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El futuro de la sección holandesa[1]

 

 

2 de diciembre de 1937

 

 

 

Querido camarada Sneevliet:

 

No contesté su última y retrasada carta en referencia a Reiss directamente porque estamos separados no solamente por este problema trágico individual, sino por otros importantes principios políticos, podría decir por la total concepción de la actividad revolucionaria y la solidaridad política.

Esta situación totalmente enfermiza ha durado tanto como nuestra asociación. Muchos camaradas jóvenes mejor enterados de la línea política y los métodos organizativos de la sección holandesa han insistido, desde 1934, sobre la necesidad de aclarar abiertamente nuestras profundas diferencias teóricas, políticas y prácticas. A través de cartas y conversaciones me opuse a estas propuestas. No porque yo estuviera de acuerdo con su línea política, nunca, pero temí que una apertura prematura de una discusión general sin un período preparatorio de experiencia común podría provocar solamente una división irreparable. Me guiaba por la idea le que su organización tiene una educación y una prehistoria diferentes de todas las demás. Esa es la razón por la cual recomendé con insistencia a nuestros camaradas darle a su organización más tiempo para reorientarse, para reeducarse. Naturalmente esperábamos no solamente “enseñar” a nuestros camaradas holandeses sino también aprender de ellos.

Debo decir que las esperanzas que había puesto en este método cauteloso y paciente fueron falsas. El partido holandés, o mejor dicho, sus dirigentes, intervinieron en nuestra vida internacional y en la vida de todas las secciones con vigor y algunas veces con una extrema brutalidad. Eso hicieron ante la entrada de nuestra sección francesa, luego la belga y más tarde la americana en los respectivos partidos socialistas.[2] Igual fue su actitud hacia los camaradas alemanes. El partido holandés, o mejor dicho sus dirigentes, nunca vaciló en apoyar una pequeña minoría en una sección extranjera contra la mayoría. Nunca vaciló en oponerse abiertamente a las decisiones más importantes de toda la organización internacional y actuar independientemente como en el caso de España. Al mismo tiempo usted consideró el partido holandés como tabú para todas las otras secciones. Toda palabra crítica en relación con su política general o más específicamente su política sindicalista era considerada un crimen. Con otro trabajo usted pidió una posición totalmente excepcional para a sección holandesa.

Cuando escribí una carta a nuestra conferencia internacional,[3] en la cual expresé algunas consideraciones críticas respecto a su línea política, usted usó esta carta como pretexto para no participar en la conferencia. Usted declaró más tarde que no reconoce el Secretariado Internacional elegido formalmente. En todos estos problemas actúa absolutamente independiente de la organización internacional. En el problema de Reiss usted actuó sin el conocimiento y la participación de los camaradas rusos y creo que esta actitud absolutamente incomprensible contribuyó al trágico resultado. Le escribo esto con total franqueza porque considero esta carta personal. Estoy haciendo mi último esfuerzo para salvar su conexión con la Cuarta Internacional y al mismo tiempo el futuro del partido holandés.

Debe comprender finalmente que nadie en nuestro movimiento internacional se inclina a tolerar más la situación absolutamente anormal bajo la cual se protege el partido holandés con la bandera de la Cuarta Internacional y maneja una política flagrantemente contradictoria a todos nuestros principios y decisiones.

La NAS se ha convertido definitivamente en una piedra atada del cuello del partido y esta piedra lo arrastrará hasta el fondo.[4] Un partido que no participa en los verdaderos sindicatos de masa no es un partido revolucionario. La NAS existe solamente gracias a la tolerancia y apoyo financiero del gobierno burgués y dicho apoyo depende de su actitud política. Esta es la razón verdadera por la cual el partido no elaboró una plataforma política, a pesar de toda nuestra insistencia y también es la razón por la cual usted, como diputado parlamentario, nunca pronunció un discurso genuinamente revolucionario que pudiera servir de propaganda en Holanda tanto como en el extranjero. Su actividad tiene un carácter diplomático y no muy revolucionario. Está atado de pies y manos a través de su posición en la NAS. Y la NAS no es un puente para las masas sino una pared que lo separa a usted de ellas.

Cuando criticamos la falsa política sindical en otros países, la gente pregunta: “¿Y su organización holandesa?”. Cuando criticamos la política menchevique y absolutamente fatal de las directivas del POUM usted interviene con el objeto de darles apoyo contra nosotros y lo hace bajo la bandera de la Cuarta Internacional. ¿Cree usted que cualquier organización revolucionaria seria puede tolerar indefinidamente tal situación? Somos muy pacientes pero no podemos sacrificar los intereses elementales de nuestro movimiento.

Personalmente estoy listo para hacer lo que sea con el fin de reintegrar el partido holandés a las filas de la Cuarta Internacional. A través de la carta de Cannon sé que tiene la misma predisposición. Dudo de que alguien de nuestro lado desee o aun acepte la idea de una división. Pero al mismo tiempo nos liberaremos de este equívoco. En todo caso digo en nombre propio y abiertamente: si usted no acepta reglas comunes de colaboración y solidaridad activa, si renuncia a participar normalmente como cualquier otra sección en la conferencia internacional, si continúa con la actitud totalmente ambigua - en palabras con la Cuarta Internacional, en hechos contra ella -, entonces es mejor sufrir una división abierta y honrada. Usted permanecerá con la NAS y nosotros con la Cuarta Internacional. Crearemos una sección en Holanda y trataremos de llevar a cabo a través de una lucha abierta lo que hemos sido incapaces de realizar a través de colaboración paciente y discusiones entre camaradas.

Vacilé por mucho tiempo antes de escribirle esta carta porque, permítame decirlo, conozco su impulsividad y lo fácil que le resulta tomar las decisiones más importantes bajo la influencia de motivos personales.

Es también posible que esta carta provoque en usted una reacción contraria a la intención con la cual está escrita. Es posible que use esta franca advertencia con el objeto de acelerar la división. Pero no tengo otra alternativa. El desenlace, especialmente después de la experiencia española y el incidente Reiss, no puede posponerse más. La hora de la última decisión está cercana. El futuro de nuestras relaciones depende enteramente de su actitud hacia la próxima conferencia. Es por esto que hago este llamado final a su sentido de responsabilidad revolucionaria. El día en que reciba un telegrama o una carta suya anunciando que su partido participará en la conferencia bajo las mismas bases como cualquier otra sección será magnífico, no solamente para mí sino para la Cuarta Internacional y especialmente para el partido holandés. Si decide lo contrario cada uno de nosotros sabrá qué hacer.

 

Con los mejores saludos de camarada,

 

León Trotsky



[1] El futuro de la sección holandesa. Internal Bulletin, Socialist Workers Party, Nº 5, agosto de 1938. Una carta a Henricus Sneevliet (1883-1942), uno de los fundadores de los Partidos Comunistas Holandés e Indonesio, dejó el Partido Comunista en 1927. En 1933 su grupo se alió con la Oposición de Izquierda Internacional. Sin embargo rompió con el Movimiento pro Cuarta Internacional en 1938 debido a diferencias en la política sindicalista y la Guerra Civil española. Durante la Segunda Guerra Mundial fue detenido por los alemanes y fusilado.

[2] A comienzos de 1933, la amenaza del fascismo estimuló el desarrollo de importantes sectores izquierdistas en los viejos partidos socialdemócratas. Trotsky propuso la entrada temporal de los oposicionistas de izquierda en ciertos partidos socialistas para vincularse a los nuevos jóvenes revolucionarios.

[3] La primera conferencia internacional de la Cuarta Internacional se reunió en Ginebra en julio de 1936. Las tesis, llamamientos y resoluciones adoptados por la conferencia se encuentran en Documentos de la Cuarta Internacional (1933-40), y las cartas de Trotsky sobre la conferencia, en Escritos 1935-36.

[4] La NAS holandesa (Oposición Obrera Nacional): pequeño movimiento sindicalista de izquierda dirigido por Sneevliet durante la década del treinta.



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