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Carta abierta al consejo de redacción de La Verité[1]

 

 

6 de agosto de 1929

 

 

 

Estimados camaradas:

 

Ustedes se encuentran a punto de iniciar la publicación de un periódico semanal basado en los principios de la Oposición de Izquierda comunista. Los felicito, de todo corazón. Esto es exactamente lo que se necesita.

En Francia, la influencia de la Oposición es demasiado escasa. Se debe a que allí existen demasiados grupos de oposición. Muchos se estancan. De vez en cuando publican un número de una revista con documentos de la Oposición Internacional o artículos episódicos sobre problemas aislados de la vida francesa. Cuando por fin recibe un número nuevo, el lector ha olvidado el contenido del anterior. Es indispensable poner fin a esta situación y ofrecer a las masas caracterizaciones marxistas correctas y sistemáticas de todos los aspectos de la vida social. La política exige continuidad en el pensamiento, las palabras y los hechos. Por eso, hace falta un diario.

La Oposición carece todavía de los recursos necesarios para publicar un diario. Ustedes no tienen más remedio que comenzar con un semanario Este ya es un paso adelante; siempre y cuando, claro está, que no se detengan allí sino que intenten tenazmente publicar un diario.

Las ideas que representan - las ideas del marxismo, enriquecidas por la práctica del partido de Lenin y toda la lucha revolucionaria de posguerra del proletariado internacional - se abrirán camino. De ello no cabe la menor duda. Lo único que hace falta es que esas ideas estén íntimamente ligadas a los hechos reales, respondan a los acontecimientos del momento y fructifiquen con la experiencia viva de las masas. Su semanario servirá a este fin.

Así se convertirá en un instrumento irremplazable para la elaboración de la plataforma de la Oposición francesa, una plataforma viable y coincidente con nuestros principios. Sólo los pedantes pueden creer que es posible inventar una plataforma en una oficina para proclamarla luego como premisa prefabricada para la actividad política. No, un programa de combate sólo puede tomar en cuenta y generalizar la experiencia política ya realizada, y así crear las condiciones para realizar experiencias más amplias y fructíferas en el futuro.

Marx dijo una vez que un solo avance del movimiento es más importante que una docena de programas. Se refería a los programas elaborados fuera de la verdadera lucha, con el fin principal de servir de consuelo a quienes los elaboran. Desgraciadamente, las palabras de Marx son perfectamente válidas para la situación actual de la Oposición comunista francesa. ¿En qué consiste su debilidad? En que no dio la batalla política, o los casos en que lo hizo fueron episódicos. Esto conduce inexorablemente a la formación y perpetuación de círculos cerrados, autosuficientes que, como todos saben, jamás salen airosos de la prueba de los acontecimientos. De proseguir esta situación, se comprometerá cruelmente la Oposición francesa y durante mucho tiempo tendrá cerrado el camino al futuro. Es indispensable concentrar todas las fuerzas de la Oposición de Izquierda. Su periódico La Verité debe convertirse en el órgano de esa concentración.

Es inamisible seguir perdiendo el tiempo; ya es suficiente con el que se perdió hasta ahora.

Los errores del comunismo oficial no son casuales. Tienen su origen en la naturaleza misma de la fracción dominante. El centrismo es una tendencia intermedia, situada entre el comunismo y el reformismo. No tiene ni puede tener una línea independiente, propia. Siempre busca su política al tanteo, sometida a los golpes de la derecha y la izquierda. Corre de aquí para allá, oscila, gira en circulo y salta de un extremo a otro. Habría que agregar que el centrismo contemporáneo está totalmente burocratizado y sometido a las órdenes de la cumbre de la fracción stalinista. Esto da a cada oscilación de la dirección una envergadura internacional, independientemente de la situación reinante en el movimiento obrero de cada país. En consecuencia, observamos cómo se debilitan progresivamente las posiciones del comunismo mundial. Los individuos de la catadura de Semard y Monmousseau son los representantes más acabados del centrismo burocrático en Francia. El último zigzag aventurero hacia la izquierda - cuyo objetivo inmediato es ocultar a los obreros los ataques físicos contra la Oposición comunista - se expresó en una serie de aventuras y demostró, desde Cantón hasta Berlín, tanto el heroísmo del sector obrero de vanguardia como la bancarrota política de la dirección. Como resultado de este zigzag convulsivo, que tuvo el único desenlace posible, o sea la derrota, es de esperar un mayor debilitamiento del centrismo y un fortalecimiento de las alas derecha e izquierda.

Comienza una etapa claramente favorable para acercar a los obreros revolucionarios a la bandera de Marx y Lenin.

La Verité debe repudiar el espíritu de secta, con sus intereses y ambiciones mezquinos, para agrupar a su alrededor a todos los elementos viriles, sanos y auténticamente revolucionarios de la Oposición de Izquierda comunista. Para la vanguardia obrera esta necesidad es hoy tan apremiante como el pan de cada día.

La actitud de la prensa revolucionaria hacía sus lectores es la prueba más importante de una línea política. Los reformistas mienten deliberadamente a sus lectores para mantener el sistema burgués. Los centristas emplean la mentira para disimular sus vacilaciones, incertidumbre, capitulaciones y aventuras. No confían en sí mismos y por lo tanto no confían en sus lectores. Opinan que la única forma de dirigir al obrero es vendarle los ojos y guiarlo de la mano. Hoy en día, ése es el espíritu que predomina en la prensa oficial de la Internacional Comunista. Esta no tiene fe en los obreros, ejerce una tutela sobre ellos, como si fueran niños. Cuando hacen preguntas embarazosas, los amonesta severamente, lo que engendra apatía en las filas del partido y un vacío creciente a su alrededor.

¡La masa obrera no está formada por lactantes! La integran personas con una dura experiencia de vida. No tolera nodrizas, cuya severidad es, por regla general, directamente proporcional a su idiotez. El obrero no pretende que se le ordene sino que se lo ayude a orientarse políticamente. Para eso, es necesario, antes que nada, decirle la verdad. No distorsionar, no elegir tendenciosamente, no embellecer, no endulzar sino decirle honestamente la verdad. La aclaración veraz de la realidad sólo puede beneficiar a la política del comunismo. La mentira es útil para salvar reputaciones falaces, pero no para educar a las masas. Los obreros necesitan la verdad como instrumento de la acción revolucionaria.

Su periódico lleva el nombre de La Verité. De este nombre, como de todos los demás, se ha abusado mucho. No obstante, es un nombre bueno y honorable. La verdad siempre es revolucionaria. Poner al desnudo la verdad de la situación de los oprimidos es conducirlos al camino principal de la revolución. Decir la verdad sobre las clases dominantes es socavar los cimientos de su dominio. Decir la verdad sobre la burocracia reformista es condenarla en la conciencia de las masas. Decir la verdad sobre los centristas es ayudar a los obreros a garantizar una conducción justa para la Internacional Comunista. Esa es la tarea de su semanario. Debe iluminar cuidadosamente todas las formas y manifestaciones del movimiento obrero. El lector atento tiene que convencerse de que si quiere conocer los verdaderos hechos de la lucha proletaria en Francia y el mundo entero debe buscarlos en La Verité. De esta manera adoptará nuestro punto de vista, porque se le presentará a la luz de los hechos y las estadísticas. Sólo la tendencia que, junto a los obreros y encabezándolos, busque una orientación correcta, puede crearse partidarios conscientes y abnegados que no conozcan la desilusión ni la desmoralización.

¡Queridos amigos! Estoy con ustedes, de todo corazón. Acepto con alegría su propuesta de colaborar. Haré todo lo que esté a mi alcance para que dicha colaboración sea regular y sistemática. Trataré de enviar para cada número artículos sobre la situación en Rusia, los acontecimientos mundiales y los problemas del movimiento obrero internacional.

 

Con cálidos deseos de éxito,

 

L. Trotsky

 

Posdata. Algunos camaradas me llamaron la atención sobre el hecho de que, paralelo a su semanario, se dice que aparecerá otro semanario de Oposición, y preguntan a qué se debe. Permítanme responder brevemente. Si la segunda publicación se propone difundir exactamente las mismas ideas que nosotros, sus editores no deberían multiplicar empresas paralelas sino ocupar el lugar que les corresponde en las filas comunes. Es distinto si sus ideas son tan diferentes de las nuestras que justifican la publicación de un semanario rival. Pero, en ese caso, son adversarios, y contra los adversarios se lucha. Sea como fuere, mi simpatía y apoyo pertenecen exclusivamente a La Verité.



[1] Carta abierta al Consejo de Redacción de La Verité. Fourth International, agosto de 1946. El objetivo de esta carta era apoyar con la autoridad de Trotsky al grupo que había decidido publicar un semanario de la Oposición en Francia, La Verité, cuyo primer número se iba a publicar el 15 de agosto de 1929. La posdata se refiere al rumor de que Maurice Paz y su grupo iban a publicar otro semanario de la Oposición, pero éste no apareció, y el mismo Contre le Courant dejó de publicarse antes de fin de año.



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