parlamento de Estados Unidos y está dispuesto a responder las preguntas que le pueda formular la justicia mexicana.

 

Evidencia suplementaria de B. Gitlow

 

Para demostrar la dependencia financiera de Moscú de los partidos comunistas la única dificultad reside en la abundancia de pruebas y documentos disponibles. Me veo obligado aquí a reducir al mínimo las citas.

Benjamín Gitlow, que durante veinte años jugó un importante papel en el movimiento comunista de Estados Unidos, publicó un libro que contiene incontrovertibles evidencias de la completa dependencia financiera de Moscú de las secciones de la Comintern. B. Gitlow rompió con la Comintern, de otro modo no saldría al frente con sus declaraciones. La actual tendencia política de Gitlow no me interesa. Me basta con que el aspecto verdadero de su libro se basa en hechos irrefutables:

“[...] El Daily Worker, lejos de autofinanciarse, per­día dinero constantemente; la Comintern había contribui­do muchas veces, aparte de la suma inicial de treinta v cinco mil dólares invertidos para comenzar a publicar el periódico... Nuestra esperanza era que con el traspaso de sus cuarteles a Nueva York, el Daily Worker comenza­ría a producir mejores resultados en función de lo invertido a través del incremento de la circulación. El costo total del edificio, las reparaciones generales, la nueva planta impresora y otros gastos imprevistos sobrepasaron los trescientos mil dólares [...]” (Confieso, Benjamín Gitlow, pág. 307.)

“El partido en la actualidad se expandió a muchos otros sectores; su importancia para la política exterior de la Unión Soviética, a causa de la situación japonesa, hace necesario que el partido lleve adelante una campaña pro­pagandística sin precedentes a través de todos los canales publicitarios, incluso la costosa utilización de la radio. Recientemente, el partido inició la publicación de dos nuevos diarios, uno en Chicago y otro en San Francisco, aun cuando el déficit anual del Daily Worker haya estado siempre por encima de los cincuenta mil dólares. Obvia­mente, la Unión Soviética debe subsidiar ahora al partido norteamericano mas de lo que lo hacía antes [...]” (Pág. 389.)

“[...] Volví de Moscú para asistir a la convención partidaria que nombró el candidato presidencial para 1928 con cinco mil dólares en moneda rusa en mis bolsillos, como primera cuota de la contribución de Moscú de treinta y cinco mil dólares para nuestra campaña presidencial. Eso, a su vez, era parte del cuarto de millón de dólares que solíamos recibir anualmente en calidad de asignaciones especiales para propósitos específicos. Para nuestra campaña presidencial de 1924 Moscú había con­tribuido con cincuenta mil dólares. Tras iniciar el Daily Worker su actividad con una donación de treinta y cinco mil dólares, Moscú continuó alimentando a ese insecto, nunca con menos de esa suma anual. Por supuesto, las contribuciones financieras que hacia Moscú al Partido Comunista Norteamericano en mi tiempo eran sólo una ínfima parte de lo que son en la actualidad, cuando Moscú es el patrón indiscutido [...]” (Pág. 496.)

¿Cuál es el monto de la ayuda financiera de Moscú?

B. Gitlow, por cuyas manos pasaron en más de una ocasión los fondos provenientes de Moscú, declara al respecto:

“[...] Moscú era un generoso donante, pero ni con mucho todas nuestras actividades eran pagadas por los rusos. Con una cantidad de militantes que nunca excedió por entonces los dieciséis mil, gastábamos un promedio de un millón de dólares por año, cuya parte más impor­tante era recogida en los propios Estados Unidos [...]” (Pág. 470.)

Incluso un partido tan rico como el yanqui cubría de este modo casi la mitad de sus gastos con fondos prove­nientes de Moscú.

El mismo autor nos cuenta lo ocurrido con el periódi­co comunista en Londres:

“[...] Al Partido Comunista británico lo trataban co­mo a un chico enfermo. Tenía que recibir ayuda de Moscú para cada paso que daba [...] La Comintern trató de forzar al partido británico a que consiguiera una cierta parte del dinero necesario para empezar a publicar el periódico partidario. Los dirigentes presentaron todo tipo de excusas para justificar su imposibilidad de juntar el dinero. Cuando se publicó el periódico se hizo con dine­ro de la Comintern, suministrando los rusos prácticamente todo lo que se necesitaba para lanzar y mantener su salida. Lo que ocurría con los dirigentes de estos países se aplica en mayor o menor medida a todos los demás [...]” (Págs. 587-588.) No hay, como se ve, razón alguna para suponer que México sea una excepción.

Cito el libro de Gitlow, no en su carácter de trabajo literario sino como testimonio de un testigo; primero porque B. Gitlow dio el mismo testimonio bajo juramento ante un comité investigador del Congreso; segundo, porque está dispuesto a responder bajo juramento las preguntas de la justicia mexicana.

 

Ayuda financiera a los partidos comunistas de Latinoamérica

 

Resulta por demás evidente que los partidos comunistas de Latinoamérica se hallan con Moscú en la misma relación que los demás partidos comunistas del mundo. No podrían quedar dudas incluso si careciéramos de datos especiales. Pero en realidad poseemos esos datos. Adjunto aquí el importante testimonio de Joseph Zack, quien desempeñó un importante papel en la vida del comunismo yanqui y del latinoamericano durante quince años. Aquí está el testimonio bajo juramento dado por Zack.

“Joseph, habiéndosele tomado el juramento de rigor, depone y dice:

“1. Que reside en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica.

“2. Que por un periodo de aproximadamente quince años fue miembro del Partido Comunista Norteamericano y que durante ese tiempo fue miembro del comité central y ocupó muchos cargos de responsabilidad.

“3. Que en 1929-1930 trabajó para la Internacional Sindical Roja en Moscú y en 1930 fue enviado por Piatnitski, secretario de la Internacional Comunista en ese tiempo, y Manuilski, presidente de la Internacional Comunista, a Bogotá, Colombia, Sudamérica, con el objeto de supervisar el trabajo del Partido Comunista de Colombia para y en nombre de la Internacional Comunista.

“Que pasó quince meses en Colombia como represen­tante de la Internacional Comunista y siete meses en Venezuela, representando también a la Internacional Comunista.

“Que mientras estuvo allí se mantuvo en constante contacto con el buró de la Comintern que residía en Montevideo, Uruguay.

“4. El deponente declara asimismo que estaba autorizado a gastar, y así lo hizo, durante su estadía en Colombia alrededor de seis mil quinientos dólares con el fin de subsidiar el trabajo del Partido Comunista de Colombia, entonces afiliado a la Internacional Comunista. Mientras permaneció en Venezuela también gastó dinero con el propósito de subsidiar el trabajo del Partido Co­munista de Venezuela.

“Que la mayor parte del dinero le llegó a través de una tal Kitty Harris, residente en Nueva York y miembro del Partido Comunista.

“Que recuerda claramente que en una ocasión recibió personalmente del representante de la Internacional Comunista conocido por el nombre de Williams la suma de ochocientos dólares. Que de acuerdo a su leal saber y entender el citado Williams era miembro de la GPU.

“Joseph Zack.

“Firmado y jurado ante mí este 2 de julio de 1940.

“Walter A. Sawlor, escribano público.”

J. Zack no tuvo, es cierto, conexiones con México. Pero no caben dudas de que si la GPU no se olvidó de Colombia y Venezuela tenía infinidad de razones para preocuparse por México.

En 1931 la atención del gobierno mexicano se centró un tal Manuel Díaz Ramírez, que tenía grandes sumas acreditadas en su cuenta bancaria. El Universal 6 de mayo de 1931, escribió sobre este asunto:

“[...] Se sabe que ha pertenecido al Partido Comu­nista Mexicano durante diez años y en la actualidad es el representante en México de la Tercera Internacional a la cual se dirigió, permaneciendo un año en Rusia. De 1927 a 1928 estuvo encargado de la tesorería del partido, manejando treinta mil pesos. Y todos los gastos motivados por sus viajes eran pagados con esos fondos.” (El Universal primera sección, pág. 7, col. 7.)

Por lo que quedó firmemente establecido en ese momento que ese dinero venia de Moscú. Las autoridades de la Corte tienen todas las posibilidades de verificar este episodio.

Durante la ruptura de relaciones diplomáticas entre México y la URSS, el gobierno mexicano tuvo ocasión de referirse oficialmente a las relaciones entre las secciones de la Comintern y los organismos estatales de la URSS. Dejo aparte completamente la cuestión de si la ruptura de relaciones diplomáticas entre México y la URSS fue “justa” o “injusta”, también dejo a un lado la persecución al Partido Comunista Mexicano. Me interesan los hechos establecidos oficialmente. La comunicación del gobierno mexicano del 23 de enero de 1930 establece:

“El gobierno de México sabe perfectamente bien [...] que los grupos comunistas rusos no trabajan y no podrían trabajar independientemente, porque cualquier organización política de ese país está subordinada al go­bierno soviético.”

La afirmación de que ninguna organización de la URSS puede actuar independientemente del gobierno es absolutamente incuestionable. La dirección de todas las organizaciones está concentrada en manos de la GPU y la cuestión se hace especialmente severa e imperiosa cuando se trata de las relaciones exteriores. La ayuda financiera a las secciones extranjeras de la Comintern, así como a las publicaciones “amigas”, es tarea de la GPU. México no constituye una excepción.

 

El sistema de corrupción personal

 

Son proverbiales los métodos de corrupción y soborno que aplica Moscú con los dirigentes del movimiento obre­ro en el extranjero. Moscú soborna o estrangula cualquier oposición dentro dc la Comintern. Cuando la delegación del Partido Comunista Norteamericano, elegida en una convención llevada a cabo legalmente, partió a Moscú. los dirigentes conocían de antemano cuál sería la bienvenida que les reservaban allí:

“[...] Teníamos que proteger a nuestros delegados contra el sistema de corrupción moscovita. Advertimos a los que iban por primera vez a Moscú que les esperaba todo tipo de dificultad. También les explicamos las formas de actuar de la Comintern. Les dijimos que la Comintern disponía de tremendos recursos, que sus agen­tes los agasajarían con prodigalidad, que a cada paso se verían ante todo tipo de tentaciones para hacerlos cambiar de opinión; que, si la tentación no funcionaba, se usaría la presión. Nuestros delegados se comprometieron solemnemente a permanecer leales y luchar hasta el amargo fin por la justicia que buscábamos.” (Confieso, Benjamín Gitlow, pág. 528.)

La rivalidad entre los dirigentes de los partidos comu­nistas se resuelve a menudo mediante el traspaso de alguno de los “dirigentes” a la GPU. Cuando E. Gitlow cayó en desgracia por intentar llevar a cabo una política independiente, se trató en Moscú de transferirlo a la GPU. El propio Gitlow relata lo siguiente acerca del incidente:

“[...] Se intentó sobornarme. Se me ofreció un puesto lucrativo para efectuar un trabajo confidencial para la GPU en los países latinoamericanos con muy buen salario, incluyendo viáticos que me permitirían viajar en primera clase y parar en los mejores hoteles [...] Rechacé la tentadora oferta porque me di cuenta de que se trataba de un soborno y porque sabía que si me empleaba en la GPU estaría siempre a merced de la misma.” (Págs. 568-69.)

El episodio arroja una esclarecedora luz sobre la suerte de los que son “expulsados” o “removidos”, como D. A. Siqueiros, G. Lorenzo, H. Laborde y otros. El intento de enviar a una figura tan prominente como Gitlow a América Latina demuestra el interés especial que prestaba la GPU a los países latinoamericanos.

Fred Beal,[5] uno de los dirigentes de los trabajadores norteamericanos, cuenta cómo lo ganaron en Moscú:

“La Comintern [...] comenzó a halagarme con emo­cionante solicitud. Me hacían sentir satisfecho en Moscú: buena vivienda, buena comida y buena paga por discursos y artículos para los periódicos.” (Viaje proletario, Fred Beal, pág. 257.)

Gitlow relata cómo el Kremlin se ganó a Ford, cono­cido negro norteamericano:

“[...] Se lo llenaba de elogios, encomios y regalos de todo tipo: broches, distintivos, presentes... (Confieso. Benjamín Gitlow, pág. 455.)

No está de más señalar que este mismo Ford represen­a la Comintern en México durante el último vuelco en el partido que precedió al atentado del 24 de mayo.

Los ejemplos señalados de corrupción personal adoptados por el Kremlin son sólo casos aislados de un sistema perfeccionado. El elemento básico de este sistema es la introducción por Stalin de un doble salario: uno se paga oficialmente a los empleados del partido; el otro se abona a los funcionarios más “responsables” con fondos de un tesoro secreto especial controlado por la GPU. Originado en Moscú, contra la enérgica resistencia de la Oposición “trotskista”, este sistema se extendió rápidamente por toda la Comintern. No puede caber la menor duda de que era y aun es empleado en México. Al gozar de salarios secretos, los miembros del comité central pueden dedicar sus energías a trabajar en las organizaciones amigas (El Popular, Futuro), dándoles un importante apoyo económico.

Gitlow recuerda cómo Stalin, en ocasiones solemnes, gustaba hablar sobre la pureza y castidad de la Comintern.

“[...] La Comintern es lo sagrado de lo sagrado de la clase obrera. No se la debe confundir con una bolsa de valores. Pero ésa era, precisamente, la forma en que Stalin dirigía la Comintern, comprando, vendiendo y arruinando a sus dirigentes [...]” (Confieso, Benjamín Gitlow, pág. 553.)

¡Los dirigentes del Partido Comunista Mexicano no son una excepción!

 

El desinterés de La Voz de México

 

La Voz de México del 7 de julio de 1940 considera mi afirmación de que el diario recibe ayuda financiera de Moscú una “vieja calumnia”. Al margen de la jactanciosa insolencia, tan característica de los stalinistas, agregaré otra cita:

“La afirmación del sucio renegado, que repite la vieja calumnia, no nos sorprende, pero esperamos la prueba que ofrece con la seguridad de que no podrá presentarla, ya que este periódico vive, con orgullo y toda la modestia que se pudiera desear, de las contribuciones voluntarias de los trabajadores, campesinos y elementos simpatizantes.”

Estos caballeros tienen, obviamente, la impresión de que asumiendo un tono insolente no necesitan enumerar los hechos que ellos mismos han reconocido. Al negar que recibe ayuda financiera de Moscú, La Voz de México pretende hacer creer que el partido mexicano es la única excepción en el mundo a las reglas que rigen a la Comintern. Sin embargo, este mismo periódico escribió en su edición del primero de mayo de este año:

“La situación económica en la que ha caído el partido se debe a que la anterior conducción hizo depender al partido del proletariado de gobernadores, senadores y diputados, atando al partido [...] a la cola de la burguesía, deformando sus principios, renunciando a la defensa de los intereses de los trabajadores y el pueblo, y frenando las luchas de las masas por mejores condiciones de vida y oponiéndose a ellas.”

Vemos que el partido no era para nada escrupuloso en la elección de sus fuentes monetarias, como pretende aparecer en su declaración del 7 de julio.

En la última convención del partido (marzo de 1940) uno de los dirigentes partidarios, Salgado, acusó a Laborde, el ex dirigente del partido, de aceptar sobornos:

“[...] Por mil pesos por mes, todo el dolor y el hambre del pueblo de Yucatán fue vendido a los intereses de un reducido grupo de políticos que controlan ese estado.” (¡Arrojen fuera de las filas revolucionarias a los enemigos del pueblo!)

Otro dirigente partidario, Rafael Carrillo, escribió en abril de 1940 en relación a la última convención partidaria:

“[...] El congreso nacional extraordinario ha llevado a cabo una inestimable labor [...] ha expulsado a los dirigentes responsables del estado de desorganización v corrupción que existía en sus filas [...]” (Prólogo del folleto de Dionisio Encina “¡Fuera el Imperialismo!”, México, 1940.) Nos enteramos así de que entre la conducción, que hablaba y actuaba en nombre del partido, prevalecía no sólo la “desorganización” sino también la “corrupción”. No se trata de un episodio casual. El hombre responsable de esta “corrupción”, Hernán Laborde, ha estado a la cabeza del partido desde 1928, es decir, durante doce años. Su poder sobre el partido, especial mente en los últimos cinco años, fue ilimitado.

Dionisio Encina, el nuevo jefe, tiene que decir lo siguiente acerca de la situación:

“¿Qué fue la dirección de nuestro partido sino una reducida conducción, que hacía y resolvía todo, reduciendo a los otros miembros del buró político al papel de auxiliares?

Y más adelante:

“[...] Desde el cuarto congreso hasta hoy, es decir, durante cinco años en los que el partido estuvo bajo la jefatura de Laborde y Campa [...]” (Pág. 102.)

Los dirigentes de los stalinistas mexicanos, entre ellos D. A. Siqueiros, declararon una vez: “Es mejor recibir dinero de Moscú que de los capitalistas mexicanos”. En 1940 reconocieron públicamente haber recibido dinero de los capitalistas mexicanos. Esto no significa, por supuesto, que no recibieran al mismo tiempo dinero de Moscú.

No me interesan aquí en absoluto las relaciones entre el Partido Comunista y los gobernadores, senadores, diputados y capitalistas mexicanos. Lo que reconocen La Voz de México y el señor Salgado sólo me interesa en la medida en que refuta completamente la afirmación de que el diario existe únicamente por las “contribuciones voluntarias de trabajadores, campesinos y simpatizantes”. Cierto es que la última convención -marzo de 1940- resolvió llevar una vida más virtuosa. Pero recién en la próxima sabremos qué seriedad tiene la medida y, sobre todo, en qué grado fue llevada a la práctica. Hoy todavía es un hecho que el Partido Comunista toma dinero de donde puede, y cuanto puede, sin hacerse demasiado problema por su procedencia.

Pero incluso si aceptamos como genuino el piadoso deseo de la última convención, no hay un ápice de calumnia en mis palabras. La Voz de México considera completamente admisible recibir dinero de “elementos simpatizantes”. ¿Pero no pertenece Stalin a la categoría de simpatizantes? En el mismo comentario en el que se hace referencia a mi “calumnia” a Stalin se lo llama “gran dirigente soviético, camarada Stalin”. ¿Entonces, por qué es imposible aceptar dinero de un simpatizante como “el gran dirigente soviético”?

Pero no se trata sólo de una cuestión de elementos “simpatizantes”. La Internacional Comunista se considera a sí misma el partido internacional del proletariado. L. Beria[6] jefe de la GPU, junto con todos los miembros de su plantel y los agentes responsables de la GPU, son miembros de la Internacional Comunista y, por lo tanto, camaradas partidarios de los editores de La Voz de México. El diario puede por eso recibir dinero de Beria y del plantel de la GPU -camaradas de un partido internacional- sin ninguna mengua para su “orgullo”. No hay, consecuentemente, una sola sombra de calumnia en mi afirmación. Pero el desinterés de La Voz de México pertenece completamente al reino de la mitología.

 

Una declaración especial de Walter Krivitzky a la Corte mexicana

 

El presente documento estaba casi terminado cuando recibí una declaración especial hecha por el general W. Krivitzky, ex jefe del espionaje soviético en Europa, para la justicia mexicana. Esta declaración se refiere al sistema de organización de la GPU en la URSS y en el extranjero, las relaciones entre la GPU y la Comintern y la actividad terrorista de la GPU en el extranjero. El señor W. Krivitzky, que fue durante varios años uno de los más importantes representantes de la GPU, rompió con Moscú cuando Stalin comenzó a destruir con los juicios fraudulentos a la generación revolucionaria del Partido Bolchevique. Las revelaciones hechas por Krivitzky en la prensa mundial y recientemente publicadas en forma de libro son consideradas por todas las publicaciones serias la evidencia más competente y precisa sobre el mecanismo oculto de la política del Kremlin.

Para evitar malos entendidos es necesario explicar que las iniciales GUGB significan lo mismo que GPU. Como el nombre de la GPU adquirió un carácter especialmente odioso, el Kremlin trató de cambiarlo. Pero como el quid de la cuestión no cambió en la URSS ni en el extranjero, a la GUGB se la continúa llamando GPU.

Asimismo adjunto la declaración bajo juramento de A. Goldman, mi abogado en Nueva York, de que el documento es auténtico. El general evita aparecer en público a menos que sea absolutamente necesario, pues lo acosan los asesinos profesionales de la GPU.

La fecha, 9 de agosto, de la declaración de Albert Goldman es también la de la declaración de Krivitzky:

“Quiero formular la siguiente declaración para que se utilice en cualquier tribunal de México, por y en nombre de León Trotsky.

“La Administración General de Seguridad del Comisariado Nacional de Relaciones Internas del Estado (GUGB-NKVD) es el departamento de la policía secreta de la URSS. El Comisario del Pueblo de Asuntos Internos, Beria, es al mismo tiempo el jefe de la GUGB.

“La GUGB está dividida en sectores, organizada de conformidad con la estructura política, económica y cultural de la URSS.

“El sector principal de la GUGB es la Sección Especial. Esta se encarga de la vigilancia de toda la organización partidaria y las secciones especiales del ejército y la marina están subordinadas a la misma. La Sección Espe­cial tiene sus agentes secretos e informantes en todas las organizaciones. Las detenciones que efectúa la GUGB se basan en sus denuncias. Su método característico de trabajo es el de los arrestos periódicos. En los archivos de la GUGB están registradas las personas contra quienes no existe acusación material alguna por ningún delito, pero no son completamente leales al gobierno soviético. La GUGB los considera como ‘contrarrevolución potencial’. Entre este ejército de ciudadanos desleales se efectúan arrestos en masa (purgas). En las cárceles los convierten en criminales, haciéndolos responsables de todas las fallas que existen en las distintas ramas de la actividad del país.

“La GUGB tiene sus representantes en sus agencias en el extranjero.

“Oficialmente ocupan algún cargo diplomático. Bajo su dirección está la vigilancia de todos los organismos oficia­les soviéticos en el país respectivo.

“Todo el trabajo de la Comintern en el extranjero se efectúa a través de la Sección de Relaciones Internacionales, la OMS. La totalidad del aparato de la OMS en Moscú y en el extranjero ha sido integrado, a partir de los años 1936-1937, con agentes de la GUGB. Y toda la actividad de la OMS está bajo su control. En todos los países donde el Partido Comunista es legal hay un representante de la OMS de Moscú. Anteriormente ocupaba algún puesto secundario en el cuerpo diplomático. Últimamente, estos representantes se han clandestinizado. Sus funciones son: el control sobre la actividad y la situación financiera del Partido Comunista, la transmisión de instrucciones y subsidios económicos que proceden de Moscú. El gobierno soviético subsidia no sólo al Partido Comunista oficial y su prensa sino también a las publicaciones pro stalinistas que no pertenecen al partido. Por ejemplo: el periódico Ce Soir de París. Todo el trabajo de la Comintern en Latinoamérica se concentra en Estados Unidos, donde se encuentra el representante de la OMS principal, también para los países latinoamericanos. Sus ayudantes están en distintos países. Las instrucciones y los subsidios económicos se reciben principalmente a través de la embajada en Washington. Aparte de este centro principal, la OMS tiene a su disposición un complejo aparato ilegal, con diferentes secciones para Europa, Asia y América. Se lo organizó para el caso de guerra o de ruptura en las relaciones diplomáticas con cualquier país.

“La GUGB organiza actos terroristas en el extranjero. En virtud de los riesgos y las dificultades diplomáticas que representa el cumplimiento de las órdenes, las da personalmente el jefe de la GUGB, Comisario Nacional de Relaciones Internas, y son confirmadas por Stalin. Los organizadores de estos actos terroristas son agentes res­ponsables de la GUGB en el extranjero. Los asesinos son siempre extranjeros al servicio de la GUGB. Son militantes probados de los partidos comunistas. Algunos de ellos, por consideraciones de carácter conspirativo, no pertenecen oficialmente al partido.

 

Walter Krivitzky.”

 

“Albert Goldman, habiéndosele tomado el juramento de rigor, depone y dice:

“1. Que es residente de la ciudad de Nueva York, estado de Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica.

“2. Que recibió un documento de Walter Krivitzky. que comienza con la siguiente frase en inglés:

“‘Quiero formular la siguiente declaración para que se utilice en cualquier tribunal de México para y en nombre de León Trotsky’.

“Que el citado documento consiste de tres paginas escritas en ruso.

“3. Que él conoce la letra de Walter Krivitzky y sabe que el citado documento está escrito por Walter Krivitzky.

“4. El citado Walter Krivitzky esta personalmente incapacitado para hacer su testimonio porque si lo hiciera revelaría su paradero y no está dispuesto a hacerlo por­que teme a la GPU.

“Albert Goldman, suscrito y jurado ante mí, este día 9 de agosto de 1940, A, D.

“Meyer B. Carp, Escribano Público.”

 

Conclusiones

 

El consejo de redacción de La Voz de México ha solicitado que se me declare culpable de “difamación” porque expresé en la Corte la certeza de que los directores de La Voz de México, como otros agentes de la GPU, reciben ayuda financiera de su amo.

Traté de probar en este documento, y creo que pude hacerlo, que La Voz de México es un órgano de la GPU en el sentido cabal del término. El periódico no tiene otra política que la que el Kremlin, a través de la GPU, inculca a sus agentes. Defiende todos los crímenes de la GPU, y calumnia a sus enemigos. El torrente más escandaloso de sus calumnias se volcó, durante varios años, contra mí.

Traté también de probar y espero haberlo hecho, la complicidad del Partido Comunista de México y La Voz de México en la preparación del atentado y en ocultar sus rastros. La totalidad de la dirección del Partido Co­munista participó en la preparación del atentado; una parte de la dirección también participó en su ejecución material.

La preparación moral se operó principalmente a través de la calumnia sistemática, deliberada y malévola contra mí; y además esta calumnia contenía las más graves e injuriosas acusaciones.

Después de cometer el atentado, los mismos individuos trataron de engañar a las autoridades encargadas de la investigación y a la opinión pública con un nuevo torrente de calumnias (la teoría del “autoatentado”, etcétera).

Todo este trabajo, desde el principio al fin, respondió a los objetivos e intereses de la GPU y se cumplió bajo sus órdenes. Los dirigentes del Partido Comunista Mexicano y los editores de La Voz de México actuaron como agentes de la GPU. No hay “difamación” de ningún tipo en la declaración de que ellos, como todos los agentes de la GPU, deben de recibir su paga de la GPU. Alegue, además, numerosas pruebas de que los dirigentes de las secciones de la Comintern en todos los países del mundo están pagados por el Kremlin.

Las personas que hicieron su carrera política gracias a las calumnias contra mí debieran ser los últimos en hablar de difamación. He presentado ejemplos de esta calumnia.

Expreso, por eso, la convicción de que la justicia mexicana no sólo rechazará el cargo de difamación contra mí sino que hará responsables a los editores de La Voz de México de calumnia y los sentenciara a la pena más alta, de acuerdo a la naturaleza sistemática y el carácter malévolo de esa calumnia.



[1]La Comintern y la GPU”. Cuarta Internacional, noviembre de 1940.

[2] Los jacobinos eran el sector político más radical de la Revolución Francesa. Dominaron la política francesa a partir de la caída de la Gironda en 1791 y hasta el Termidor de 1794. William Pitt (1759-1806): fue primer ministro británico desde 1783 hasta 1801 y de 1803 hasta su muerte.

[3] Carlos Contreras era el seudónimo de Vittorio Vidali, un stalinista italiano que había sido agente de la Comintern en España y participado en el exterminio de la izquierda republicana.

[4] Albert A. Purcell (1872-1935): laborista de izquierda, fue dirigente sindical y miembro del parlamento británico. En 1924 fue presidente de una delegación oficial del Congreso de los Sindicatos ingleses a la Unión Soviética, que allanó el camino para el establecimiento del Comité de Unidad Sindical anglo-ruso.

[5] Fred Beal fue un orianizador sindical comunista en la huelga textil de Gastonia, Carolina del Norte. Detenido y condenado a veinte años de prisión. aprovechó la fianza y huyó a la URSS. Se desilusionó allí del staliniamo y retornó secretamente a Estados Unidos a mediados de la década del 30. Vivió escondido mientras escribió Viaje proletario, una autobiografía. Volvió a ser arrestado y encarcelado y luego renunció al marxismo.

[6] Lavrenti P. Beria (1899-1953): se convirtió en jefe de la GPU en 1938, cuando fue destituido Iezov, y llegó a ser miembro del politburó en 1946. Después de la muerte de Stalin fue acusado de haber sido agente inglés desde 1919 y ejecutado.



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