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El Congreso contra la Guerra y el Fascismo[1]

 

 

Agosto de 1938

 

 

 

Para clarificar el significado del Congreso contra la Guerra y el Fascismo es necesario partir de las siguientes circunstancias:

1. El congreso fue organizado por la GPU, de acuerdo a órdenes de Stalin para sus objetivos diplomáticos. Los participantes del congreso pueden dividirse en seis grupos: 1) los agentes secretos del Kremlin, incluyendo a los agentes más responsables de la GPU; 2) miembros de varias organizaciones colaterales de la Comintern (de la juventud, etcétera); 3) intelectuales de izquierda y liberales, sindicalistas de oficio, etcétera, que reciben directa o indirectamente algunas dádivas de Moscú; 4) agentes de los gobiernos " democráticos "; 5) agentes secretos de los gobiernos fascistas; y 6) toda clase de diletantes, damas pacifistas, buscadores de publicidad, etcétera. Por supuesto, el primer grupo juega el papel decisivo. El segundo está subordinado al primero dentro de los marcos de una disciplina militar. El tercer grupo conscientemente cierra los ojos a todas las circunstancias problemáticas. El cuarto y quinto buscan objetivos de espionaje. El sexto no entiende nada y es llamado para servir de cobertura a todos los demás.

2. La mayoría de estos "pacifistas" son figuras políticas patrióticas de los países imperialistas. Cuando estas caballeros hablan de "democracia" o de "cultura" tienen en mente exclusivamente su democracia imperialista y su cultura imperialista. Así, por ejemplo, el señor Jouhaux (a quien Lenin en la prensa llamaba nada menos que traidor) cree que es evidente por sí mismo, que los sesenta millones de esclavos coloniales de Francia deben morir por la "democracia" de sus esclavistas en la próxima guerra. Los "pacifistas" ingleses como los norteamericanos defienden la paz sólo en la medida y mientras le interese a sus patrias imperialistas. Más aun, en lo más profundo de sus corazones todos miran a los pueblos coloniales y semicoloniales como el abono histórico, destinado a fertilizar su democracia y su cultura.

3. Por supuesto, los obreros y campesinos de todos los países honesta y sinceramente quieren la paz. Sin embargo, sólo es posible obtenerla por medio de una lucha revolucionaria contra los gobiernos imperialistas. Es precisamente con el objetivo de paralizar esta lucha revolucionaria antiimperialista que Jouhaux y aquellos como él organizan "frentes populares" subordinando así al proletariado al ala "izquierda" de la burguesía imperialista. Esto le da a los imperialistas la oportunidad de usar los congresos pacifistas como cobertura y preparar una nueva guerra en la cual todos los pueblos y estados atrasados y débiles serán los primeros aplastados.

4. Los países imperialistas privilegiados (Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia) creen tener el monopolio sobre la democracia y no están inclinados a apoyar la democracia y el progreso en los países más débiles y atrasados. En España, Inglaterra prefiere tener al general Franco, quien inevitablemente dependerá financieramente de los banqueros londinenses, y les concederá más ventajas y condiciones más estables para llevar a cabo su explotación de las que podría proporcionarle una democracia española. El gobierno de Washington se entiende excepcionalmente bien con ciertos dictadores latinoamericanos convirtiendo a cada uno de ellos en sus propios agentes obedientes. Por lo tanto, es impropio hablar de democracia "en general". La "democracia" imperialista está totalmente dirigida contra la democracia de los pueblos atrasados y débiles, coloniales y semicoloniales.

5. En tiempos de paz los "pacifistas" imperialistas no desperdician frases magnánimas; pero en caso de conflicto, toman su puesto al lado de su gobierno y le dicen a las amplias masas: "Hicimos todo lo posible para preservar la paz pero la intransigencia de México (o cualquier otro adversario) condenó nuestros esfuerzos al fracaso" Al surgir el conflicto, o estallar la guerra, todos se convierten en abogados de su propio imperialismo nacionalista.

6. La política internacional de Stalin, basada en la opresión al pueblo de la URSS, coincide o busca coincidir en todo con las políticas de las democracias imperialistas. Stalin mira hacia un acercamiento con los actuales gobiernos de Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos. Con este fin, ha transformado las secciones correspondientes de la Comintern en partidos socialimperialistas. Stalin trata de probarle a las clases dominantes de los países más poderosos, que él no es una amenaza para sus intereses imperialistas. Stalin sólo puede llevar adelante esta política sacrificando los intereses de la clase obrera mundial y de todos los pueblos coloniales y semicoloniales. No hay que permitir el engaño con frases convencionales y reliquias de las viejas consignas revolucionarias. Stalin apoya una política "revolucionaria" y "nacionalista" en los países coloniales y semicoloniales, precisamente dentro de los límites que le permitan asustar al país imperialista interesado y a la vez mostrarle el gran valor de su amistad. El máximo ejemplo se da en el Nuevo Mundo: Estados Unidos y México. La verdadera meta de Stalin es ganarse la confianza y amistad de la Casa Blanca. En este juego, México es sólo uno de sus peones. Stalin busca demostrar que puede, si quiere, ser muy peligroso para Estados Unidos en México y en general en Latinoamérica. Pero todo esto va encaminado a lograr que más tarde pueda vender, en términos favorables, los intereses de México y Latinoamérica al imperialismo norteamericano.

7. Las cosas no van mejor en la lucha contra el fascismo. En el actual momento no es preciso discutir esta cuestión a un nivel teórico. Es suficiente señalar el ejemplo vivo de España. Nada le ayudó más a Franco que el bloque de Stalin con las "democracias" imperialistas. Con el objeto de demostrarle a la burguesía francesa e inglesa la confiabilidad de su conservadurismo, Stalin -con la asistencia de los Toledanos, Labordes y otros, y con la ayuda del aparato de la GPU- estranguló la revolución agraria española y el movimiento socialista de los trabajadores. Por esto, y sólo por esto, fue posible la victoria de Franco.

8. La experiencia española es sólo un ensayo. El mismo peligro amenaza a otros países. En la cuestión del petróleo y la tierra, el antagonismo entre los intereses de México y los intereses de las dos "democracias" imperialistas más poderosas se revela vívidamente. En este caso, México representa a todos los pueblos oprimidos, atrasados y explotados. Los demócratas imperialistas pueden -cuando llega la oportunidad, especialmente en los congresos preparados - hablar profusamente acerca de la política del "Buen Vecino", paz, amistad entre los pueblos, etcétera. Esto no les impide, en el caso de un agudo conflicto de intereses, terminar del lado de sus gobiernos imperialistas. Respecto a Stalin, interesado en la amistad con las "democracias" imperialistas, no vacila por un instante en traicionar a cualquier país colonial o semicolonial.

9. El congreso en México fue concebido, ordenado y organizado por Moscú. En vista de la tensión extrema en las relaciones con el Japón, Stalin quiere, precisamente en este momento, mostrar su fuerza potencial en la frontera de Estados Unidos. Es como si estuviese jugando con un revólver, dejando entender que la boca puede ser apuntada hacia Washington, pero que está dispuesto, en cualquier momento, a quitarle el seguro o a abrir fuego en la dirección opuesta, en perfecto acuerdo con los cuarteles generales militares de Norteamérica o Inglaterra. Esta es la esencia del asunto. Todo lo demás son simples palabras, frases retóricas o gestos vacíos.



[1] El Congreso contra la Guerra y el Fascismo. Con permiso de la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Sin firma. Traducido para este volumen del ruso por Marilyn Vogt. El Congreso Contra la Guerra y el Fascismo se reunió en la ciudad de México el 12 de septiembre. Sus patrocinadores stalinistas trataban de ganar al movimiento obrero internacional para el apoyo a los imperialistas "democráticos" contra los países fascistas en la próxima guerra y los delegados se escogieron de acuerdo a esto. Sin embargo los delegados mejicano, portorriqueño y peruano, sostuvieron que los gobiernos aliados compartían la responsabilidad de la guerra.



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