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Carta a la Liga de las Naciones[1]

 

 

31 de marzo de 1938

 

 

 

El 22 de octubre de 1936, por medio de mi abogado noruego, el finado Michael Puntervold, tuve el honor de apelar a ustedes en una carta, de la cual amablemente acusaron recibo en su respuesta Nº 3A-15105-15085. No estoy informado sobre como va el asunto de crear un tribunal contra los terroristas bajo la Liga de las Naciones. No sé si ya existe, o si se espera que empiece a trabajar en un futuro próximo. En cualquier caso, considero mi deber, no sólo repetir las consideraciones que tuve el honor de poner en su conocimiento hace casi año y medio, sino de complementarlas con una propuesta nueva y totalmente concreta.

Fue el gobierno soviético el que inició la creación de un tribunal contra los terroristas bajo la Liga de las Naciones. El comisario del pueblo de asuntos extranjeros de la URSS, el señor M. Litvinov, desplegó ante las sesiones de la Liga de las Naciones, un vivo, y como pudo haber parecido, inexplicable interés en la cuestión. Sin embargo, para gente informada, el asunto estaba claro desde entonces. Preparando el juicio contra los "terroristas trotskistas" durante varios años, la GPU estaba totalmente convencida de que las monótonas "confesiones" de los acusados persuadirían al mundo entero, incluyendo al futuro tribunal de la Liga de las Naciones, de la veracidad de las acusaciones y ofrecería la oportunidad de obtener la entrega legal de mi persona y la de mi hijo León Sedov a las manos de la GPU. Esta era la meta directa e inmediata de la iniciativa de Moscú sobre la cuestión del tribunal internacional.

En mi carta del 22 de octubre de 1936 expresé el convencimiento de que un tribunal dedicado a defender a los gobiernos de los diferentes países de los terroristas no podía, por otra parte, negarse a defender a individuos privados si ellos, por razones puramente políticas, eran falsamente acusados de terrorismo por un gobierno mal intencionado. Por lo tanto consideré, y aun considero, que tengo todo el derecho de pedir que mi caso sea examinado por el futuro tribunal de la Liga de las Naciones, a pesar de que el gobierno soviético aparentemente ha renunciado en forma definitiva buscar ayuda en Ginebra contra mis supuestas "Conspiraciones ".

La imparcial Comisión Internacional dirigida por el conocido filósofo y educador norteamericano John Dewey, después de casi nueve meses de trabajo, llegó a una conclusión final respecto a los Juicios de Moscú, declarando que de antemano estaban deliberadamente arreglados. Contando con numerosas e irrefutables pruebas que están a disposición de la comisión mencionada arriba, estoy dispuesto, en cualquier momento, a presentarme ante el tribunal de la Liga de las Naciones con el objeto, una vez más, de convertir a mis acusadores en acusados.

Pero me atrevo a pensar que en este momento es imposible detenerse ante el primer paso. Durante el pasado medio año, el mundo ha presenciado una serie de verdaderos actos terroristas cometidos en varios países de acuerdo a un plan general y sin duda, con un único propósito. Tengo en mente no sólo los asesinatos legales y extralegales en la URSS, donde la cuestión concierne a las acciones legalizadas del aparato de estado, sino a actos de claro bandolerismo en el terreno internacional.

El asesinato de Ignace Reiss, antiguo agente de la GPU, el 4 de setiembre de 1937 cerca a Lausana, Suiza, no puede en ningún sentido ser visto como un acto legal. Las autoridades suizas y francesas tienen una información completa y exhaustiva desenmascarando al organizador real de este asesinato: la GPU, policía secreta de la URSS.

Durante la investigación judicial del asesinato de Ignace Reiss, se descubrió de paso que esta misma pandilla, que realizaba un espionaje sistemático sobre mi hijo, León Sedov, intentó asesinarlo en Mulhouse en enero de 1937. La relación de la GPU con la muerte repentina de mi hijo el 16 de febrero de este año está todavía sujeta a la investigación general.

Entre los documentos del principal asesino de Ignace Reiss, un sujeto llamado Rossi, quien logró escapar a tiempo, se encontraron pruebas de su intento para entrar a México con objetivos no difíciles de determinar sobre la base de las circunstancias mencionadas anteriormente. El verdadero nombre de este asesino profesional al servicio de la GPU es Roland Abbiatte.

Testigos de indudable autoridad pueden relatar ante el tribunal la preparación hecha por agentes de la GPU de actos terroristas en mi contra durante mi permanencia en Europa y México. Puedo citar también el secuestro en España de mi antiguo colaborador, Erwin Wolf, un ciudadano checo que desapareció sin dejar rastro; los actos terroristas en España contra el revolucionario catalán Andrés Nin; el emigrado austríaco Kurt Landau;[2] el hijo de un emigrado ruso, Mark Rein; y muchos otros individuos que han recibido publicidad mundial. Aun aquella parte de la investigación legal y extraoficial accesible a la opinión pública hasta la fecha es totalmente suficiente para garantizar la intervención de un tribunal internacional contra una mafia centralizada de terroristas que trabajan, no en su propio territorio, sino en el de diversos estados.

Con la ayuda de documentos, declaraciones de testigos y con consideraciones políticas irrefutables, asumo la responsabilidad de probar lo que la opinión pública no ha dudado hasta el momento: esto es, que la cabeza de esta banda criminal es José Stalin, secretario general del Partido Comunista de la URSS. Como comisario del pueblo de asuntos extranjeros de la URSS, el señor Litvinov ha insistido elocuentemente sobre la necesidad que tienen los gobiernos de comprometerse mutuamente a entregar por extradición a los terroristas; esperamos que él no se niegue a emplear su influencia para poner al ya mencionado, José Stalin, como jefe de la banda terrorista internacional, a la disposición del tribunal de la Liga de las Naciones.

Por mi parte, estoy dispuesto a poner toda mi energía, información, documentos y relaciones personales a disposición del tribunal, con el objeto de que la verdad sea totalmente esclarecida.



[1] Carta a la Liga de Las Naciones. Socialist Appeal, 23 de abril de 1938.

[2] Kurt Landau: dirigente austríaco de la Oposición de Izquierda alemana. En 1931 se separó de ésta y formó su propio grupo. Fue a España y apoyó al POUM, fue secuestrado y asesinado por la policía de Stalin.



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