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El trotskismo norteamericano (1era Parte)

 

Victoria Bosch

 

Tras la revolución Rusa, comenzó en el Partido Socialista norteamericano una fuerte puja interna que terminó por dividirlo, entre aquellos que defendían la toma del poder por el proletariado y la constitución del Partido Comunista (PC), y entre quienes, definitivamente, se volvieron reformistas incurables. La formación del PC no estuvo exenta de fuertes discusiones internas y luchas fraccionales surgidas desde su fundación y que se profundizaron desde 1923 hasta la expulsión de los trotskistas en 1928. El estalinismo se apoyó sobre estas internas para consolidar y domesticar a una nueva dirección, disciplinada a las directivas burocráticas de Moscú. La influencia de Trotsky logró rescatar de sus filas una nueva sección, que en este proceso continuó forjando la tradición del bolchevismo en EE.UU.

 

Para 1927 el PC estaba dividido en tres fracciones: un ala liderada por Lovestone[1], de jóvenes estudiantes e intelectuales, otra dirigida por Foster[2] que tenía tendencias más sindicalistas y el ala de James Cannon, una fracción proletaria con los comunistas desde sus inicios.

Con la expulsión de Trotsky, la IC exigió a todas sus secciones el inmediato pronunciamiento contra sus ideas[3], amenazando con represalias y expulsiones. Los lovestonistas apoyados por Foster impulsaron campañas de “esclarecimiento” (el repudio al trotskismo) a lo largo de todo el país, aunque las discusiones rusas nunca llegaron a suelo norteamericano. Cannon se mantuvo al margen de las campañas, hasta comienzos del verano de 1928, con el llamado de un nuevo Congreso de la IC[4].

En el VI Congreso[5] fue discutido el borrador del programa para la IC. Aquí la historia jugó una carta a favor del trotskismo; ya que a pesar del bloqueo estalinista, la crítica al programa de Trotsky, llegó a la sala de traducción de la Comintern y fue distribuido clandestinamente entre todas las delegaciones. Tanto Cannon como Spector, dirigente del PC canadiense, leyeron este documento y comprendieron las bases teóricas del debate que recorría a la IC, y se unieron, a las ideas de la Oposición de Izquierda. Ambos líderes regresaron del Congreso, llevando escondida una copia de la crítica al programa, deseosos de formar una fracción revolucionaria en los partidos comunistas de cada país.

La constitución de la Fracción al interior del PC

A esta altura el PC norteamericano había clausurado toda discusión interna. Debió hacerse entonces un trabajo encubierto, para evitar la censura del estalinismo. Los primeros pasos se circunscriben a encuentros personales, siendo convencidos para las ideas de la Oposición de Izquierda Martín Abern y Max Schatman, aliados políticos de Cannon. Nuevos adherentes son reclutados haciéndoles leer las posiciones de Trotsky. Finalmente fueron descubiertos y acusados por Foster, en un juicio ante el Comité político y la Comisión de Control. Allí, Cannon pronunció un discurso ante 100 dirigentes, reivindicando las ideas de Trotsky. Al día siguiente los trotskistas hicieron circular una declaración contando los hechos y sus posiciones políticas. Fueron expulsados el 27 de octubre de 1928. El periódico The Militant[6] salió a la semana siguiente, mostrando abiertamente el programa de la Oposición. “Así comenzó la pelea abierta por el trotskismo norteamericano”.[7]

La fundación de la Liga Comunista Norteamericana

No fue sencilla la constitución del trotskismo norteamericano. Paso a paso fueron ganando terreno, lenta pero constantemente, y aunque cuando surgieron, eran un grupo pequeño, constituido por los “tres generales sin ejército” (Cannon, Schatman, y Abern[8]), lo que los diferenciaba era su programa y su anclaje internacionalista. Su aparición tuvo gran repercusión internacional, y proporcionaron a la Oposición de Izquierda un soplo de renovación y de nuevas energías.

Primero editaron su periódico donde difundieron sus ideas, a pesar de sus limitadas fuerzas y recursos. En segundo lugar se propusieron continuar la discusión con militantes cercanos en el PC, y así fueron formando nuevos grupos por todo el país, entre los que se destacaron los de Minneapolis y Chicago.

Mientras tanto el stalinismo difamaba a los trotskistas, no dejaba que nadie se les acerque, era un crimen hablar con ellos, incluso se los expulsaba del partido. Era muy difícil sobrevivir a semejante aislamiento, toda la vida social de los militantes, se vio restringida de la noche a la mañana tras la expulsión, pero fue una gran escuela donde forjaron su carácter y cimentaron sus convicciones. Como dice Cannon: “Las ideas que son valoradas, exigen alto valor para pelear por ellas”[9] .

Si la primera arma del estalinismo para quebrar a la Oposición fue la difamación y la segunda fue el aislamiento, entonces la tercera, fue la más brutal: el enfrentamiento físico. El 8 de enero de 1929 los trotskistas organizaron el primer mitin público: “La verdad sobre Trotsky y la Oposición rusa". Como ya habían sido atacados “Fuimos a ese mitin preparados para protegerlo, tuvimos la asistencia del grupo italiano de bordiguistas[10], nuestros camaradas húngaros [11], unos pocos simpatizantes individuales del comunismo, que no creían en frenar la libertad de expresión, y nuestras propias valientes fuerzas recientemente reclutadas”[12]. El mitin finalmente se desarrolló con éxito y gran repercusión. Pensaron entonces, extender sus ideas y fuerzas, a través de un tour para realizar conferencias por todo el país. Durante el mismo[13], los matones estalinistas intentaron quebrar mitín por mitín. Los trotskistas prepararon cada conferencia, pidiendo colaboración a trabajadores afines y tras varios enfrentamientos, el estalinismo debió a ceder en sus ataques. En Minneapolis crearon junto con la IWW[14], la Guardia de Defensa Obrera para defender el derecho de expresión de todas las tendencias del movimiento obrero.

Los “días de perro”[15] del trotskismo norteamericano

En febrero de 1929 publican la plataforma de la Oposición de izquierda en EE.UU., en mayo de ese año con 31 delegados representantes de 100 miembros totales, se realizó la primera conferencia de la formación de la Liga Comunista Norteamericana[16]. A mediados de 1929 establecen su primer contacto con Trotsky.[17]

En esa Conferencia, afrontaron dos tareas fundamentales, primero la constitución de un programa, luego definir los objetivos políticos planteados. En cuanto al programa, la conferencia, definió su posición frente a la URSS, su carácter, y sus perspectivas, cuestión que era la piedra de toque de toda organización revolucionaria. Luego se precisó la situación en EE.UU. y la política hacia el movimiento obrero, contra la orientación ultra izquierdista de la IC, de formar sindicatos rojos. Por último se delimitó el carácter de la agrupación, es decir, mantenerse como fracción del PC y de la IC[18]. En cuanto a las tareas se abrió un intenso debate: un importante sector opinaba que era hora de ir directamente al movimiento de masas, evitando un trabajo sobre el partido comunista, sin comprender que la vanguardia del movimiento obrero estaba reunida allí, y que la pelea era por ganar los verdaderos elementos revolucionarios en su interior. Así se abrió un intenso debate sobre la necesidad de conformarse como grupo de propaganda.

Mientras los trotskistas definían estas cuestiones, el stalinismo estaba realizando su giro ultraizquierdista[19] a nivel internacional. En EE.UU. expulsaron a la fracción de Lovestone, representante de la derecha[20], y el partido quedó en manos de Foster. El giro de Stalin en la URSS, tomando algunos postulados de la OI en forma burocrática, generó grandes expectativas.[21] Por otro lado como la crisis económica se había instalado en EE.UU. como una verdadera peste, un sector de trabajadores miraba el crecimiento de la URSS, a través de su plan quinquenal, como una salida al capitalismo. Esa era una situación difícil para hacer llegar las ideas del Trotskismo. Los elementos que se acercaban a la CLA, en general, fueron escasos y tenían poco que ver con la clase obrera: “Aquellos fueron los verdaderos días de perros de la Oposición de Izquierda.”[22]

Pese a todo, los trotskistas lograron publicar y distribuir toda la literatura teórica del marxismo, los documentos de la Oposición de Izquierda, sobre la Revolución China y textos de Trotsky sobre Alemania entre otros.

El giro al trabajo de masas

A partir de 1933, la situación comenzó a cambiar. Por un lado los sucesos de Alemania hicieron más evidente el rol jugado por el stalinismo, por el otro en EE.UU. la situación estaba cambiando, la clase obrera comenzaba a reorganizarse.

Así el trotskismo fue adquiriendo una clara conciencia internacionalista, todas las experiencias de Europa fueron parte de su vida política. La cuestión alemana se había transformado en el centro del problema mundial; con el ascenso de Hitler, el peligro del fascismo se volvía inminente para todos los comunistas. Los trotskistas impulsaron una intensa campaña sobre el significado de estos sucesos. En febrero de 1933, lanzaron una serie de mitines y actos en todo el país, para discutir el significado de los hechos en Alemania, inclusive participaron en la Conferencia Nacional de Desocupados del PC, y a pesar de ser un pequeño grupo, lanzaron el periódico The Militant, tres veces por semana. El 1 y 2 de Mayo pudieron intervienir en un Congreso Nacional del PC, en el cual Albert Goldman hizo pública su ruptura con el estalinismo e ingresó a la CLA.

Como vimos en artículos anteriores, la derrota de Alemania, en 1993, marcó la señal de la bancarrota de la IC[23]: era el momento de romper con ella y la hora de fundar nuevos partidos y una nueva Internacional. Esta nueva orientación significó un desafío aún mayor para el trotskismo norteamericano, “adoptamos un nuevo slogan: ‘Girar de un círculo de propaganda a un trabajo de masas’”. Las cosas estaban cambiando en el movimiento sindical pero también entre las tendencias políticas del movimiento obrero.
Por un lado surgieron nuevos reagrupamientos políticos, ya no alrededor del PC, sino dentro de los Partidos Socialistas, y de nuevos grupos independientes. Entre estos últimos en EE.UU., se encontraba la Conference for Progressive Labor Action[24] (CPLA), que había surgido como movimiento progresivo dentro de los sindicatos, girando a posiciones cada vez más radicales, que proclamó la necesidad de formar un nuevo partido entre los trabajadores. Los trotskistas, viendo estas tendencias progresivas, levantaron una campaña a favor de organizar un nuevo partido y una nueva internacional, llamando a discutir un programa revolucionario, y estableciendo una estrecha relación con ellos.

Por otro lado y tras los primeras medidas del New Deal[25] de Roosevelt, la situación económica fue mejorando lentamente, la clase obrera fue retomando su confianza y comenzó a dar sus primeros pasos, para recuperar lo que la crisis se había llevado, y conquistar nuevas organizaciones para la lucha, independientes de la patronal. Esta fue una gran oportunidad para la intervención de los trotskistas en las luchas obreras, que veremos con detenimiento en la próxima entrega.



[1] Dirigente del ala derecha del PC, ligada a la fracción de derecha de la IC, dirigida por Bujarin, que luego rompe en 1929, fundando su propia organización.
[2] William Foster, dirigente del PC norteamericano, dirigente de la huelga de mineros de 1919, ala centro del partido, termina ligado a Stalin, y dirigente del partido luego de la ruptura de Lovestone en 1929.
[3] Ver La Batalla del VI Congreso de la IC y N° 277, La formación de la Oposición Conjunta, en Los Orígenes de la Oposición de Izquierda, de este Boletín.
[4] En este periodo las polémicas eran confusas aunque ciertas discusiones de la Oposición de Izquierda, como la del Comité anglo-ruso le habían parecido correctas, la mayoría de las discusiones eran desconocidas.
[5] Ver La Batalla del VI Congreso de la IC, en Los Orígenes de la Oposición de Izquierda, de este Boletín..
[6] Periódico publicado por los trotskistas.
[7] Cannon, op. cit, p. 26.
[8] J. Cannon, fundador del PC norteamericano, M. Shachtman dirigente de la Juventud Comunista norteamericana fundador del partido y miembro del CC del PC, M. Abern, fundador del PC, miembro del CC desde los 23 años.
[9] Cannon, op. cit, p. 31.
[10] Bordiguistas italianos: grupo ultra-izquierdista dirigido por Amadeo Bordiga (1889-1970), expulsado del PC italiano acusado de ser "trotskista", en 1929. Los trotskistas trataron de trabajar con los bordiguistas, pero no pudieron debido al sectarismo de estos últimos.
[11] Se refiere al grupo de militantes húngaros, expulsados del PC, que se reivindican trotskistas, y al que conocen luego de su salida del partido, grupo al que hacemos referencia más arriba.
[12] Idem, p. 32.
[13] Entre las ciudades que visitaron estaban: New Haven, Boston, Cleveland, Chicago, Minneapolis y varios más en Nueva York. Ver Idem. p. 32.
[14] IWW, International Workers of the World, organización creada entre los trabajadores industriales en EEUU, a principios. del siglo XX, de gran radicalidad, pero que entro en crisis con la primera guerra mundial, y con el desarrollo de las ideas comunistas de la Revolución Rusa.
[15] Expresión utilizada por J. Cannon en varios artículos y libros, para dar cuenta de las dificultades que debieron atravesar los trotskistas en estos años.
[16] CLA por sus siglas en inglés.
[17] Ver traducción inédita de la primera carta de Cannon a Trotsky, en Anexo, de este Boletín.
[18] El nombre de Liga intentaba remitir a esta situación de fracción pública y no partido.
[19] Ver Señal de Alarma en la URSS, en Los Orígenes de la Oposición de Izquierda, de este Boletín.
[20] Que era el representante del ala derecha bujarinista en EEUU.
[21] Inclusive una oleada de capitulaciones se sucedió entre las filas de la Oposición de Izquierda.
[22] J. Cannon, La Historia del Trotskismo Norteamericano, Ediciones Rebelión, Buenos Aires, p. 40.
[23] Ver La lucha contra el Fascismo en Alemania, en La década del 30: revolución, fascismo y guerra de este Boletín.
[24] Conferencia por la Acción Obrera Progresista.
[25] New Deal (Nuevo Trato) plan diseñado por Roosevelt, cuando asume en 1933, que buscaba detener los efectos de la crisis económica; a través de un plan de inversión estatal sobre los sectores más concentrados de la economía, de instituir organismos gubernamentales de intermediación entre el capital y el trabajo y de ciertas concesiones al movimiento de masas, orientadas a salvar al capitalismo de su propia debacle.



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