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Un nuevo hito en la amalgama stalinista[1]

 

 

31 de marzo de 1935

 

 

 

El 18 de enero de 1935 escribí sobre la cuestión del juicio a Zinoviev: "Sería de una ligereza criminal creer que Stalin abandonó el intento de involucrarnos en al­gún nuevo ’caso’ cocinado por la GPU y sus agentes extranjeros. Stalin no tiene otro método para comba­tirnos."

Por cierto, sobre las cabezas de nuestros amigos de la URSS pende la amenaza de una nueva amalgama. Su preparación es sucia y abominable. Pero eso no es óbice para que se abra la posibilidad de sangrientas represiones contra los bolcheviques y sus parientes.

El 20 de marzo Pravda informó sobre la expulsión de Leningrado de viejos nobles, grandes industriales, terratenientes, jueces y oficiales de la policía zarista; en total mil setenta y cuatro individuos. El informe añade: "Parte de los exiliados están convictos [...] de actividad contra el estado en interés de naciones ex­tranjeras."

Omitimos aquí completamente la cuestión de cómo dieciocho años después de Octubre todavía se pudo encontrar en Leningrado a más de mil peligrosos repre­sentantes de la vieja Rusia zarista. ¿Significa esto que la GPU, mientras perseguía y exterminaba a los leni­nistas, no había advertido a los enemigos de clase? ¿O que esas mil personas no representaban ya ningún pe­ligro y levantaron cabeza recién ahora, después que el régimen stalinista llevó al terrorismo dentro del parti­do y a sangrientas represiones masivas contra la juven­tud partidaria? De todos modos, la información oficial no deja lugar a dudas en cuanto a las personalidades contra las que se dirigió la purga de Leningrado; los mil setenta y cuatro individuos inequívocamente pertene­cían a sectores de las antiguas clases dominantes y de la burocracia zarista.

Pero cinco días después, en el Pravda del 25 de mar­zo, encontramos ya una nueva versión; dice literalmen­te lo siguiente sobre el problema de los arrestos y deportaciones: "La sucia hez de los trotskistas, los zinovievistas, los viejos príncipes, condes, gendarmes, toda esta basura que actuó de común acuerdo en el in­tento de minar los fundamentos de nuestro estado."

Así, entre los mil setenta y cuatro exiliados y acusa­dos, y al frente de todos ellos, estaban los "trotskistas y los zinovievistas", que actuaron "de común acuerdo" con los ex ministros y oficiales de policía zarista. ¿Pero por qué entonces se omitió totalmente del informe ofi­cial del 20 de marzo, que enumeraba con precisión a todos los expulsados y acusados, al grupo de trotskistas y zinovievistas? Está muy claro: el laboratorio de amalgamas lo descubrió con retraso y "corrigió" el informe oficial unos días más tarde; los ex agentes policiales, declaran, actuaban de acuerdo con los trotskistas y los zinovievistas, de los que se olvidaron, Dios sabe por qué, cinco días antes.

Además de esta inesperada "corrección", hacen otro planteo importante respecto al objetivo del crimen. El informe del 20 de marzo dice que los nobles y los agentes de policía actuaban en "interés (?) de naciones extranjeras". La ambigüedad de esta fórmula se expli­ca por sí misma. El Pravda del 25 de marzo, refiriéndo­se a los trotskistas y a los nobles que "actuaban de común acuerdo", utiliza una expresión mucho más precisa: actuaban, declara, "siguiendo instrucciones de servicios de informaciones extranjeros". Así, en el término de cinco días, estos miserables falsificadores nos permiten ver claramente el comienzo y el final de la nueva intriga, que seguramente no será la última.

Sólo un idiota consumado puede creer que Pravda simplemente manifiesta un exceso de celo polémico contra los "trotskistas" agregando mentiras y calum­nias superfluas. No, Pravda no es l’Humanité. Detrás de Pravda está la GPU. Los redactores de Pravda no escriben lo que les viene a la cabeza, siguen instruc­ciones de determinadas instituciones. El artículo del 25 de marzo constituye una evidencia directa de que en cinco días se decidió preparar nuevas represiones san­grientas contra los oposicionistas, y como no tenían a mano ningún acto terrorista se le ordenó a Pravda ligar esta novísima exterminación de bolcheviques con las medidas tomadas contra los viejos propietarios, nobles y oficiales de policía.

Hablamos de nuevas represiones; ¿ya han ocurrido o se trata solamente de una amenaza? No lo sabemos. Es muy posible que el sangriento artículo del 25 de marzo del Pravda sea, a su manera, una anónima ora­ción fúnebre dedicada a los leninistas ya fusilados; también es posible que sea el prolegómeno de próximos ataques furiosos. De todos modos, está claro que Stalin reconstituye la urdimbre de la GPU de Leningrado; la amalgama con el cónsul letón se hizo humo, por lo tanto Stalin la sustituye por una amalgama con nobles y oficiales de policía. La técnica es diferente, el objetivo es el mismo.

En los próximos días y semanas tendremos noticias más concretas de aquéllos contra quienes se dirigió esta vez la farsa stalinista. Pero si queremos que se reduzca al mínimo el número de nuevas víctimas tene­mos que comenzar una campaña para denunciar la nueva amalgama y a sus autores.



[1] Un nuevo hito en la amalgama stalinista. New Militant, 4 de mayo de 1935, donde llevaba el título Los bolcheviques leninistas de la URSS frente a una nueva farsa.



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