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A los amigos y lectores de Clave

Artículo fechado el 11 de octubre de 1938. Traducido del francés de la versión publicada en Oeuvres, Tomo 19, pág. 88, editado por el Instituto León Trotsky de Francia. Publicado originalmente en Clave Nº 2, primera época.

 

El primer número de Clave ha encontrado una gran simpatía por parte de los obreros avanzados y los intelectuales revolucionarios de México

 

 

Todos los revolucionarios -los verdaderos revolucionarios, y no los charlatanes, los que viven de las intrigas o los trepadores- esperaban una revista marxista. Los sucesos de nuestra época son grandiosos y complejos. México y América Latina en su conjunto no pueden ser separados del torbellino de los eventos mundiales. En España, la literatura marxista está prohibida, no sólo en territorio de Franco, sino también en territorio de Negrín*-Stalin. De todos los países de habla hispana, prácticamente sólo en México la literatura marxista puede difundirse con la libertad necesaria. Esta situación internacional otorga a los marxistas mexicanos un papel dirigente, no sólo en lo que concierne a América latina, sino para España misma, incluida la emigración española que crece en los países del Nuevo y Viejo Mundo. A quien ha recibido mucho, se le debe exigir mucho. La historia ha confiado serias y responsables obligaciones a los marxistas mexicanos.

El que se llama a sí mismo partido comunista de México sufre la misma degeneración que todas las secciones de la Comintern. De partido de la vanguardia proletaria, se ha transformado definitivamente en partido de la pequeño burguesía conservadora. Una parte de la pequeño burguesía, se sabe, espera el saludo del Papa de Roma; otra, más arriesgada, lo espera del Fürher de Moscú. El valor teórico del stalinismo no es superior al del catolicismo. No es por nada que la reciente encíclica de Moscú exige la confraternización de los stalinistas con los católicos. No es por nada que el lamentable órgano de los stalinistas cambió su nombre Machete, que hacía recordar un pasado comprometido, por el respetable nombre de Voz de México, como se llamaba antes el órgano de la reacción católica.

La literatura publicada por Lombardo Toledano a cuenta de la CTM pero no en su interés, apenas vale más que las predicas católico - comunistas de los Laborde y compañía. El marxismo es una doctrina científica y al mismo tiempo una guía para la acción. Para utilizar correctamente esta doctrina, hay que estudiar concienzudamente los hechos desde su aparición y durante su desarrollo. En nuestra época es particularmente importante estudiar de manera científica las tendencias mundiales del imperialismo, que es hoy el factor histórico más poderoso, el que determina el destino de los pueblos, tanto de los desarrollados como de los atrasados, y amenaza con deglutir a la civilización humana en el abismo de una nueva guerra. La pandilla de Lombardo Toledano ignora el ABC del marxismo y no experimenta la menor necesidad de conocerlo. La tarea de estos señores consiste en disimular frente a los obreros, mediante fórmulas marxistas elegidas al pasar, sus ambiciones, sus apetitos y sus intrigas en su total desnudez... Este género de literatura desacredita la palabra marxismo y envenena a la opinión pública progresista.

En estas condiciones, una verdadera tribuna marxista es doblemente necesaria e importante. Hay que restituirle al socialismo científico su verdadero rostro. El primer número de nuestra revista fue recibido por todos los revolucionarios que piensan hoy, como una bocanada de aire puro en esta atmósfera viciada de imitaciones y falsificaciones pseudo-marxistas. La simpática acogida de nuestros amigos y lectores acrecienta nuestra fuerza y redobla nuestra confianza para continuar nuestro camino.

Numerosos lectores se quejaron por la mala presentación tipográfica de nuestra publicación, por su formato incómodo, por los caracteres demasiado pequeños, etc. Reconocemos que estas quejas están perfectamente justificadas. La causa principal de los defectos técnicos de Clave reside en la insuficiencia de nuestros recursos. No recibimos subsidios del Papa ni de Moscú, ni, de modo general, ninguna fuente de recursos secreta. A diferencia de ciertas publicaciones pseudo-marxistas, podemos dar cuenta a nuestros lectores de cada centavo que hemos gastado, desgraciadamente no tenemos mucho para gastar. Nuestros recursos provienen de los redactores de la revista y de nuestros amigos. Convencidos de que el número de amigos aumentará paulatinamente, les rogamos, o mejor les pedimos que nos aporten su ayuda moral y material. En estas condiciones, llegaremos no sólo a aumentar el contenido de nuestra revista sino a mejorar considerablemente su aspecto tipográfico.



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