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Carta a Mijail N. Okudjava

Kote Tsintsandze, 10 de febrero de 1930

Nota: Carta de K. M Tsindatzé a M.N. Okudjava, Biblioteca de la Universidad de Harvard, 15546, con el permiso de la Universidad de Harvard. Los dos hombres eran georgianos. Okudjava se inclinaba hacia la “conciliación”, es decir, hacia la capitulación, y Tsintdadzé se esforzaba por impedirlo. Okudjava había hecho circular un texto sobre esta cuestión. Cahier Léon Trotsky Nº 6.
Traducido del francés por Pablo Gastaminza. Esta carta fue publicada en el Builletin Opozitsi Nº 11 de mayo de 1930.

Querido Micha:

He recibido tu carta, así como una copia de la carta de Ch. G3., y ambas me han dado malas noticias. La primera sobre tu salud, que no es muy buena y la segunda sobre los problemas políticos. Mi salud tampoco es buena, es francamente mala. La hemoptisis ha tomado un rasgo preciso: en diez días, tuve una hemorragia cada dos días. Con respecto a mi corazón, es aún peor, pero no pierdo la esperanza de una mejoría. Tal vez sea una esperanza vana, pero la tengo y estoy vivo. Sobre tu salud, hay que estar alerta. Es necesario exigir que seas transferido al sur. Allá estarás mejor. Trata de plantear la cuestión de tu transferencia a Yalta.
Ahora pasemos a la política. Te asombras, mi querido Micha, de que la “Carta a los amigos” haya podido llegarte4. No hay nada de asombroso en ello, ya que esta carta genera desacuerdos entre la Oposición, y esto le conviene al aparato5. El aparato quiere aprovechar esos desacuerdos para separar otro grupo de nosotros. Lo conseguirá, porque en una parte de la Oposición que se encuentra en el exilio y en el aislamiento, la consigna “volver al partido, a pesar de todo” se ha vuelto popular. Yo he notado que la preocupación fundamental de muchos camaradas es la de saber qué declaración escribir, cuál le gustará más a Yaroslavsky-Stalin (hablo sobre la base de las informaciones que dispongo). A partir de aquí, ellos están dispuestos a tomar como excusa de su partida la más mínima coma o el más mínimo punto mal puestos por el autor de la “Carta a los Amigos”. Se ha hecho de la declaración una especie de fetiche6.
Cada vez que la dirección gira a izquierda, varios camaradas comienzan a inquietarse y a buscar salir de una atmósfera sofocante, pero caen en un ambiente aún más sofocante. Espero que no sospeches que yo te ubico en esta categoría. No, en absoluto. Quiero decir, simplemente, que es necesario ser muy prudente en la apreciación del período actual.
El contenido resumido de tu carta es el siguiente: la política del centrismo se fue en bancarrota; la realidad, indiscutiblemente, le ha dado y le da la razón a la Oposición: dada la derrota, bajo la presión de la masa del partido y nuestra lucha, la dirección se vio obligada a encontrar una salida arriesgándose en el camino de la izquierda. Al mismo tiempo, ella se ha probado capaz de rearmarse (todas las expresiones resaltadas corren por mi cuenta, K.Ts.), es decir de comprometerse definitivamente en la vía leninista. No se pueden ignorar los desplazamientos pasados y presentes que no pueden encontrar lugar en la maniobra, la dirección se ha arriesgado en los hechos, sobre los carriles leninistas.
Esta es nuestra línea, por lo tanto es necesario aceptar la línea general con más claridad y decisión, rechazar la lucha fraccional, escribir una declaración, exigir la reintregación al partido “de toda la Oposición”. Consideras la apreciación de L.D. como un error, consideras que su orientación no es la nuestra; según tu opinión, L.D. subestima los cambios, él los considera como una “coincidencia táctica” provisoria. Crees, estás convencido de que la línea general de la dirección es enteramente la línea leninista que conocemos, es decir, la nuestra. Tales son la posición de L.D. y la tuya. En este caso, estoy del lado de L.D. Te basas únicamente en el hecho de que lo que pasa hoy, es para ti una verdad absoluta, constituye un viraje real y definitivo del centrismo: para ti, actualmente, no hay centrismo, sino leninismo puro y auténtico. Para mí, todo lo que pasa hoy es pura maniobra. No veo leninismo auténtico en este viraje. Considero, como tú, que el centrismo ha fracasado y que se ha visto obligado a buscar una salida por izquierda. Pero no estoy de acuerdo contigo en cuanto a que lo crees capaz de adoptar definitivamente un curso de izquierda. Un compromiso forzado hacia la izquierda no es una prueba que pueda convencer de la autenticidad de una línea o de la otra. Las condiciones objetivas de la vida pueden forzar a cualquier organización a operar cualquier cambio, pero éste no constituirá su naturaleza, su verdadero rostro. Al menor cambio de situación, bajo la presión de la derecha, el centrismo estará “obligado” a operar un giro a la derecha. Todo el pasado del centrismo lo prueba. Dices que la actividad de las masas es la garantía de que la dirección “no pueda girar a la derecha” y que ella seguirá en el actual camino. ¿Hasta qué punto esta actividad es real? ¿Por qué medios puedes comprobarla? ¿Dónde están los medios para verificar la independencia de las masas? ¿En los comunicados oficiales? Hay que ser muy prudente con los comunicados oficiales sobre la actividad de las masas y su impulso (recuerda el primer trimestre del plan quinquenal). Además, los métodos de aplicación de estas medidas de izquierda me inquietan mucho. Se tiene la impresión de que alguien quiere hacer fracasar el curso a izquierda. Los alarmantes comunicados sobre el fracaso del primer trimestre del plan quinquenal me confirman el temor de que tales métodos de aplicación del curso a izquierda, tanto en la ciudad como en el campo, ocultan los riesgos de interrupción de este camino. Y, al respecto, la cuestión del régimen del partido se plantea en toda su amplitud. A fin de cuentas, los éxitos en todos los frentes dependen de lo que representan las organizaciones locales del partido (autoridad, nivel de conciencia, popularidad, etc.). Desde este punto de vista, nada, o casi nada, está hecho. El resultado de la lucha contra los derechistas es nulo; todas nuestras organizaciones están llenas de ellos; en el lugar de un funcionario, ponen otro de la misma calaña. De aquí la conclusión: el simple cambio de los funcionarios del partido no hace más que agravar la situación (Bakú, Leningrado, etc.) y durante este tiempo, la persecución del ala izquierda continúa con más ensañamiento que antes.
Por todas partes se escucha hablar de nuevos arrestos, de deportaciones, de encarcelamientos en aislamiento, etc.
Incluso a los capituladores no se les tiene confianza. Se les hace tapar pequeños agujeros en el aparato soviético. No se los admite en el partido. Los capituladores han justificado su capitulación diciendo que hay que ayudar al partido ¿Quién ayuda al partido? ¿Dónde y cómo? El aparato no quiere su ayuda: “esto no es necesario -dicen- prescindiremos de ustedes”. El frente principal es el partido; éste se resquebraja. La dirección lo ve, pero se contenta con paliativos: reemplaza algunos funcionarios, pero no piensa en cambiar el régimen interno del partido para que se desarrolle el espíritu de iniciativa. No quiere confrontar a la Oposición de Izquierda con los derechistas que hacen fracasar el curso a izquierda. Varios camaradas consideran que, hasta ahora, la persecución a la Oposición de Izquierda es una cuestión secundaria, enteramente subordinada a los problemas económicos. O bien ellos explican esto por la “inercia”. Tú tampoco hablas para nada de la persecución. Yo no le doy a este tema menos importancia que a los cambios en el terreno económico, porque éste también está ligado al régimen interno del partido, del que depende toda la suerte de los progresos económicos y de los demás progresos. Hablas de reconocer la línea general
¿La cuestión de la persecución del ala izquierda forma parte de la línea general? Yo pienso que no solamente forma parte, sino que constituye casi la mitad de ella. En efecto, toda la lucha se desarrolla alrededor de esta línea general. Yo te lo pregunto ¿consideras leninista la actual actitud de la dirección hacia la Oposición? En resumen, ¿consideras leninista una tendencia que inscribe en su bandera: sean cuales sean las condiciones, aplastemos al ala izquierda? Esta es la lógica de las cosas: si se acepta la línea general sin condiciones, se debe también reconocer como correcta y leninista la persecución a todo lo que está a la izquierda, es leninista, en el partido. Yo sé que tú no piensas esto; pero si los cambios actuales no dejan ninguna duda en cuanto a la realidad del giro, y, según tu opinión, estos cambios son perfectamente reales (aparte de algunas “supervivencias”, no ha quedado nada de la antigua política oportunista), podríamos preguntarnos ¿por qué la dirección persiste en no querer liberar a la Oposición aunque sea del artículo 58? A esto, tú tampoco respondes. Resulta que esto es un tema sin importancia. Yo no lo considero así. Yo no pienso que se trate simplemente de la obstinación de la dirección, ni de la inercia, ni de “supervivencias”, sino de una política deliberada de represión a la Oposición de izquierda. En este aspecto, las previsiones de la dirección van más lejos de lo que algunas personas piensan. Stalin sabe que hay una coincidencia táctica provisoria con la Oposición de Izquierda y no una unidad estratégica (L.D.). Por consiguiente, él elimina de antemano el obstáculo de izquierda en caso de viraje a derecha. Durante este tiempo, todavía no ha sido excluido ningún derechista, ni encarcelado, ni deportado. Yo estoy de acuerdo contigo acerca del fracaso del centrismo, en el hecho de que fue obligado a tomar un curso hacia la izquierda, que se han producido desplazamientos hacia nuestras posiciones, desplazamientos muy grandes e importantes, que debemos reconocer con más decisión, apoyarlos, contribuir a realizarlos y exigir la reintegración de “toda la Oposición” en el partido. Pero para aceptar toda la línea general, esto no basta. L.D también estará de acuerdo en declarar esto. Estoy más que convencido de ello. El no está en contra de un bloque, él está a favor, pero pone en guardia a la Oposición contra un camino que le haría perder su personalidad como corriente de ideas.
No tienes más que un solo punto de partida: el desplazamiento a izquierda. Tú lo consideras como un verdadero giro de la línea para siempre, pero L.D. tiene otras bases: es posible otra evolución de los acontecimientos, es decir, que pueden producirse giros a la derecha bajo la presión de los derechistas y de las fuerzas anti-soviéticas. Lo que le preocupa particularmente, es la situación internacional que no evoluciona en favor de la revolución a causa del trabajo destructor ligado al “tercer período” de la I.C. Su análisis es más profundo y a más largo plazo, mientras que tu táctica sólo se refiere al momento actual, e incluso en un solo terreno de lucha (U.R.S.S.), ya que no sabemos lo que sucede en el extranjero7. “Hay cambios, eso es una base suficiente”. Incluso reconocemos que, a pesar de una apreciación diferente, nos pusimos de acuerdo sobre la necesidad de escribir una declaración, aunque sólo sea para el XVI Congreso. ¿Qué deberíamos decir? ¿Cómo expresar lo que es indispensable expresar desde el punto de vista de la Oposición? Yo te pregunto: 1) ¿Escribirás en esta declaración que el centrismo se fue a la bancarrota? (en tu carta analizas notablemente su bancarrota), 2) ¿Escribirás que el centrismo se vio obligado a hacer un giro a izquierda después de la derrota del bloque con la derecha? (que analizas muy bien también) 3) ¿Qué significa la exigencia del regreso de “toda la Oposición”? ¿Esto significa que no haremos declaraciones individuales, ya que ellas destruyen a la Oposición como corriente? 4) ¿Escribirás que consideras que la línea de la Oposición es correcta, es decir, que no se trata de renegar de sus convicciones? 5)
¿No te solidarizarás con el camarada Trotsky, es decir con el supuesto “trotskismo”? (en realidad, no solidarizarse con L.D. –y eso es lo que se nos exige– significará en el fondo que éramos partidarios del “trotskismo” y no de la Oposición leninista, y que durante seis años, no supimos dónde estaba el “leninismo” y dónde el “trotskismo”). Si respondes afirmativamente a todas estas preguntas, es decir si el contenido de nuestra declaración es: 1) la justificación de la línea de la Oposición; 2) la derrota del centrismo; 3) el mantenimiento de nuestras concepciones; 4) el regreso al partido de “toda la Oposición” (y no de individualidades), etc., más el rechazo honesto e incondicional del trabajo fraccional y el apoyo incondicional del curso adoptado después de la XVI Conferencia del partido, estoy de acuerdo con esa declaración, y L.D. por supuesto, estará de acuerdo también. Entre nosotros sigue estando esta diferencia sobre tu posición de aceptar sin reservas toda la línea general. Por lo demás, todo lo que dice la carta es excelente. ¿Podemos no hablar de estas cosas si queremos seguir siendo revolucionarios? No escribimos para nosotros, ni para la dirección, sino para las masas. Cada uno de nuestros pasos debe estar calculado con el fin de educar a las masas, y especialmente a la juventud, en el espíritu revolucionario. Yo no discuto la forma de la declaración, pero en el contenido, debe tener los puntos de los cuales hablé antes. No podemos aceptar simplemente la línea general sin comentarios. En una palabra, yo no discuto la forma, la lengua, el estilo, etc. de la declaración. Que esté redactada de manera de “no ofender” a nadie. Pero debe ser de tal manera que las masas nos comprendan, que entiendan lo que ha sucedido durante estos diez años. Nosotros no podemos desorientar a las masas como lo hicieron la “troika” e I.N Smirnov8 con “los revolucionarios nacidos en prisión” (Mratchovsky)9. ¿Aceptará esto la dirección? ¿Aceptará nuestra declaración? Está claro que no, ya que nosotros no queremos volver al partido politicamente invertebrados, que es lo que ellos quieren. Por consiguiente, te pido que me respondas más concretamente cómo te imaginas en la práctica nuestra nueva intervención con esta declaración y la exigencia de la vuelta al partido de toda la Oposición. Yo propongo que “golpeemos” una vez más a las puertas del partido en el XVI Congreso, pero nuestra declaración debe incluir los puntos mencionados antes, más lo que hay de nuevo y que ya existe en los métodos de aplicación del curso de izquierda. Para eso, es necesario que se nos permita ponernos de acuerdo, aunque sea sólo con aquellos que han firmado la última declaración.
Dos palabras sobre las adhesiones: tú las explicas fundamentalmente por los cambios, es decir, por la convicción que nuestros cuadros habrían adquirido de la realidad del giro. Si examinamos las adhesiones por grupos, más o menos considerables, yo no pienso que se trate de convicción. Los cambios, desde luego, han tenido una importancia colosal, pero no enteramente decisiva, en particular en las filas de los líderes de la Oposición. Quiero preguntarte: si no hubieran existido las deportaciones, los aislamientos, la hambruna y el frío, las torturas mentales y físicas ¿habría existido tal adhesión o no? Dada la represión, las convicciones no tienen tampoco un rol decisivo, ya que no se puede exigirle a todo el mundo que sea heroico. Es determinante que las adhesiones se dieran sobre todo entre los deportados, y en las cárceles de aislamiento, y en las fábricas y usinas, solamente cuando se ponen en marcha los órganos represivos del partido y el Estado (G.P.U., C.C.C.).
Es determinante también que, en varios lugares, la depuración haya revelado que los capituladores que regresaron del exilio siguen trabajando en sus puestos. Con el látigo en una mano y el “desplazamiento” hacia la izquierda en la otra, es posible crear en muchos una tendencia a la capitulación. Entre los que nos han dejado, están: 1) los que creen sinceramente en el desplazamiento (el porcentaje es débil); 2) los que ceden a la presión, pero que mantienen sus posiciones (porcentaje bastante grande); 3) los que se embrollan en cuestiones polémicas (entre los dirigentes); 4) los que admiten la adhesión como una maniobra para seguir trabajando (porcentaje débil); 5) los que tienen la esperanza de una victoria fácil (porcentaje bastante grande, igualmente entre los “dirigentes”). Es todo por el momento.

Con mis saludos comunistas.

K(ote)


3 Se refiere a Christian Gregorovich Rakovsky (Nota original) (1873-1941) Ex presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de Ucrania durante la guerra civil, amigo personal de Trotsky, fue uno de los principales dirigentes de la Oposición y su dirigente en la URSS luego del exilio de Trotsky y la capitulación de la “vieja guardia bolchevique” en 1929. Desde su deportación hasta su capitulación, o sea desde 1927 a
1934, Rakovsky logró conservar relaciones con el centro de deportados de Biisk y, por intermedio del “centro” de Moscú, él mismo informaba a León Sedov en el extranjero. (N.deE.)
4 No podemos saber de cuál documento se trataba.
5 El aparato retenía en el correo las cartas que le parecían poco capaces de favorecer su causa, pero por el contrario, facilitaba la circulación de textos que le parecían útiles, voluntariamente o no.
6 Las frases anteriores parecen indicar que el autor de “La Carta a los amigos” hacía críticas “de izquierda” a la declaración de agosto de
1929. Pero parecería que estas críticas eran moneda corriente. De cualquier manera, destaquemos que Tsintsadzé notó que los bolchevique- leninistas, tentados a capitular, están listos a invocar como pretexto cualquier crítica a la declaración de agosto de 1929. Sin embargo, en la correspondencia de Harvard, encontramos cartas de deportados quienes, como Boris Viaznikovtsev, han criticado “por izquierda” esta declaración antes de capitular. (Nota original). Se refiere a la Declaración al Comité Central y a la Comisión Central de Control 22 de agosto de 1929 que escribieron K. Rakovsky, V. Kossior y M. Okudjava. Fue la respuesta de la Oposición a la capitulación de los tres (Radek, Preobrajenski, Smilga, el 10 de julio de ese año.(N. de E.)
7 Este elemento de información es interesante y permite explicar la escasez de referencias a la política de la I.C. en los textos de una tendencia, de la cual, la razón de ser era precisamente, que ella se basaba en una política mundial.
8 Recordamos que la troïka -Preobrajensky, Smilga, Radek- había capitulado en julio e I.N. Smirnov en octubre de 1929.
9 Uno de los elementos biográficos del cual el viejo bolchevique Sergei V. Mratchkovsky y sus amigos se enorgullecían más, era que él había nacido en prisión, su padre y su madre eran condenados políticos.



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