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Las perspectivas para el futuro y la Conferencia Internacional[1]

 

 

19 de octubre de 1937

 

 

 

Estimado camarada Cannon:

 

Me preocupa un poco el hecho de no haber recibido respuesta alguna a mis últimas cartas. Supongo que se debe a que todos están sumamente ocupados con los preparativos del congreso.

En esta carta discutiré dos problemas distintos:

1) la perspectiva económica y política general, y 2) la conferencia internacional.

1. Insisto en que mis cartas anteriores referidas a la perspectiva general no eran lo suficientemente concretas y me preocupa que las mismas puedan suscitar malas interpretaciones y malentendidos. Las consecuencias políticas de la crisis que se avecina (y que parece acercarse a pasos agigantados) serán distintas en los diferentes países, sino en sus tendencias generales, al menos en su ritmo de desarrollo. El factor político predominante en Francia es el Frente Popular. Este pudo resultar viable gracias a una “prosperidad” relativa. Las últimas elecciones cantonales en Francia demuestran que aún persiste la inercia política del Frente Popular. Inevitablemente, la crisis económica le dará un golpe mortal al Frente Popular francés. ¿Qué puede remplazarlo? La polarización política. Vale decir, el fortalecimiento de los extremos con la perspectiva de un choque tremendo entre el fascismo y el proletariado revolucionario. Por consiguiente, en Francia se mantiene una situación prerrevolucionaria.

En Estados Unidos, el “frente popular” asumió la forma del rooseveltismo, es decir, el voto de los radicales, comunistas y socialistas por Roosevelt. Pero la nueva crisis le dará al rooseveltismo un golpe parecido al que le dio la crisis anterior al hooverismo[2]. ¿Qué remplazará al “frente popular de Roosevelt”? Creo que, a diferencia de Francia, no será una polarización inmediata de los extremos. El sistema político norteamericano posee “reservas” democráticas que en Francia ya están agotadas. La reserva más importante es la construcción de un partido laborista bajo la égida de La Guardia (= Green más Lewis) o, más probablemente, un matiz más izquierdista, el de Lewis más Browder[3]. En este sentido, la crisis norteamericana puede significar, no el fin de la política frentepopulista, sino su reajuste por la izquierda. No podemos pasar por alto este giro de los acontecimientos. Aun en este caso, es evidente que el Partido Comunista atravesará un periodo de conflictos internos y escisiones. El PC rooseveltiano, con su gran estrato de burócratas, intelectuales conservadores, etcétera, se verá obligado a adaptarse a una línea clasista más dura; caso contrarío, perderá sus elementos obreros. Sea como fuere, no podemos afirmar que la crisis generará en Estados Unidos una situación prerrevolucionaria en forma inmediata. Por consiguiente, es posible que nuestra sección francesa crezca más rápidamente que nuestra sección estadounidense.

2. Durante los próximos dos meses, el problema de la conferencia internacional debería ocupar el centro de atención de todas nuestras secciones. Es absolutamente necesario preparar la conferencia, ideológica y organizativamente, con el mayor cuidado.

Desde aquí, nos parece que se deberían realizar dos preconferencias en América: una en América Latina y la otra en Nueva York, el 24 de diciembre y en la primera quincena de enero (7 de enero), respectivamente[4].

Por primera vez debemos estudiar seriamente el problema latinoamericano. Sólo se puede hacer en una conferencia reunida en América Latina. Las tesis, que serán elaboradas aquí y analizarán por primera vez los problemas de América Latina en su totalidad y de cada una de sus partes en particular, deberían ser aprobadas definitivamente en la conferencia de diciembre, la cual enviará uno o dos delegados a la conferencia de enero en Nueva York (si usted está de acuerdo). Opinamos que la conferencia de Nueva York debe reunir a los delegados de: Estados Unidos, Canadá, América Latina (incluida Cuba), China, si es posible Japón, India, Australia y Sudáfrica. Creemos que el camarada F., o Isaacs, por ejemplo, podrían concurrir con un mandato formal de nuestra sección china. ¿F. no podría tener también un mandato de nuestra sección sudafricana? Posiblemente en Nueva York haya estudiantes u obreros chinos o japoneses que simpaticen con nosotros. Podríamos invitarlos personalmente a asistir a la conferencia, aunque sea sin mandato; lógicamente, bajo la condición de que sean dignos de confianza. Nos parece que, poco a poco deberían reunir a los países señalados en torno a un subsecretariado con sede en Estados Unidos, en vista no sólo de las distancias, sino también de la situación tan incierta que reina en Europa.

Para recibir los mandatos de Canadá, China, Sudáfrica, etcétera, es necesario enviar cartas inmediatamente y pedirles que respondan por telegrama. Luego la conferencia de Nueva York podría enviar sus delegados a Europa con mayor autoridad.

¿No le parece absolutamente necesario crear de inmediato una comisión especial encargada de preparar la preconferencia neoyorquina de la conferencia europea? La composición de la comisión debe asegurarle a la misma una gran autoridad. Aquí señalamos hipotéticamente a los siguientes camaradas: Cannon, Shachtman, Spector, F., Isaacs y John Glenn (me referiré a este último por separado)[5]. La tarea de la comisión: a) elaborar las tesis y declaraciones concernientes a Estados Unidos, Canadá, China, etcétera. b) Estudiar los demás documentos destinados a la conferencia, sobre todo las tesis sobre América Latina. c) Garantizar el éxito de la preconferencia de Nueva York. d) Elegir los delegados a la conferencia internacional.

La preconferencia de Nueva York debería reunirse el 7 de enero, aproximadamente, con el fin de que los delegados latinoamericanos puedan concurrir a la misma inmediatamente después de la conferencia latinoamericana.

Esperamos tener preparada la tesis latinoamericana para el 15 de diciembre, y la enviaremos de inmediato.

Para la misma época, aproximadamente, enviaremos otros documentos programáticos y tesis destinadas a la conferencia. Esperamos que los documentos de ustedes estarán terminados para esa época. Es absolutamente factible, dado que para ustedes se trata simplemente de trabajar un poco más concisamente los documentos más importantes del congreso nacional. Simultáneamente desde luego, enviarán sus documentos (nosotros haremos lo mismo) a todas nuestras secciones del mundo entero, sea en forma directa, o por intermedio del Secretariado Internacional.

Nos parece que la comisión preparatoria de Nueva York también debería crear una subcomisión especial organizativa y financiera, cuya tarea sería reunir los recursos financieros especiales para la preconferencia de Nueva York y asimismo para enviar delegados a Europa.

¿Cuales documentos se deberían destinar a la conferencia?[6]

1. Un manifiesto programático especial, parecido al manifiesto del Segundo Congreso de la Comintern, que durante muchos años hizo las veces de un programa.

2. Estados Unidos.

3. Francia y la experiencia de Blum.

4. España.

5. América Latina.

6. URSS.

7. La cuestión de la guerra.

8. La política del frente popular a escala interna­cional.

9. La lucha contra el gangsterismo de la GPU.

10. “Desviaciones” (ultraizquierdistas, centristas, etcétera).

Para terminar, dos palabras sobre el camarada John Glenn. Es absolutamente necesario combatir desde el comienzo cualquier malentendido que pueda crearle problemas a John y una situación desagradable para quienes estamos acá. Dado que viene desde aquí, algunos camaradas pueden considerarlo un “embajador”, “agente especial”, etcétera, etcétera. No hay ni sombra de verdad en ello. John viaja a Estados Unidos por razones personales, sin “misión” específica alguna. Espero que encontrará usted la ocasión de explicárselo a los camaradas que tengan dudas al respecto. Al mismo tiempo, no puedo dejar de decir que John es un camarada altamente capacitado, que posee una inquebrantable lealtad a nuestra causa. Conoce la historia de nuestra tendencia en general y la de casi todas las secciones en detalle y estudia nuestra literatura en media docena de idiomas. Creo que sería de ayuda inestimable para nuestra sección norteamericana, sobre todo en el plano de la actividad internacional, en primer lugar en la preparación de la conferencia. Por eso me permito recomendarlo en los términos más cálidos para la actividad general y para la participación en la comisión de la conferencia en particular.

 

Lo saluda fraternalmente,

 

Hansen [Trotsky]



[1] Las perspectivas para el futuro y la Conferencia Internacional. Del archivo de James P. Cannon. Con autorización de la Library of Social History. Carta a Cannon.

[2] Franklin D. Roosevelt (1882-1945): presidente demócrata de Estados Unidos desde 1933 hasta su muerte. Herbert Hoover (1874-1964), republicano, fue presidente en 1929-1933.

[3] Fiorello La Guardia (1882-1947): republicano, fue diputado parlamentario en los años veinte y tres veces alcalde de la ciudad de Nueva York (1934-1945). Fue elegido por un bloque del Partido republicano con los sindicatos formado para combatir a Tammany Hall [el aparato del Partido Demócrata y en esa época símbolo de la corrupción política]. En su primera y segunda reelección fue apoyado por el Partido Laborista Norteamericano. John L. Lewis (1880-1969), presidente del sindicato de mineros de EE.UU. desde 1920 hasta su muerte. Fue uno de los fundadores de la CIO y su presidente hasta que renunció en 1940.

[4] En mayo de 1938 se realizó una conferencia latinoamericana cuyas resoluciones fueron puestas a consideración de la conferencia internacional de setiembre de 1938.

[5] Maurice Spector (1898-1968): uno de los fundadores del PC canadiense y miembro del Comité Ejecutivo de la Comintern. Luego fue fundador del movimiento trotskista canadiense y dirigente del SWP hasta que renunció en 1939. John Glenn era un seudónimo de Jan Frankel.

[6] Véanse los documentos aprobados por la conferencia de fundación da la cuarta Internacional (1938) en Documents of the Fourth International (1933-40). (Pathfinder Press, 1973).



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