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Discusiones con Trotsky[1]

(III) El problema ruso

 

 

25 de marzo de 1938

 

 

 

Trotsky: Es muy difícil decir algo concreto sobre la evolución de las relaciones sociales en la Unión Soviética, algo nuevo, porque en los últimos años los datos y las estadísticas se han vuelto cada vez más falsos, más ficticios que nunca. Tenemos absolutamente los mismos fraudes en la prensa que en el tribunal. La prensa es completamente falsa en relación a la conformación social de la Unión Soviética. Los resultados del último censo fueron quemados; no sé si las noticias llegaron a la prensa norteamericana, lo cual tiene una gran importancia.

En La revolución traicionada critiqué las estadísticas, los datos que tenían el propósito de ocultar la estratificación social, el salario de un burócrata y de un obrero, el de un campesino y el del administrador de un koljos [granja colectiva], o el número de sirvientes domésticos. Supongo que no hay menos de cinco millones de familias burocráticas y aristócratas en los koljoses que tienen sirvientes domésticos, y en las aldeas tienen dos o tres más, que incluyen un chofer y una nodriza para los niños; se trata de una clase social de sirvientes al servicio de la capa más alta y todo esto no se incluye en el informe del censo.

En enero hubo un censo y el mundo se enteró de un decreto especial para quemarlo hecho por "trotskistas, falsificadores, enemigos del pueblo", etcétera. Y la cosa más elemental, la medida más importante de la situación de la Unión Soviética, la cifra de la población, no se publicó. Walter Krivitski dio una explicación completa del asunto a la prensa francesa y el periódico de Miliukov también la publicó. Hubo una disminución altísima en el (crecimiento) de la población. La población crece en tres millones anualmente.

Shachtman: ¿Cuándo fue el último censo?

Trotsky: En la década del 20 y también entonces mostró el mismo incremento y la población se estimaba entonces en 117 o 118 millones. Pero Krivitski sostiene que el censo del año pasado demostró que había solamente 130 millones. El resultado de esto es una catástrofe total porque es el mejor examen de las condiciones de vida del pueblo. Este número indica que la colectivización, deportación, asesinato de miles de campesinos y el hambre y la epidemia en 1931-1932 alcanzó a millones. Creo que esto es sólo parte de la verdad. Indica que las condiciones normales son pésimas, que la mortalidad es altísima, que la población no aumenta en tres millones anualmente sino en uno y este es el balance de todo el período de la "gran felicidad y prosperidad " proclamada por el plan quinquenal.

En La revolución traicionada usé los datos de los periódicos locales que Sedov me había guardado y que permitieron establecer parcialmente la verdad. Desde esa época no se puede encontrar en la prensa ninguna aproximación concreta a la realidad. En el periódico de Miliukov en París encontré un artículo muy interesante, una entrevista con un semitrotskista cuyo nombre no se publicó; creo que es Walter Krivitski, quien se inclina hacia la democracia burguesa, en la cual declara que la situación del campesino mejora pero que la del obrero es pésima; que el reparto de los ingresos nacionales que sistemáticamente está en favor de los campesinos, está contra los obreros. Eso es verdad si entendemos por campesinos a la aristocracia de la granja colectiva; la situación del administrador se acerca a la de un patrón; es un mercader porque el granjero colectivo tiene por lo menos el derecho de comprar y vender parte del material en el mercado. El administrador es un semifuncionario y un semipatrón. Sus entradas son muy importantes; y al mismo tiempo es un representante de la GPU. Pueden imaginarse el poder que se concentra en tal administrador. La situación del trabajador de la granja, como en las fábricas, es totalmente diferente y la relación de fuerzas económicas cambia ahora a favor de la capa más alta, el granjero colectivo. Esto significa un agravamiento de la estratificación social. Al mismo tiempo, la burocracia concentra el poder económico en sus manos.

Los Juicios de Moscú son una de las expresiones de este proceso y las contradicciones políticas reflejan naturalmente las condiciones sociales. La burocracia tiene un miedo tremendo de la población, un odio mayor del que tenía el zar, porque la población tiene la tradición de dos revoluciones y no es tan analfabeta. En la población también hay antagonismos sociales y fricciones políticas. Los antagonismos internos de la burocracia son muy importantes; los juicios son una expresión directa de eso; parte de la burocracia exterminó a la otra.

Shachtman: ¿Por qué?

Trotsky: Porque el descontento de las masas produce corrientes diferentes aun en la burocracia. Un sector dice: "hagamos algunas concesiones", y el otro dice, "no". Como en todas partes, la presión de las masas produce la desintegración de la casta dirigente. Es difícil precisar las diferencias políticas de la burocracia, pero hay un buen índice de esto en los Juicios de Moscú. Algunos desean restaurar el capitalismo; otros están contra él. Las acusaciones tienen un significado simbólico.

Otro incidente, pequeño en tamaño pero extremadamente instructivo, indica, las diferencias: las personas que rompieron con Moscú. Tuvimos a Reiss, Barmin, un representante en Grecia, Krivitski, quien fue el jefe de todo el espionaje militar en Alemania -hubo solamente cuatro o cinco de la importancia de Krivitski- y luego Butenko, quien huyó de Rumania a Italia. Sabemos que el personal diplomático lo seleccionaron y purgaron por lo menos diez veces durante los últimos años y ustedes saben cuántos depusieron y asesinaron y, sin embargo, después de la gran purga escaparon cuatro. Este es un alto porcentaje; demuestra que las fuerzas centrífugas de la burocracia son tremendas. No se trata de cuatro desconocidos que nos encontramos en la calle: uno era ministro en Grecia, otro jefe del servicio secreto en Alemania, Reiss era del mismo nivel de Krivitski, casi de la misma importancia. Ahora veamos la filiación política de estas gentes: Reiss se declaró inmediatamente por la Cuarta Internacional; Barmin continúa siendo amistoso; Krivitski se orienta hacia la democracia burguesa (está relacionado con los mencheviques, liberales; rompió todas las relaciones con nosotros, especialmente después de la muerte de nuestro hijo que para él fue un pretexto); Butenko se volvió fascista. A pesar de ser pocas, estas cuatro personas son extremadamente sintomáticas, ellas son el arco iris de todos los colores políticos dentro de la misma burocracia. Esto explica por qué Stalin pasó pronto del aparato del partido a la GPU. Ahora no es el Politburó sino Stalin-Iezov. Un miembro Politburó puede ser mencionado por un acusado en juicio y llevado a éste; tuvimos un ejemplo de esto en Rudzutak: era un candidato al Politburó, que seguramente no fue mencionado por éste sino por Iezov.

Después hay un problema importante para nosotros, que fue ampliamente discutido por la Guardia Blanca rusa: si hay o no trotskistas en Rusia. Hasta Victor Serge afirmó que Stalin, con razón, exagera abiertamente el número de trotskistas. La gente que llega de Rusia afirma que solamente hay tendencias derechistas en la Unión Soviética, no izquierdistas, y el trotskismo es sólo un fantasma. Esto es al mismo tiempo falso y verdadero: es verdad que dentro de la inercia crecen las tendencias de derecha y hasta se ven, fascistas. La base social de las masas es muy diferente. Pero si tomamos a un joven burócrata aislado un tipo totalmente fascista: no tiene la tradición de Revolución de Octubre. Solamente es disciplinado, disciplinado para disparar, disciplinado para purgar y disciplinado para hacer juicios, todo por la gloria de la patria. Personajes como Butenko son importantes en las filas de los burócratas. El porcentaje de camaradas como Reiss es muy pequeño. En las masas las tendencias son más elementales pero se dirigen contra burocracia, contra la nueva aristocracia; en este sentido son trotskistas. No son verdaderos trotskistas sus actitudes coinciden en la crítica esencial y general. Simplemente el problema es no poder establecer relaciones debido al régimen totalitario.

Podemos ver muy claramente la misma cosa en España. Las masas obreras en julio de 1936 se movían absolutamente hacia nuestra dirección pero nuestros camaradas eran muy pocos y en la medida que el POUM reflejaba un poco el movimiento en las masas, se lo llamó trotskista. Esa es la razón del odio terrible contra nosotros.

Creo que el terrorismo individual es inevitable en Rusia. Con sus juicios provocan terrorismo del mismo modo que lo hizo el zar. Es imposible imaginar que no haya algún hermano o hermana de los miles de fusilados que mate a un burócrata. Estos hacen lo posible para abolir la tradición marxista contra el terrorismo; la tendencia del individuo hacia éste se propaga con los juicios. Cosecharán lo que han sembrado en la forma de un terrorismo individual. Eso es absolutamente posible porque no hay un partido para el movimiento de masas. Los actos terroristas son numerosos en las provincias. Nikolaev, el personaje que mató a Kirov, es desconocido (tal vez lo hizo por una razón general, una mujer). Slutski, quien fue jefe del servicio de la GPU en el extranjero, le dijo a Krivitski, que le preguntó la razón por la cual Nikolaev lo hizo: "No pregunte, es demasiado enigmático; es mejor no preguntar." Luego le dijo que Stalin salió para Leningrado y dirigió la primera investigación de los asesinatos con el fin de dar la orientación necesaria a la investigación.

Shachtman: Lo hemos discutido muchas veces entre nosotros: ¿cómo es que Stalin no ha sido asesinado en la última época?

Trotsky: Hay dos razones: 1) Los elementos serios y honrados que creen que nada puede alcanzarse con eso y dicen, "¿Quién lo remplazará? ¿Molotov? ¿El es mejor?" 2) Personalmente está muy bien protegido. Ninguno de los zares lo estuvo tanto. Pero a pesar de todo, la presión desde arriba y desde abajo es tan terrible que pueden presentarse explosiones terroristas en el próximo período. Es muy dudoso que puedan cambiar algo fundamentalmente; pueden acelerar el derrocamiento de la camarilla de Stalin, pero a favor de elementos que concientemente son más burgueses y que tampoco están preparados. No podemos esperar que los elementos revolucionarios puedan utilizar acciones como lo hicimos en la lucha contra el zar. Rechazábamos el método de los social-revolucionarios; pero cada vez que se cometía un acto terrorista declarábamos simpatizar con los social-revolucionarios, explicábamos las razones, movilizando el sentimiento contra el zar. Ahora no tenemos ninguna organización que pueda hacer esa propaganda.

En un principio, la guerra inevitablemente fortalecería la posición de Stalin en el sentido de que el espíritu de autopreservación de la burocracia y del pueblo darían un nuevo espíritu a la banda de Kremlin. Pero durante la guerra sucederá lo mismo que en otros países. La desintegración del régimen y la guerra significarán la muerte inevitable de aquél. Qué régimen lo reemplazará es parte del problema general. Si la guerra produce una revolución en los países capitalistas, entonces la caída de la camarilla stalinista será solamente un episodio secundario de la guerra, a menos que sea remplazada inmediatamente por organizaciones obreras (soviets). Si admitimos por un momento la hipótesis de que la guerra significaría el final de nuestra civilización, entonces Rusia caerá naturalmente. Pero eso no es muy probable. La agonía mortal del stalinismo, escribimos, y no es una exageración, también significa la muerte de la Comintern. No sólo es posible sino probable, casi seguro que la Comintern terminará su carrera, como movimiento vigoroso, antes de la caída definitiva de la camarilla del Kremlin en la Unión Soviética. Pero hasta cierto punto esto depende también de nuestra propia política.

¿Qué es la Comintern? Está formada por tres corrientes: 1) el aparato que se compone de pícaros y algunos fanáticos; 2) los intelectuales pequeñoburgueses atraídos durante este período; 3) los trabajadores, la parte más importante, los cuales fueron atraídos hacia el partido anteriormente. Ahora es posible que una parte de las dos primeras corrientes -el aparato y los intelectuales- se vaya hacia los lovestonistas; para ellos es muy difícil acercarse a nosotros -y espero que no seamos demasiado hospitalarios con los funcionarios y los intelectuales- sólo debo repetir que debemos establecer reglas muy estrictas respecto a ellos, al menos por un período de prueba de un año.

Con relación a la tercera corriente, el obrero del partido stalinista, el obrero que no es un funcionario sino un miembro de base, si hoy aún permanece, no es porque apoye los Juicios de Moscú sino porque tiene un sentimiento mucho más profundo de devoción, de gratitud y es psicológicamente más estable. Permanece en el partido a pesar de todo. En su modestia, dice que no entiende. Es posible que los intelectuales se retiren del partido primero que los obreros; pero cuando los obreros se vayan, vendrán rápidamente hacia nosotros, no hacia los lovestonistas.

Por eso es importante tener núcleos dentro del partido stalinista, para instruir y preparar algunos elementos y para conseguir información. Creo que no tenemos tal información ahora y que es absolutamente necesario organizar todo un equipo para luchar contra los stalinistas dentro del partido, naturalmente bajo la dirección de nuestro partido. Hay que tener camaradas que primero consigan la información, estudien toda la prensa stalinista desde el siguiente punto de vista: Qué está pasando en el partido, los conflictos, las expulsiones, etcétera. Luego colocar agentes en el partido, agentes en el buen sentido. Creo que dentro de sus equipos, en los aparatos, la diferenciación entre el personal técnico y los grandes dirigentes es muy aguda. Browder es una caricatura de Stalin, el servicio técnico se compone de personalidades absolutamente insignificantes. Podemos encontrar elementos empezando por el portero. Posiblemente el portero es un agente de la GPU; muy bien, entonces otro con un puesto de menor responsabilidad, por ejemplo uno de los mecanógrafos. Existen mecanógrafos bastante privilegiados que pertenecen al servicio de Browder y de la GPU pero hay otros en trabajos completamente técnicos que son olvidados del todo; debemos encontrar nuestros agentes ahí, sistemáticamente buscar esta gente, penetrar, buscar, entrar en contacto amistoso con el obrero comunista y luego, poco a poco, crear un servicio de información.

Cannon: ¿Qué clase de camarada pondría usted al frente de ese trabajo? ¿Qué características debe poseer?

Trotsky: Sería bueno un camarada como Abern[2] Nunca lo he visto, no lo conozco, pero me da esa impresión. Es un camarada que puede hacer un trabajo sistemático; debe tener colaboradores jóvenes. Las mujeres dedicadas pueden ser útiles, pero deben ser mujeres inteligentes, ellas tienen otros métodos de entrar en relación con elementos obreros comunistas.

Shachtman: ¿Eso significa que hay que mandar gente dentro del Partido Comunista?

Trotsky: Sí, si es posible. Usted conoce el ejemplo de Francia. La juventud rusa vino con el objetivo de ganarse a la juventud socialista. Tuvieron una reunión secreta, pero la secretaria de Fred Zeller era camarada nuestra. Tuvimos una discusión con ella y le pedimos que publicara la transcripción taquigráfica inmediatamente. Lo pensó dos veces pero al fin consistió en publicarla. Después de que publicamos eso, nos ganamos a toda la juventud. Zeller vaciló, pero las bases inmediatamente mostraron la más calurosa simpatía hacia nosotros y luego Zeller se vino con ellas.

Cannon: ¿La transcripción taquigráfica fue publicada sin autorización?

Trotsky: Claro. Luego Fred Zeller dijo, "mi secretaria fue más inteligente que yo". Una cuestión muy importante en la lucha contra los stalinistas es la que se refiere a la guerra. Creo que aquí la Reforma Ludlow es muy importante; es la piedra de toque, aunque naturalmente, no es suficiente. Y la Reforma Ludlow recibe diez veces más importancia si los stalinistas la apoyan. Nuestra primera posición fue un poco doctrinario y sectaria, pero lo mejor es anunciar abiertamente que cambiamos nuestra línea. Es mejor decir lo que es. Pueden afirmar que cambiamos nuestro programa y dar el ejemplo de Lenin sobre la cuestión agraria. No hacemos trucos a los obreros. Propusimos una lucha más revolucionaria pero somos una pequeña minoría. Ustedes creen en la Reforma Ludlow como control a los grandes negocios y al gobierno; los acompañaremos. Pero la última resolución del Comité Nacional es equívoca y el planteamiento de McKinney de que no hemos cambiado nada no es cierto, no es franco.[3] Ustedes no pueden dar un viraje sin informar a las masas, pues no sería un viraje. Tenemos que decir: "Sí, dimos este viraje porque queremos estar con ustedes." Subrayen esto de tal manera, que los lovestonistas pierdan el coraje para reprocharlos. Y los lovestonistas no tienen importancia. Preocúpense por nuestras relaciones con la clase obrera, eso es de importancia.

[Aquí se dio una discusión acerca de cuál sería nuestra posición si la Reforma Ludlow se enviara de nuevo (al Congreso) en una forma revisada y diluida. Trotsky dijo que tendría que ver la nueva pero que en todo caso tendríamos que agitarla tal como era y señaló que sus iniciadores ya eran incapaces de luchar por ella.]

Shachtman: ¿Y usted hace alguna distinción entre nuestro apoyo a la Reforma Ludlow y al desame?

Trotsky: El desarme es completamente diferente. Es completamente falso; la propuesta de desarme es ficticia. Pero con la Reforma Ludlow pasa algo distinto: los trabajadores desean probar la administración. Esto no tiene nada que ver con la Liga de las Naciones, las cortes de arbitramento, las conversaciones de desarme. Propongo que relacionemos la Reforma con la consigna por el derecho de la juventud a votar a los dieciocho años.

 Dunne: Los muchachos de dieciocho tendrán veintiuno cuando llegue la guerra.

Trotsky: Sí, sí ese es otro argumento.

Cannon: ¿Usted cree que el movimiento stalinista tiene perspectiva de mayor crecimiento en Estados Unidos, de una mayor expansión? Durante los últimos años ha crecido tremendamente no sólo en miembros sino en ramificaciones. Me inclino a pensar que ha alcanzado su cúspide en Estados Unidos, aunque, en relación con la guerra, sus miembros reciben las bendiciones del gobierno como patriotas profesionales y como agentes policiales influyentes contra nosotros. Pero en general, el terrible recibimiento que han tenido los Juicios de Moscú, el colapso de la política del Frente Popular y de su política exterior, en general, le han propinado fuertes golpes al movimiento stalinista en Estados Unidos. Ahora existe un ataque mucho más amplio contra el stalinismo. Además, en muchos sindicatos donde tenían un poderoso control se ha desarrollado la oposición. Nuestros camaradas nos dicen ahora que el odio contra los stalinistas está creciendo en el sindicato de pintores, por ejemplo, donde se alían con los peores elementos gangsteriles.

Shachtman.: Hay también otros síntomas importantes. Hay dos periódicos liberales en Nueva York, el World Telegram y el Evening Post, dirigido por Stern, que es hombre de Roosevelt; hasta hace poco, el Post era especialmente tolerante con los stalinistas, muy amistoso.[4]

Trotsky: Leí la discusión entre Mayer y el director sobre la cuestión rusa: fue muy interesante.

Shachtman: Sí, ahora el Post abrió una campaña contra los Juicios de Moscú. Y World Telegram publicó los artículos de Stobberg y atacó los sindicatos stalinistas.

Trotsky: Creo que la derrota de España que ahora se aproxima -la deserción del gobierno ocurrirá en las próximas semanas-, producirá la más grande impresión, que se dirigirá directamente contra los stalinistas. Después de la derrota, las partes comprometidas se acusarán unas a otras. El odio de los socialistas en España es terrible. Luego regresarán los voluntarios y tendremos cientos de Beattys porque la guerra civil es una gran escuela. Además el Frente Popular en Francia es un fracaso total. Hoy los informes muestran que el mercado de la bolsa norteamericana está de nuevo nervioso, ha caído. Estas son las últimas convulsiones de la política del New Deal con todas sus ilusiones. Estos tres factores -la derrota en España, la derrota del Frente Popular en Francia y, con vuestro permiso, la bancarrota del New Deal- significan un golpe mortal para los demócratas. Naturalmente que también depende de nuestra actividad. Después de la Guerra Mundial la Segunda Internacional parecía estar totalmente muerta y durante los primeros años la Tercera Internacional creció y creció. Y espero que ahora crezca también.

Karsner: La Tercera Internacional creció cuando hubo una victoria. Pero donde quiera que los trabajadores miren ahora encontrarán derrotas. Los trabajadores están desilusionados no sólo del stalinismo sino del comunismo. No sé si estos cientos de personas de España vendrán hacia nosotros o dejarán el movimiento.

Trotsky: Es totalmente correcto. Nos ocasiona grandes dificultades. La selección de nuestros cuadros es diferente, ocurre en un período diferente. Antes los cuadros se adherían a un estado victorioso, ahora se adhieren a un programa revolucionario; nuestro desarrollo es mucho más lento que el de la Comintern. Por otro lado, tendremos una nueva generación. No debemos olvidar la nueva generación que no pasó por el stalinismo. Para nosotros todo el problema consiste en ligar nuestros cuadros a los obreros. La nueva generación no está exhausta, no esta cansada, por esto es sintomático que hayamos ganado a la juventud del PC y que la juventud comunista esté empezando a mirar hacia nosotros. Este es el primer movimiento importante hacia nosotros y creceremos.



[1] Discusiones con Trotsky: III - El problema ruso. Por permiso de la Biblioteca de la Universidad de Harvard.

[2] Martin Abern (1898-1949): dirigente del PC norteamericano y fundador de la Liga Comunista Norteamericana y del SWP. En 1940 se separó del SWP con Shachtman y ayudó a fundar el Partido de los Trabajadores.

[3] Ernest R. McKinney: miembro del Comité Político del SWP en 1940 insistió en que el CP no había cambiado su posición sobre la Reforma Ludlow en febrero cuando cambió de oposición a abstencionismo. La declaración del Comité Nacional apoyando la reforma fue publicada el 21 de mayo de 1938 en el Socialist Appeal. McKinney abandonó el SWP en 1940 y fue secretario del shachtmanista Partido de los Trabajadores.

[4] Franklin D. Roosevelt (1882-1945): presidente demócrata de los Estados Unidos desde 1933 hasta su muerte.



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